Chau al monocultivo: en la zona núcleo cambia el paradigma y ganan las rotaciones

La relación soja-gramíneas es casi de paridad. Y este cambio estructural termina sumando kilos a los rindes de la oleaginosa. Los detalles

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La campaña de soja enfrenta un escenario en el que la mejora de los rindes y los precios internacionales no alcanza para compensar el peso de los costos y la presión fiscal. De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la distribución de los ingresos por hectárea vuelve a poner en evidencia la elevada participación del Estado dentro del negocio agrícola.

El trabajo señala que, una vez descontados los costos de producción, comercialización, transporte y los derechos de exportación, el margen que finalmente recibe el productor se reduce de manera considerable, especialmente en los establecimientos que operan bajo arrendamiento.

La entidad remarca que los derechos de exportación continúan siendo uno de los factores de mayor incidencia sobre el resultado económico del cultivo. A esto se suman otros impuestos y costos operativos que afectan la competitividad de la producción argentina frente a otros países exportadores.

El análisis también muestra que la situación varía según el rendimiento obtenido, la distancia a los puertos y la condición de tenencia de la tierra. Los planteos sobre campos alquilados son los más sensibles, ya que el costo del arrendamiento absorbe una parte importante del ingreso antes de calcular el resultado final.

En este contexto, el informe plantea que cualquier modificación en el esquema tributario o en las retenciones tiene un efecto directo sobre la rentabilidad de la soja y sobre las decisiones de inversión para las próximas campañas.

Si bien la producción argentina mantiene un rol estratégico como principal generadora de divisas del país, la BCR advierte que el equilibrio económico del productor continúa condicionado por una combinación de alta presión impositiva, costos crecientes y márgenes ajustados.

¿Cómo queda la intención de siembra de maíz, soja y trigo?

En una semana dónde se produjo una nueva baja de la urea que pasa a conseguirse en valores de 550 a 600 U$S/t, las encuestas señalan una afirmación del maíz con una siembra similar al año pasado o incluso mayor.

En soja de 1ra se considera un 10% más y en trigo una caída del 12%. “Por las expectativas de un “Niño”, el reacomodamiento del precio del nitrógeno y la intención de realizar planteos tempranos y de alta tecnología se está preparando una gran siembra maicera”, señalan en Pergamino.

Y agregan: “en soja se prevé una presencia importante en los mejores ambientes por su menor costo de implantación y simplicidad de manejo, aunque persisten dudas sobre su rentabilidad”. 

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