Crecidas del Paraná: el error que puede poner en riesgo a toda la hacienda

Un relevamiento del INTA advierte que anticipar la salida y definir niveles de alerta propios es clave. Los detalles

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La planificación de la salida de la hacienda es una variable clave para reducir riesgos en la ganadería de islas. Así lo señala un relevamiento realizado por especialistas del INTA Paraná, que analizó las condiciones operativas para evacuar rodeos frente a las crecientes del río Paraná en Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona cercana a Puerto Gaboto.

El trabajo concluyó que no existe una altura del río que funcione como referencia para todos los establecimientos. Las características del terreno, la superficie disponible, la ubicación de los corrales, el acceso a los embarcaderos y la capacidad de transporte determinan cuándo es necesario iniciar el traslado de los animales.

Según explicó Matías Martínez, especialista en economía del INTA Paraná, anticipar las decisiones permite organizar el arreo, coordinar las embarcaciones y el personal, definir los puntos de carga y conservar alternativas ante cambios rápidos en el nivel del agua.

Cada establecimiento necesita sus propios niveles de alerta

Los resultados muestran que una misma altura hidrométrica puede generar consecuencias diferentes según las condiciones de cada campo.

En Villa Urquiza, la pérdida de superficie productiva comienza cerca de los 4,30 metros, mientras que la alerta interna relevada se ubica en 4,70 metros, tomando como referencia el hidrómetro de Paraná.

En el establecimiento analizado en Victoria, en cambio, la tierra disponible se pierde cuando el registro del puerto de Rosario alcanza los 4,50 metros. Cerca de Puerto Gaboto, la presencia de albardones permite sostener parte del rodeo hasta niveles mayores, siempre que exista disponibilidad de alimento.

Estas diferencias refuerzan la necesidad de establecer criterios específicos para cada establecimiento, en lugar de depender exclusivamente de una cota general del río.

La recomendación del INTA es definir dos umbrales: uno de preparación y otro de salida. Ambos deben establecerse antes de que se pierda el acceso a los corrales o al embarcadero, considerando también la superficie útil, la disponibilidad de forraje y el tiempo necesario para completar el operativo.

La logística define el margen de maniobra

La evacuación de la hacienda requiere coordinar el transporte fluvial, el personal encargado del arreo, los puntos de carga y la recepción de los animales. También es necesario prever camiones, corrales y campos receptores que permitan sostener el rodeo durante el tiempo que dure la creciente.

El especialista en ganadería de islas del INTA Paraná, Ernesto Massa, detalló que para retirar 500 animales en Villa Urquiza se calcularon 18 viajes fluviales, con una capacidad de 29 cabezas por viaje, y la participación de 12 personas durante tres días.

En Victoria, el relevamiento estimó entre tres y cuatro días para evacuar el rodeo. Durante la creciente, los tiempos de navegación pueden extenderse entre 4,5 y 6 horas, lo que reduce el margen disponible para completar el traslado.

En ese contexto, la falta de embarcaciones, las demoras durante la carga o los problemas de coordinación pueden comprometer la seguridad del operativo. Contar con recursos disponibles y responsabilidades definidas de antemano permite reducir la improvisación cuando las condiciones del río se vuelven más exigentes.

El desafío continúa después de sacar los animales de las islas

La planificación no termina con la evacuación. Una vez fuera de las islas, los animales necesitan agua, alimentación, instalaciones adecuadas, personal y atención sanitaria durante todo el período de permanencia en los campos receptores.

La duración de la creciente es, por lo tanto, un factor determinante. Disponer de reservas forrajeras y acuerdos previos para el alojamiento de la hacienda ayuda a sostener la alimentación y la sanidad, además de reducir la exposición a pérdidas de peso, mortandad y otros problemas productivos.

El INTA también recomienda actualizar los inventarios por categoría y peso, establecer prioridades de extracción, verificar la capacidad efectiva de las embarcaciones y coordinar con anticipación los recursos humanos y materiales necesarios.

A su vez, el seguimiento de los pronósticos oficiales resulta fundamental para ajustar las decisiones a la evolución del nivel del río.

Anticiparse para reducir la incertidumbre

El relevamiento del INTA Paraná pone el foco en una cuestión central para los sistemas ganaderos de islas: la salida de la hacienda debe planificarse antes de que la emergencia limite las alternativas disponibles.

Contar con umbrales de alerta propios, conocer los tiempos de evacuación y asegurar los recursos necesarios permite ampliar el margen operativo y organizar el traslado en condiciones más seguras.

En una actividad condicionada por la dinámica del río, transformar la información del establecimiento en un protocolo concreto de actuación puede ser determinante para proteger el rodeo y reducir los riesgos productivos y económicos.

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