El director provincial de Lechería, Carlos De Lorenzi, aseguró que el sector atraviesa un escenario de mayor exigencia económica, en el que la eficiencia productiva y la reducción de costos se volvieron determinantes para sostener la rentabilidad de los tambos y de la industria. Al mismo tiempo, reconoció que continúan cerrando establecimientos lecheros en la provincia y el país, aunque remarcó que se trata de un proceso que también se observa a nivel internacional.
Al describir el panorama actual de la actividad, De Lorenzi sostuvo que el cambio del modelo económico modificó las reglas de juego para toda la cadena láctea.
“Estamos en una situación compleja. Cambió el modelo económico del país, los números son mucho más finos y las ineficiencias que antes podían manejarse hoy saltan a la luz. Hay que afinar muy bien el lápiz y trabajar en eficiencia, porque este tipo de modelo deja afuera al que sea ineficiente, tanto en la industria como en la producción”, afirmó.
En ese contexto, explicó que la escala continúa siendo un factor importante en el negocio lechero, aunque aclaró que los establecimientos de menor tamaño también pueden encontrar alternativas para mantenerse competitivos.
Entre ellas mencionó la producción de leche con mayor contenido de sólidos para obtener mejores precios, la incorporación de genética diferenciada, la certificación de tambos orgánicos o con estándares de la Unión Europea, el desarrollo de sistemas de trazabilidad y la conformación de modelos asociativos que permitan ganar escala.
“Tenemos que tener la cabeza abierta toda la cadena: productores, industria y sector público. Va a haber que ser ingeniosos porque se viene un pico de producción en primavera, habrá que procesarlo, exportarlo y hacerlo en un contexto donde la demanda sigue deprimida”, señaló.
El funcionario también advirtió sobre el peso que tienen hoy los costos financieros dentro de la estructura productiva.
“Hay tambos donde el costo financiero representa casi el 15% de la estructura de costos. La lechería demanda mucho financiamiento de corto plazo y eso hoy repercute fuertemente. Si las tasas de interés bajaran, una buena cantidad de tambos volvería a tener rentabilidad”, indicó.
Por ese motivo, insistió en que el trabajo hacia adelante deberá centrarse tanto en la eficiencia tranqueras adentro como en la reducción de costos operativos.
Cierre de tambos
Consultado específicamente sobre el cierre de establecimientos lecheros, De Lorenzi reconoció que el proceso continúa.
“Sí, se cierran tambos. Obviamente ocurre en la provincia, en el país y también en el mundo. Estaba viendo que en España cerraron 200 tambos en un año”, ejemplificó.
No obstante, aclaró que la desaparición de unidades productivas no implica necesariamente una caída del rodeo nacional, que se mantiene relativamente estable.
“Lo que importa es el rodeo, que baja un poquito o crece un poquito, pero se mantiene estable. Lo que sí cambia es la productividad. Los avances en genética y tecnología hacen que hoy Argentina tenga la posibilidad de superar los 12.000 millones de litros de producción después de muchos años”, explicó.
Según el director provincial, la concentración de la actividad responde tanto a la necesidad de ganar escala como a la competencia que ejerce la agricultura y, en algunas regiones, también la ganadería, sobre el uso de la tierra.
Finalmente, sostuvo que la competitividad del sector dependerá no sólo del esfuerzo de los productores, sino también de inversiones en infraestructura y mejores condiciones macroeconómicas.
“Sin infraestructura no se puede ser competitivo. Nosotros también estamos trabajando en eso, porque la eficiencia no depende únicamente del productor, sino de toda la cadena”, concluyó.

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