Claves del día: Milei juega su Presupuesto 2026 con FMI de apuntador y gobernadores en pie de guerra

El Gobierno promete un superávit de 2,2% del PBI, pero los vetos y la derrota bonaerense muestran debilidad. Santa Fe espera los números nacionales para avanzar con las cuentas del año próximo. ¿Se viene un debate por el uso de los postes de la energía?

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El presidente Javier Milei presentará este lunes, por cadena nacional, el proyecto de Presupuesto 2026. No lo hace en cualquier contexto: llega golpeado por la derrota en las elecciones bonaerenses de medio término, con los gobernadores en guardia y el mercado midiendo cada gesto en el dólar, los bonos y el riesgo país.

El mensaje central seguirá el libreto del Fondo Monetario Internacional (FMI): un gasto primario que se mantiene estable como porcentaje del PBI en 2024, 2025 y 2026 (4,5 puntos menos que en 2023), ingresos que recién crecerán a 17,3% del PBI en 2026, y un superávit primario que subiría de 1,6% a 2,2% en ese mismo año. Sin embargo, los intereses de deuda pesan más que la mejora fiscal: el resultado financiero de 2026 se plancharía en equilibrio, por debajo del 0,37% de superávit previsto para 2025. En criollo: la foto mejora en el primario, pero la película completa no tanto.

En paralelo, la política atraviesa un clima de máxima tensión. Milei vetó la ley de reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), frenó el financiamiento universitario y desató críticas al declarar la emergencia en pediatría, detonada por el ahogo presupuestario del Hospital Garrahan. La mayoría de los gobernadores eligió esperar a octubre antes de sentarse a negociar, lo que deja al Ejecutivo en soledad en un momento clave.

En Santa Fe, mientras tanto, se cocina en silencio un rediseño tributario que recién verá la luz después del 26 de octubre. El plan, en etapa de borradores, contempla tres ejes: regionalización del esquema impositivo, retoques al inmobiliario y cambios en ingresos brutos. El objetivo: dar aire a la competitividad de las empresas, con un sesgo territorial que equilibre cargas según cada región. El mensaje es claro: nada se definirá antes de ver qué pasa con la política nacional.

Y si de tensiones se trata, Rosario vive su propia novela: la “guerra de los postes”. La llegada de Telecentro, de la mano del Miguel Ángel Pierri, amenaza con romper el status quo por Telecom, Claro y CableExpress. Para avanzar en una expansión del tendido necesitaría que la EPE modifique su reglamento y habilite un cuarto operador en sus columnas de energía, hoy saturadas de cables. La distribuidora, históricamente celosa, aparece como árbitro obligado. Si abre la puerta, se dinamizará la competencia en conectividad; si no, quedará flotando la vieja discusión sobre soterrar el tendido, opción cara pero necesaria para reducir la contaminación visual.

Así, en la misma semana confluyen tres planos: Milei peleando por mostrar orden fiscal bajo la lupa del FMI; Santa Fe midiendo sus pasos para reformar impuestos con tinte regional; y Rosario, que discute si sus postes de luz son campo de batalla o amplía sus horizontes. En todos los frentes, la política eligió una palabra clave: esperar.

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