Créditos y deudas: la mora bajó, pero el sistema financiero todavía enfrenta un desafío

La morosidad de las familias argentinas mostró una leve mejora, pero el alivio todavía es parcial. Las refinanciaciones alcanzaron niveles récord y más de la mitad de los principales bancos registró un aumento de los incumplimientos

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Resumen Ejecutivo

  • La mora de las familias en el sistema financiero cayó al 12,8% en agosto, impulsada por una reducción real de saldos impagos por primera vez desde marzo de 2024.
  • Pese a la mejora agregada, 17 de las 30 principales entidades registraron subas en la irregularidad, mientras el saldo refinanciado superó un récord de $2,7 billones.
  • La mora temprana en bancos cayó al 2,7%, pero en el segmento fintech y no bancario la irregularidad escaló al 33,9%, reflejando una marcada dispersión del riesgo crediticio.

La morosidad de las familias argentinas mostró una leve mejora en agosto, pero el dato general esconde una realidad bastante más compleja. El índice de irregularidad de los hogares dentro del sistema financiero cayó de 12,9% a 12,8%, según datos analizados a partir de la Central de Deudores del Banco Central.

A primera vista, la baja podría interpretarse como una señal de alivio para los deudores. Sin embargo, el comportamiento entre entidades fue muy diferente: 17 de las 30 principales entidades financieras registraron un aumento de la irregularidad durante agosto.

El contraste revela que la mejora del promedio no alcanza para hablar todavía de una recuperación generalizada del crédito ni de una salida masiva de los hogares de la mora.

Una décima menos, pero con una diferencia clave

La caída del indicador tiene una particularidad que la diferencia de los meses anteriores. Esta vez, la reducción no estuvo explicada únicamente por un aumento del volumen total de crédito.

El saldo de las deudas en situación irregular también disminuyó en términos reales. Se trata de un cambio relevante, ya que es la primera vez desde marzo de 2024 que se observa este comportamiento.

El ratio de mora surge de comparar el monto de los créditos impagos con el total de financiamiento. Por eso, una caída del porcentaje no necesariamente significa que los deudores estén mejor: puede ocurrir simplemente porque aumenta el volumen total de préstamos.

En agosto, en cambio, hubo una reducción efectiva de los saldos impagos.

La paradoja: mejora el promedio, pero empeoran 17 bancos

El dato agregado pierde fuerza cuando se analiza entidad por entidad.

De acuerdo con el relevamiento de la consultora 1816, la irregularidad de los créditos a familias aumentó en 17 de las 30 principales entidades financieras durante agosto.

Esto significa que más de la mitad de los bancos analizados tuvo un deterioro de su cartera, pese a que el indicador general del sistema mostró una mejora.

La explicación estaría relacionada con la capacidad de los bancos de mayor tamaño para refinanciar grandes volúmenes de deuda. Las entidades con carteras más grandes cuentan con estructuras y programas que les permiten reprogramar pagos y evitar que determinadas obligaciones permanezcan contabilizadas como irregulares.

Para los bancos medianos y regionales, en cambio, esa capacidad puede ser más limitada.

Refinanciaciones récord

Uno de los datos más importantes aparece en las refinanciaciones.

El saldo de créditos de hogares refinanciados superó los $2,7 billones, un máximo histórico.

Además, desde el Banco Central señalaron que los bancos están realizando alrededor de 115.000 refinanciaciones por mes.

El mecanismo es relevante porque una deuda reestructurada puede dejar de computarse como irregular cuando el cliente comienza a cumplir con el nuevo esquema de pagos.

Esto podría generar una reducción de los índices de mora durante los próximos meses, siempre que los deudores logren sostener las nuevas condiciones.

La señal que anticipa una posible mejora

Existe otro indicador que puede resultar incluso más importante que la mora actual: la denominada mora temprana.

Se trata de los créditos clasificados en Situación 2, correspondientes a atrasos de hasta 90 días que todavía no ingresaron formalmente en las categorías más graves.

En agosto, ese segmento cayó al 2,7%, su nivel más bajo desde agosto de 2025.

La evolución es relevante porque históricamente una reducción de los atrasos tempranos suele anticipar una desaceleración en la llegada de nuevos deudores a las categorías de mayor incumplimiento.

En otras palabras, podría estar disminuyendo la cantidad de personas que comienzan a tener dificultades para pagar.

El crédito nuevo sigue siendo el gran problema

La recuperación, sin embargo, enfrenta un obstáculo importante: el crédito todavía no despega.

El stock de préstamos en pesos al sector privado se mantiene prácticamente en los mismos niveles reales que tenía en julio de 2025.

Esto genera una particularidad estadística y económica. Si las familias refinancian sus deudas, el monto de créditos irregulares puede disminuir. Pero si al mismo tiempo no aumenta el volumen de nuevos préstamos, la mejora del índice de mora puede ser lenta.

Por eso, el escenario no necesariamente apunta a una caída rápida y pronunciada de la morosidad.

La posibilidad más probable es una meseta durante varios meses, mientras las refinanciaciones permiten ordenar las deudas existentes pero el sistema todavía no recupera el dinamismo en la generación de nuevo crédito.

Billeteras y fintech, el otro frente de la crisis

El panorama es mucho más complicado fuera del sistema bancario tradicional.

En las entidades no financieras —que incluyen billeteras digitales, fintech y tarjetas vinculadas a comercios— la irregularidad de los créditos a familias alcanzó 33,9% en agosto.

El dato representa el vigésimo primer mes consecutivo de aumento y significa que aproximadamente uno de cada tres pesos prestados en ese segmento está en situación irregular.

La diferencia con los bancos es considerable: mientras la mora familiar dentro del sistema financiero se ubicó en 12,8%, el indicador del segmento no bancario casi triplica ese nivel.

Estas entidades suelen atender a personas que tienen mayores dificultades para acceder al crédito bancario tradicional. A eso se suma que sus costos de financiamiento suelen ser más elevados y que cuentan con menos herramientas para refinanciar grandes carteras.

Qué significa para quienes están endeudados

Los datos dejan una conclusión concreta para los hogares con problemas de pago.

En el caso de las deudas bancarias, el volumen récord de refinanciaciones indica que existe actualmente una mayor disposición de las entidades a reestructurar obligaciones.

Para quienes tienen compromisos con billeteras digitales o fintech, el escenario es más complejo debido a la mayor proporción de créditos en mora y a la menor disponibilidad de programas de refinanciación de alcance general.

La baja del índice nacional, por lo tanto, no significa que todos los deudores estén atravesando una mejora.

La diferencia puede estar en la entidad con la que se tomó el crédito: mientras algunas instituciones lograron reducir sus niveles de irregularidad, otras todavía acumulan atrasos.

Una mejora que todavía necesita confirmación

El dato de agosto aporta una señal positiva, pero todavía resulta prematuro hablar de un cambio de tendencia definitivo.

La combinación de menor mora temprana, refinanciaciones récord y reducción real de los saldos impagos permite pensar que el deterioro podría haber alcanzado un punto de inflexión.

Pero el estancamiento del crédito y el fuerte crecimiento de la mora en el segmento no bancario muestran que el problema continúa lejos de estar resuelto.

El próximo desafío será comprobar si la menor entrada de nuevos morosos se mantiene y si las personas que refinanciaron sus deudas consiguen cumplir con los nuevos planes de pago.

Por ahora, el sistema financiero muestra una señal de alivio, pero todavía no una recuperación completa.

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