Los mercados ya empezaron a comprar un cambio de gobierno en Brasil. Las empresas argentinas necesitan hacer una cuenta más larga: cuánto podrían vender, con qué costos y frente a qué competidores. Mientras el avance electoral de Flávio Bolsonaro dispara expectativas financieras, dos casos empresariales ponen sobre la mesa otra urgencia: conseguir quién aporte el dinero cuando las obligaciones vencen.
Este lunes 5 de octubre reúne esas dos velocidades. Brasil llega con un salto de sus activos tras la primera vuelta presidencial. En el norte santafesino, Algodonera Avellaneda enfrenta el cierre del registro para su salvataje. Y en Tucumán, el incumplimiento de Zafra, una concesionaria de maquinaria agrícola, obliga a intervenir a los garantes de su deuda.
Brasil: el mercado festeja, la presidencia sigue abierta
Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva, según el Tribunal Superior Electoral con el 99,99% de las urnas escrutadas. El resultado dejó al opositor por delante, pero la presidencia se definirá en el balotaje del 25 de octubre.
La primera reacción financiera fue contundente. Una suba cercana al 9% del iShares MSCI Brazil ETF, un fondo que permite invertir en acciones brasileñas desde Estados Unidos, en operaciones nocturnas. Los futuros del real en Chicago avanzaban 3,78%. Son movimientos previos a la apertura local: no equivalen a una suba ya confirmada del Ibovespa ni del dólar contado en Brasil.
El entusiasmo también tuvo una señal en Japón. El fondo NEXT Funds Ibovespa Linked, que replica el índice brasileño, ganaba 7,91% en los primeros minutos de negociación en Tokio. Los inversores comenzaron a posicionarse ante la posibilidad de una política fiscal más restrictiva. Todavía compran una expectativa electoral, que deberá atravesar otras tres semanas de campaña.
El programa de Bolsonaro propone reducir gasto público y burocracia, bajar impuestos y promover inversiones en infraestructura. Ese rumbo explica parte de la expectativa financiera. Su aplicación, intensidad y resultados dependerían de una eventual victoria y de la capacidad de llevar las reformas adelante.
Qué puede ganar y qué puede perder la Argentina
Para la Argentina, Brasil es mucho más que una afinidad presidencial. Es su principal socio comercial: entre enero y agosto compró productos argentinos por US$8.578 millones. En ese mismo período, las importaciones desde el país vecino sumaron US$10.630 millones, con un déficit bilateral de US$2.052 millones.
Una victoria de Bolsonaro podría facilitar el diálogo con Javier Milei y generar mayores coincidencias para simplificar intercambios y discutir cambios en el Mercosur. Esa posibilidad todavía no constituye un acuerdo ni garantiza mejores condiciones para todos los sectores.
El impacto empresarial tendría varias vías. Si aumenta la confianza y se recupera la inversión brasileña, podría crecer la demanda de bienes y servicios argentinos. Si, en cambio, un ajuste fiscal enfría inicialmente el consumo y la actividad, los proveedores del país vecino podrían recibir menos pedidos.
Automotrices, autopartistas y fabricantes de bienes industriales tienen razones para seguir ambos procesos. Para las empresas santafesinas, el análisis también alcanza a la maquinaria, los alimentos y los servicios vinculados con la producción.
El real merece una pantalla propia. Si su fortalecimiento frente al dólar se sostiene y el peso no se aprecia en igual proporción, mejoraría la competitividad cambiaria argentina frente a Brasil, manteniendo constantes los demás costos. Los productos argentinos resultarían relativamente más accesibles para el comprador brasileño y también podría mejorar el atractivo turístico de nuestro país.
Una depreciación del real produciría la presión contraria: dificultaría colocar productos argentinos y volvería más competitiva la oferta brasileña. La reacción inicial de los futuros es una señal; todavía falta saber si se transforma en una tendencia.
La apertura comercial también tendría ganadores y sectores bajo presión. Menores barreras podrían abaratar maquinaria e insumos. Pero si Brasil facilita el ingreso de productos de terceros países, los proveedores argentinos podrían perder parte de la ventaja que les da el Mercosur.
Y hay otra competencia: las inversiones. Un Brasil que logre bajar costos, mejorar infraestructura y ofrecer mayor previsibilidad puede atraer proyectos que la Argentina también pretende captar. La cercanía política podría facilitar negociaciones; las decisiones de inversión seguirán comparando impuestos, logística, energía, financiamiento y escala.
Algodonera Avellaneda: el plazo termina
Mientras Brasil concentra la atención financiera, en el norte santafesino corre un reloj judicial. Este lunes, a las 12.30, vence el plazo para inscribirse en el procedimiento de salvataje de Algodonera Avellaneda.
El edicto del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, a cargo de Fabián Lorenzini, establece que el registro cierra sin excepciones. Los postulantes deben acreditar trayectoria en el rubro textil, presentar un plan empresarial, demostrar solvencia y cumplir exigencias tributarias, además de depositar US$65.000 en la cuenta judicial.
El procedimiento busca que un interesado pueda adquirir las acciones y alcanzar un acuerdo con los acreedores. La cobertura local llegaba a la primera mañana de este lunes sin informar la aparición de una oferta que despejara la incertidumbre. El resultado deberá verificarse una vez concluido el plazo.
La compañía tiene unos 360 empleados y una presencia industrial relevante para el norte provincial. El fracaso de su acuerdo preventivo llevó a esta instancia, en la que se juega una alternativa para evitar la quiebra.
Hasta conocer lo ocurrido en el expediente, corresponde hablar de un vencimiento decisivo. No de una quiebra ya decretada. Además de la existencia de inscriptos, la pregunta será qué condiciones permitirían sostener la producción y el empleo en la etapa siguiente.
Zafra incumple y los garantes cubren $329 millones
Otra señal llega desde la comercialización de maquinaria agrícola. Zafra S.A., concesionaria oficial de John Deere y PLA radicada en San Miguel de Tucumán, incumplió el pago de la cuarta cuota de capital e intereses de sus obligaciones negociables Serie II, clases A y B, según el aviso de Acindar Pymes SGR.
La empresa vende maquinaria, repuestos y servicios para el campo. Su sede está en Lavalle 3005, en la capital tucumana, y su actividad tiene una trayectoria vinculada con la producción del norte argentino.
El aviso anuncia que los cuatro garantes afrontarán el pago previsto para este lunes. Cada uno cubre el 25%: Acindar Pymes SGR, Banco de Servicios y Transacciones, Garantías Bind SGR y Banco Hipotecario.
La clase A contempla $176.438.955,89 entre capital e intereses. La clase B suma US$99.446,98, que el documento convierte para su pago en pesos a $152.816.863,82. El desembolso conjunto equivale a $329.255.819,71.
A Acindar Pymes le corresponde aportar $82.313.954,93 entre ambas clases. El pago se canalizará a través de Caja de Valores y, una vez realizado, el capital residual de estas dos clases quedará en cero. El aviso anuncia el cumplimiento por parte de los garantes; no acredita por sí mismo que los fondos ya hayan llegado a los inversores.
El documento tampoco explica las causas del incumplimiento ni permite concluir que Zafra haya cerrado o esté quebrada. Sí deja un hecho concreto: la emisora no afronta ese vencimiento y se activa el respaldo contratado.
Para la cadena de maquinaria agrícola, el caso abre una pregunta que merece datos: si aumentan las demoras de concesionarios y productores, y cuántas garantías están debiendo cubrir los bancos y las SGR. Un episodio no alcanza para describir a todo el sector, pero justifica mirar cómo están cobrando y financiándose sus empresas.
Brasil puede mejorar el clima de negocios regional. La prueba para las empresas argentinas será convertir ese impulso en pedidos y cobranzas. Algodonera Avellaneda y Zafra recuerdan por qué el acceso al dinero, y su costo, siguen en el centro de esa cuenta.

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