La última semana dejó una señal clara para el agro: el clima, los costos y las decisiones de inversión vuelven a estar en el centro de la escena. Entre el lunes 28 de septiembre y el viernes 2 de octubre, el sector siguió de cerca la escalada de la urea, las consecuencias de un fallo de la Corte sobre la Ley de Tierras, el impacto global de El Niño sobre el azúcar y las estrategias para enfrentar un escenario de mayores lluvias.
Pero también hubo lugar para otra agenda: cómo utilizar la inteligencia artificial para tomar mejores decisiones, cómo reducir el costo de mantenimiento de los caminos rurales y cómo productores santafesinos combinan la actividad agropecuaria con otras pasiones.
Fertilizantes: la urea vuelve a encender las alarmas del productor
Uno de los datos económicos más relevantes de la semana llegó desde el mercado de fertilizantes. La urea trepó en Argentina hasta los US$ 600-620 por tonelada, acercándose al costo de reposición internacional, estimado entre US$ 640 y US$ 650.
El movimiento tiene un impacto directo sobre las decisiones de fertilización de la campaña, especialmente sobre el maíz de primera. La disponibilidad inmediata comienza a ser un factor determinante y los productores ajustan sus compras mientras esperan señales del clima.
El escenario internacional tampoco ayuda: las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y la demanda de India sostienen la presión sobre el mercado nitrogenado.
En los fosfatados, en cambio, el panorama es diferente. MAP y DAP continúan en valores elevados, pero la demanda permanece cautelosa y las operaciones se realizan principalmente bajo una lógica de compra "justo a tiempo".
La pregunta que queda para el productor: cuánto fertilizar y cuándo comprar en un mercado donde el precio del insumo puede cambiar rápidamente.
Caminos rurales: una propuesta para gastar menos y hacer más
El mantenimiento de los caminos rurales también tuvo su lugar en la agenda. Una propuesta de la Asociación Argentina de Caminos Rurales Sustentables plantea cambiar la lógica tradicional de conservación mediante un sistema denominado “P + P”: pétreos más pasto.
La idea consiste en concentrar el tránsito en una calzada de aproximadamente 3 a 4 metros y conservar empastadas las banquinas, cunetas y sectores laterales. De esta manera se busca reducir la erosión y, al mismo tiempo, disminuir el uso de maquinaria y combustible.
El ahorro obtenido podría destinarse a incorporar materiales pétreos y mejorar la transitabilidad. En Santa Fe, el desafío alcanza a una red de aproximadamente 66.000 kilómetros de caminos rurales.
La discusión no es menor: un camino rural en condiciones determina el acceso a los lotes, la salida de la producción y el costo logístico de toda la cadena.
Tierra rural: un fallo que puede cambiar el mapa de inversiones
El mercado inmobiliario rural recibió una noticia de fuerte impacto esta semana. La Corte Suprema revocó un fallo que había suspendido la derogación de la Ley de Tierras Rurales contemplada en el DNU 70/2023.
Según el análisis publicado, la decisión deja sin efecto las restricciones que limitaban la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros, entre ellas el límite nacional del 15% y la restricción de 1.000 hectáreas equivalentes en determinadas zonas de la región núcleo.
El cambio abre un nuevo escenario para el negocio inmobiliario rural y puede modificar las expectativas sobre la demanda de campos, los arrendamientos y las valuaciones.
Más allá del impacto inmediato, el fallo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta estratégica para el agro argentino: qué lugar tendrán los capitales internacionales en el mercado de tierras durante los próximos años.
El Niño cambia las reglas del azúcar y dispara las cotizaciones
El clima volvió a demostrar que puede mover los mercados internacionales.
El fenómeno de El Niño está provocando efectos contrapuestos sobre las principales regiones productoras de azúcar. Mientras las lluvias extremas complican la producción y la molienda en el centro-sur de Brasil, India y Tailandia enfrentan condiciones de sequía.
El resultado fue un giro en las expectativas del mercado: de una situación de sobreoferta proyectada se pasó a un escenario de déficit global, con futuros de azúcar crudo que acumularon una suba superior al 25% desde julio.
A esto se suma otro factor: los precios energéticos incentivan a los ingenios brasileños a destinar una mayor proporción de caña a la elaboración de bioetanol, reduciendo potencialmente el volumen disponible para azúcar.
La señal para el agro es más amplia que el mercado azucarero: el clima vuelve a ser un factor capaz de modificar en pocas semanas las cotizaciones internacionales de las commodities.
IA en el campo: antes que tecnología, definir qué problema resolver
La inteligencia artificial también ocupó un espacio destacado durante la semana, aunque con una advertencia que puede resultar clave para el productor: no hay que empezar por la IA, sino por el problema que se quiere solucionar.
Durante el 5° Congreso Internacional de Maíz, especialistas analizaron cómo utilizar estas herramientas para mejorar decisiones vinculadas con la fecha de siembra, densidad, nutrición, calidad de implantación y manejo por ambientes.
El objetivo no es reemplazar el conocimiento agronómico, sino combinarlo con grandes volúmenes de datos para reducir las brechas de decisión y ejecución que todavía limitan los rendimientos.
La verdadera oportunidad, entonces, no estaría en incorporar tecnología por sí misma, sino en usar los datos para decidir mejor y transformar información en resultados económicos.
Silobolsas: cómo prepararse para un escenario de lluvias
Con un escenario climático que puede traer mayores precipitaciones y anegamientos, la planificación del almacenamiento de granos ganó relevancia.
Las recomendaciones de especialistas del INTA Balcarce apuntan a preparar los patios de acopio antes de embolsar: revisar el drenaje, asegurar la firmeza de las zonas de tránsito, eliminar elementos que puedan dañar el plástico y distribuir las bolsas de manera que puedan ser inspeccionadas incluso después de varios días de lluvia.
Uno de los consejos centrales es dejar al menos un metro de separación entre bolsas contiguas y también en sus extremos, para facilitar la inspección, reparación y extracción.
La planificación de la poscosecha aparece así como otra herramienta para reducir riesgos en una campaña marcada por la incertidumbre climática.
Dos historias santafesinas que muestran otra cara del campo
La semana también tuvo espacio para historias que exceden los números y muestran el entramado humano detrás de la producción.
En Egusquiza, Rafael Albertengo sostiene un tambo familiar que atraviesa su tercera generación. El establecimiento pasó de producir entre 200 y 250 litros diarios y ordeñar a mano, décadas atrás, a trabajar actualmente con unas 140 vacas y una producción cercana a los 2.000 litros diarios.
Mientras tres de sus hijos hicieron carrera en el fútbol —entre ellos Lucas Albertengo—, Martín eligió continuar vinculado al campo y comienza a asumir responsabilidades en el tambo.
La historia refleja uno de los desafíos más profundos de la producción familiar: cómo transmitir el conocimiento entre generaciones sin dejar de adaptar el sistema productivo a las nuevas condiciones.
En San Carlos, en tanto, Alexis Eberhardt mostró que también es posible combinar la vida productiva con el deporte de alto rendimiento. El joven trabaja junto a su padre en un establecimiento diversificado con tambo, agricultura y ganadería de carne, mientras desarrolla su carrera como tirador deportivo y representa a la Argentina en competencias internacionales.
Su historia pone en primer plano otro valor que atraviesa al agro: la organización del tiempo y la transmisión generacional como herramientas para sostener proyectos productivos.

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