El "capo" de la industria láctea, sin vueltas: "quedó demostrado que no existe dumping"

El presidente del Centro de la Industria Lechera analizó la decisión de Brasil sobre la leche en polvo argentina, destacó la defensa realizada por el Gobierno nacional y advirtió sobre los desafíos de competitividad que enfrenta la cadena láctea

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La reciente resolución de Brasil vinculada a una investigación por presunto dumping en las exportaciones de leche en polvo provenientes de Argentina volvió a generar preocupación en el sector lácteo regional. Sin embargo, para Ércole Felippa, presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL) y de Manfrey, la medida tiene más componentes políticos que técnicos y, por el momento, no implica restricciones inmediatas para el comercio.

“Esto surge de una denuncia realizada por una organización de productores brasileños hace aproximadamente dos años. En aquel momento ya se había demostrado con elementos muy contundentes la inexistencia de dumping”, sostuvo Felippa.

Según explicó, la denuncia no fue impulsada por la industria brasileña —que sería la presunta perjudicada— sino por entidades de productores. Además, recordó que el propio Gobierno de Brasil había desestimado inicialmente el planteo, aunque posteriormente decidió reabrir la investigación.

“Lo que apareció ahora es una especie de solución salomónica. Si bien deja sin efecto una eventual aplicación inmediata de medidas, también abre la puerta a futuras decisiones arancelarias”, señaló.

Felippa cuestionó la conclusión oficial brasileña que reconoce márgenes de dumping del 60% para Argentina y del 50% para Uruguay.

“Desde el punto de vista técnico quedó demostrada la no existencia de dumping. Lo demás son decisiones políticas, consecuencia del fuerte poder de lobby que tienen las organizaciones de productores en Brasil”, afirmó.

Sin aranceles inmediatos

El dirigente consideró que la decisión brasileña responde también a una cuestión interna de ese país.

“Una aplicación inmediata de aranceles hubiera significado un encarecimiento de los productos lácteos para los consumidores brasileños, algo que el Gobierno de Brasil claramente quiere evitar”, explicó.

Al mismo tiempo, destacó el trabajo realizado por las autoridades argentinas durante el proceso.

“Hay que reconocer el profesionalismo y la solidez de la defensa que hizo el Gobierno argentino, tanto desde lo técnico como desde lo político, en defensa del sector”, remarcó.

Felippa recordó además que no es la primera vez que Brasil aplica o evalúa mecanismos de protección para su mercado lácteo, mediante cupos, cuotas o restricciones comerciales.

Una tensión estructural

Para el titular del CIL, la discusión refleja una situación estructural del sector lácteo brasileño.

Brasil es un gran productor de leche y ha crecido mucho en producción, pero todavía está lejos del autoabastecimiento. A medida que aumenta el consumo, esa producción es absorbida”, indicó.

En ese contexto, sostuvo que los productores brasileños perciben actualmente valores cercanos a los 55 centavos de dólar por litro, aunque eso tampoco alcanza para resolver sus problemas de rentabilidad.

“Argentina tiene condiciones para producir leche con costos relativamente inferiores a los de Brasil. Esa es una tensión permanente que hay que gestionar”, sostuvo.

Un mosaico de realidades en la lechería argentina

Consultado sobre la situación actual de la cadena láctea local, Felippa evitó realizar diagnósticos homogéneos.

“Cuando uno pone a la actividad lechera frente a un espejo no encuentra una imagen uniforme, sino un mosaico de realidades distintas”, describió.

Reconoció que existen tambos que actualmente cobran precios por debajo de sus costos de producción, situación que también afecta a determinados segmentos industriales.

Por eso insistió en la necesidad de avanzar sobre una agenda de competitividad.

“Si esperamos que la competitividad venga únicamente por el tipo de cambio, vamos a perder tiempo. Hay que trabajar puertas adentro”, advirtió.

Entre los principales obstáculos mencionó la elevada presión impositiva.

“El 40% del costo de un producto lácteo son impuestos. Es muy difícil ser eficiente con semejante carga tributaria”, afirmó.

No obstante, consideró que existen avances en el tratamiento de estos temas y remarcó la necesidad de una visión sistémica que abarque tanto aspectos internos de los establecimientos productivos como factores externos vinculados a logística, regulaciones e infraestructura.

Consumo: recuperación gradual

Respecto del mercado interno, Felippa sostuvo que Argentina continúa exhibiendo niveles de consumo de lácteos elevados en comparación con la región.

“Estamos en torno a los 190 litros por habitante por año, lo que nos ubica detrás de Uruguay entre los países de Latinoamérica con mayor consumo”, señaló.

Aunque reconoció que aún no se recuperaron los niveles registrados en años anteriores, destacó que durante 2025 hubo una mejora respecto de 2024 y que en 2026 comienzan a observarse señales de recuperación.

“Hubo una fuerte caída en 2024, una recuperación parcial en 2025 y ahora aparecen algunos pequeños brotes de crecimiento. Todavía estamos por debajo de los niveles históricos, pero la tendencia es algo más positiva”, concluyó.

Mientras el frente externo sigue mostrando tensiones comerciales dentro del Mercosur, la cadena láctea argentina continúa enfrentando desafíos vinculados a costos, competitividad y demanda, en un escenario donde la eficiencia y la productividad aparecen como factores centrales para sostener el crecimiento del sector.

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