Claves del día: la bronca de los comerciantes de La Favorita, se reglamentó el FAL y el mercado festeja

Mientras comerciantes rosarinos denuncian pérdidas millonarias por el cierre de La Favorita y una exdirectora de Bioceres enfrenta una causa por presunta estafa de US$12 millones, los mercados argentinos viven una euforia que contrasta con una economía real golpeada

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Uno de los episodios más resonantes de los últimos días es el fracaso del proyecto de revitalización comercial de La Favorita. El histórico edificio del centro rosarino, que había sido presentado como una apuesta para recuperar el corazón comercial de la ciudad, comenzó a vaciarse y ya se confirmó la salida de numerosos locatarios.

La decisión generó una fuerte reacción entre los comerciantes que apostaron al emprendimiento. Muchos realizaron inversiones significativas para acondicionar sus locales, contratar personal y desarrollar estrategias comerciales en una zona que ya enfrentaba desafíos por la caída del consumo, el auge de los centros comerciales abiertos y los cambios en los hábitos de compra.

La bronca apunta directamente contra Otanisur y contra el fideicomiso propietario del inmueble. Entre los comerciantes predomina la sensación de haber sido abandonados en medio de un proyecto que nunca logró generar el flujo de público esperado. "Fue un negocio desastroso", resumió uno de los operadores que deberá abandonar su local a fin de mes. El malestar es aún mayor porque varias de las firmas afectadas son marcas rosarinas que apostaron capital propio en una iniciativa que buscaba transformarse en símbolo de la recuperación del microcentro.

Pero el caso de La Favorita no es el único foco de preocupación empresarial que emerge desde Rosario.

El ecosistema Bioceres vuelve a quedar en el centro de la escena luego de una denuncia penal por una presunta estafa de US$12 millones que involucra a Gloria Montarón Estrada, exdirectora legal del grupo. La causa suma un nuevo capítulo a una secuencia de conflictos judiciales, financieros y corporativos que vienen golpeando la imagen de una de las compañías más emblemáticas surgidas desde Rosario.

La denuncia agrega presión sobre un conglomerado que ya venía atravesando meses complejos por reestructuraciones, conflictos societarios y cuestionamientos sobre distintas operaciones vinculadas al grupo empresario.

Mientras tanto, en Buenos Aires y Wall Street la película parece ser otra. Junio comenzó con señales alentadoras para el Gobierno nacional. Tras nueve meses consecutivos de caídas, la recaudación tributaria logró mostrar una mejora real. ARCA informó ingresos por $21,5 billones durante mayo, con una suba real del 1,5% respecto del mismo mes del año anterior.

El dato resulta particularmente relevante porque aparece en un momento donde la administración de Javier Milei necesita consolidar señales de recuperación fiscal y económica. Si bien parte del resultado estuvo impulsado por Ganancias y no por una recuperación del consumo, el rebote fue interpretado por el mercado como una señal positiva. Para los que leen la economía real , ven que la actividad económica aún no repunta.

A eso se suma otro dato que entusiasma a los inversores: las reservas brutas del Banco Central alcanzaron su nivel más alto en siete años.

Con un dólar oficial que cerró en $1.444,58 y compras por US$55 millones en el mercado cambiario, la autoridad monetaria consiguió sumar US$177 millones adicionales a sus reservas. El proceso fue acompañado por una fuerte liquidación del agro, que aportó US$2.677 millones durante mayo.

Los operadores también comenzaron a internalizar que el Gobierno no permitirá un atraso cambiario significativo. La expectativa dominante es que el dólar acompañe la evolución de la inflación y termine el año en una zona de entre $1.650 y $1.700.

A la vez, la consultora C&T estimó una inflación de mayo cercana al 2,2%, alimentando las expectativas de continuidad en el proceso de desinflación.

El resultado fue una nueva jornada de euforia financiera. Los bonos soberanos volvieron a subir y las acciones argentinas lideraron nuevamente las ganancias entre los mercados emergentes.

En Wall Street las ADR argentinas avanzaron entre 2% y 12%, con subas destacadas para Bioceres, YPF, Pampa Energía, Cresud, Central Puerto, Galicia, Edenor, IRSA y Mercado Libre.

Sin embargo, detrás de la euforia financiera aparecen señales mucho menos alentadoras. La venta de autos cero kilómetro continúa mostrando debilidad. Durante mayo se comercializaron 2,7% menos unidades que en abril y 25,6% menos que un año atrás. En varias terminales crece la preocupación por los niveles de actividad y por el funcionamiento de las plantas con utilización parcial de capacidad instalada.

La situación tampoco ayuda a despejar los temores globales. La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a empujar el precio internacional del petróleo, elevando los riesgos inflacionarios y complicando las perspectivas de crecimiento en distintas economías.

Canadá ingresó formalmente en recesión, Europa sigue mostrando síntomas de estanflación y Estados Unidos enfrenta una desaceleración del consumo con tasas de interés que permanecen elevadas.

En ese contexto, incluso BlackRock, el mayor administrador de activos del mundo, sorprendió al anunciar una reducción de su exposición a acciones luego de considerar que muchas compañías tecnológicas de Wall Street operan con valuaciones cercanas a una burbuja.

A nivel local, además, se produjeron novedades regulatorias importantes. El Gobierno reglamentó el nuevo sistema de fondos de cese laboral (FAL) que busca transformarse en una alternativa al esquema tradicional de indemnizaciones. Aunque la herramienta ya cuenta con marco normativo, el mercado financiero todavía espera definiciones clave del ministro Luis Caputo para determinar su funcionamiento efectivo y su nivel de adopción.

También se reglamentó la eliminación de la obligación de tributar Impuesto a las Ganancias por la venta de inmuebles y por determinados ingresos provenientes de alquileres, una medida que busca incentivar inversiones y otorgar mayor dinamismo al mercado inmobiliario.

Paralelamente, los argentinos continúan mostrando una marcada preferencia por dolarizar excedentes. Según datos difundidos en los últimos días, las compras de dólares realizadas por particulares durante 2026 superan incluso las adquisiciones efectuadas por el propio Banco Central, una señal de que la confianza en el peso sigue siendo un proceso en construcción.

La foto que deja el comienzo de junio es clara. Hay una Argentina financiera que celebra reservas récord, riesgo país en mínimos, acciones en máximos y expectativas de desinflación. Y existe otra Argentina donde comerciantes abandonan locales después de fuertes inversiones, empresas enfrentan denuncias judiciales millonarias y sectores productivos siguen esperando que la recuperación llegue a la economía real.

La pregunta sigue siendo la misma: cuánto tiempo podrá sostenerse esa brecha entre los números que festejan los mercados y las dificultades que todavía enfrentan empresas, trabajadores y consumidores.

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