La expansión del financiamiento digital, que en años anteriores había ofrecido alivio frente a la escasez de crédito formal, ahora evidencia tensiones crecientes en la capacidad de pago de los hogares. En este contexto, la proporción de créditos considerados “irrecuperables” —aquellos con más de un año de mora— se duplicó en un año, al pasar del 2,6 % al 6,4 % del total registrado.
Endeudamiento que supera los ingresos
El informe señala que las familias destinan en promedio el 33 % de sus ingresos mensuales a cancelar deudas con billeteras virtuales y prestamistas no bancarios, el nivel más alto de la serie histórica registrada. Esta proporción refleja la profunda dependencia de mecanismos de crédito alternativos frente a la caída del poder adquisitivo y las limitaciones del crédito formal.
Al sumar los compromisos asumidos con la banca tradicional —como préstamos personales, tarjetas y otros instrumentos financieros— el endeudamiento total de los hogares argentinos equivale al 140 % de sus ingresos mensuales, una señal de la creciente presión sobre la economía familiar.
Morosidad en alza y riesgos sistémicos
Además de los créditos irrecuperables, el informe advierte que el 21,4 % de la deuda vinculada con el sector fintech presenta irregularidades en el pago, una tasa que se triplicó respecto a la del año anterior. En términos absolutos, de los $12,6 billones otorgados por el sistema no bancario, unos $2,7 billones enfrentan dificultades de cobro.
"Muchas personas que tienen acceso a crédito formal no les alcanza para llegar a fin de mes y usan mecanismos alternativos. Las cuotas en los últimos años se licuaban con la inflación, ahora no se licúa más”
La morosidad también se observa en el segmento tradicional del crédito: los préstamos personales alcanzaron una mora de alrededor del 11 %, mientras que las tarjetas de crédito subieron su irregularidad al 8,4 %, cifras que se multiplicaron en comparación con 2024.
Un desafío para la economía familiar
Analistas financieros advierten que este escenario de endeudamiento elevado y morosidad creciente puede agravar la vulnerabilidad económica de amplios sectores de la población. La combinación de tasas de interés altas, inflación persistente y recuperación de ingresos reales condiciona la capacidad de los hogares para cumplir con sus obligaciones financieras, especialmente aquellas contraídas fuera del sistema bancario tradicional.
En definitiva, el récord de deuda con billeteras virtuales y el salto de los créditos irrecuperables reflejan no solo un cambio en los patrones de financiamiento de las familias, sino también un foco de riesgo que continúa ganando atención entre economistas, reguladores y consumidores.

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