El Gobierno nacional oficializó este viernes un nuevo incremento de 1,3 % en los precios de los biocombustibles que se utilizan para la mezcla obligatoria con los combustibles tradicionales como la nafta y el gasoil, a través de las resoluciones 611 y 612 de la Secretaría de Energía publicadas en el Boletín Oficial.
Los biocombustibles —bioetanol y biodiesel— son insumos que deben mezclarse obligatoriamente con los combustibles fósiles según la actualidad normativa. El bioetanol, que se mezcla con la nafta, y el biodiesel, componente del gasoil, ven ahora sus valores actualizados para este mes de enero.
La actualización del precio de estos insumos también se combina con una aplicación parcial de aumentos sobre impuestos al combustible líquido (ICL) y al impuesto al dióxido de carbono (IDC), que inciden directamente en el valor final en las estaciones de servicio. Por este efecto combinado, el litro de nafta súper registra un aumento de $17,29, mientras que el gasoil sube $14,39 por la actualización de los tributos.
En el detalle de los nuevos valores publicados oficialmente, el precio del bioetanol de caña de azúcar quedó fijado en $976,45 por litro y el bioetanol de maíz en $894,94 por litro, reflejando el 1,3 % de incremento respecto a los valores previos. Por su parte, el biodiesel pasó de $1.775.230 a $1.797.881 por tonelada tras la suba.
Cómo impacta en las estaciones de servicio
El sistema de mezcla obligatorio de biocombustibles con combustibles fósiles está regulado por la ley de biocombustibles y busca promover energías más limpias y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Sin embargo, cuando estos insumos se encarecen, como ahora, eso tiende a presionar el costo de producción de nafta y gasoil, lo que puede trasladarse a los precios finales que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Los analistas del sector energético señalan que aunque el ajuste de 1,3 % es moderado, puede sumarse a otros factores que vienen empujando al alza los combustibles, como las actualizaciones impositivas y otros componentes de la cadena de valor (tipo de cambio, precios internacionales del petróleo, costos logísticos), lo que podría reflejarse en los surtidores durante este mes.
El impacto final en los precios al público dependerá de cómo las refinerías y estaciones de servicio absorban o trasladen estos incrementos, en un contexto donde la inflación general afecta también los costos operativos del sector.

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