La economía argentina muestra una fractura cada vez más difícil de disimular: hay sectores que proyectan inversiones por miles de millones de dólares y otros que todavía no encuentran el piso.
Energía, petróleo, gas y minería juegan un partido. Industria, construcción y buena parte del consumo, otro. Y en el medio aparece un problema que ya dejó de ser sólo financiero para convertirse en político: la creciente morosidad de las familias llega hoy al Congreso.
Los últimos números del Indec pusieron cifras concretas a esa Argentina a dos velocidades. En julio, la industria manufacturera cayó 5% respecto de junio y 4,9% interanual, mientras que la construcción retrocedió 4,6% mensual y 4,5% contra julio del año pasado.
La industria acumula así una contracción del 2,6% durante los primeros siete meses de 2026. La construcción conserva un crecimiento de 1,7% en el acumulado anual, pero el retroceso de julio volvió a encender las alarmas.
El problema no es sólo cuánto cayó, sino qué sectores están cayendo.
La industria no encuentra el piso
Doce de las 16 divisiones manufactureras relevadas por el Indec tuvieron retrocesos interanuales. Entre las más castigadas aparecen maquinaria y equipo, otros equipos e instrumentos, indumentaria, textiles y productos minerales no metálicos.
Para Santa Fe hay un dato especialmente sensible: la fabricación de maquinaria agropecuaria cayó 46,6% interanual, afectada por la menor producción de tractores, cosechadoras y pulverizadoras autopropulsadas. También la producción de informática, televisores y equipos de comunicaciones retrocedió 49,8%.
El viernes al mediodía la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe) ¿celebrará su Día?. Lo harán en esta oportunidad a 200 kilómetros de Rosario, en Esperanza. ¿Qué dirán sus directivos? ¿El tono será cuidadoso del presidente de la UIA o más combativo como manifestó su vicepresidente y dirigente santafesino Guillermo Moretti contra el “trader” de Caputo? Por ahora siguen definiendo temas organizativos y logísticos del cónclave.
El contraste vuelve a aparecer dentro de la propia industria. Refinación de petróleo creció 8,1%, mientras las industrias metálicas básicas avanzaron 1,6%. Es decir: los sectores asociados a algunas de las actividades más dinámicas consiguen escapar parcialmente de una retracción que golpea al resto.
La construcción tampoco logró sostener el rebote de junio. Y las expectativas empresarias no anticipan un cambio demasiado rápido: tres de cada cuatro compañías dedicadas principalmente a obras privadas consideran que la actividad permanecerá sin cambios entre agosto y octubre, mientras 14,4% espera directamente una disminución.
Ya no alcanza con que crezcan energía, minería y agro
El interrogante empieza a ser hasta dónde pueden los sectores ganadores compensar a los perdedores. La última estimación del Relevamiento de Expectativas de Mercado recortó la previsión de crecimiento del PBI para 2026 a 2,1%, bastante por debajo de las proyecciones que circulaban meses atrás.
Hay otro indicador que merece atención: la mora también empieza a aparecer dentro de las empresas industriales. Según un análisis de Diego Coatz, al frente de I+D (Industria+Desarrollo), la morosidad del sector pasó de 0,7% a 3,8% durante el último año y medio, es decir, se multiplicó por más de cinco.
Su cálculo agrega una señal todavía más delicada: existen unas 4.000 industrias en mora y, si continúa la actual dinámica, 2026 podría cerrar con alrededor de 3.300 empresas industriales menos.
La discusión, por lo tanto, empieza a exceder el nivel de actividad. Tasas reales positivas, precios industriales creciendo por debajo de algunos costos y dificultades financieras están apretando la caja de las compañías.
La deuda de las familias llega al Congreso
La Cámara de Diputados tendrá hoy una sesión que promete elevar la temperatura política. La oposición consiguió inicialmente los números necesarios para abrir el recinto y avanzar con dos asuntos especialmente sensibles: el endeudamiento y la morosidad de las familias y la prórroga de la Emergencia en Discapacidad.
El dato político de última hora es que La Libertad Avanza resolvió finalmente dar quórum, ante la perspectiva de que la oposición consiguiera igualmente abrir la sesión. El movimiento busca evitar una derrota en el arranque y recuperar parte del control de la agenda parlamentaria.
Antes de ese giro, la oposición contabilizaba por lo menos 134 diputados dispuestos a sentarse, cinco más que los 129 necesarios. Entre ellos aparecen legisladores que responden a gobernadores que en otros momentos funcionaron como aliados del Ejecutivo.
Y ahí está una de las claves políticas. El oficialismo observa particularmente qué harán los bloques vinculados con gobernadores como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Raúl Jalil, Claudio Poggi, Rolando Figueroa, Gustavo Sáenz y Hugo Passalacqua.
La discusión sobre morosidad promete ser compleja. Se acumularon cerca de 50 proyectos para enfrentar el endeudamiento familiar y todavía no existe un texto unificado.
Entre las propuestas aparecen refinanciaciones obligatorias para determinadas deudas, eliminación de intereses punitorios acumulados, planes de pago de hasta 36 meses y límites a las tasas aplicadas para refinanciar. Los sectores dialoguistas buscan que la eventual salida no implique costo fiscal para el Estado.
El oficialismo pretende que los proyectos de endeudamiento y morosidad tengan dictamen hacia fines de septiembre. La oposición, sin embargo, desconfía de los tiempos y quiere dejar fijado desde el recinto un cronograma que obligue a las comisiones a avanzar.
Discapacidad, el otro frente
La misma sesión buscará impulsar la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, que vence a fin de año. La norma implementó, entre otros puntos, una nueva pensión no contributiva por discapacidad equivalente al 70% del haber mínimo jubilatorio, mecanismos para regularizar deudas tributarias de prestadores y un sistema de actualización mensual de los aranceles de las prestaciones.
El PRO reclamó además que el Gobierno establezca un cronograma concreto para regularizar pagos adeudados a prestadores de salud. La respuesta dependerá en buena medida del Ministerio de Economía.
La sesión, por lo tanto, cruza economía y política en un punto especialmente incómodo para el Gobierno: cómo responder al deterioro financiero de familias y prestadores sin romper la principal bandera de la gestión, el equilibrio fiscal.
Caputo abre otra caja: los impuestos
Mientras la actividad real pierde velocidad y el Congreso discute deuda, Luis Caputo empezó a poner sobre la mesa otra discusión de enorme impacto para las empresas: una reforma tributaria integral.
El ministro calificó la estructura impositiva argentina como “malísima” y anticipó que una reforma profunda formaría parte de un eventual segundo mandato de Javier Milei. Antes, para 2027, prometió reducir otro punto del PBI la presión tributaria.
Pero el problema está en cómo hacerlo. El corazón de la discusión pasa por Ingresos Brutos y las tasas municipales, a los que se suman el impuesto al cheque y las retenciones.
Ingresos Brutos aporta en promedio alrededor del 80% de los recursos propios provinciales. Eliminarlo o reducirlo drásticamente sin ofrecer una fuente alternativa de recursos puede convertirse en una batalla entre Nación, provincias y municipios.
Por eso reaparece una vieja idea con otro nombre: un eventual “Súper IVA” que permita integrar IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales dentro de un esquema menos distorsivo.
La propuesta apunta no sólo a las alícuotas. También busca atacar una queja recurrente de las empresas: retenciones, percepciones y saldos a favor que terminan convirtiendo al sector privado en financista involuntario de los fiscos provinciales.
La dificultad es política y fiscal: cómo bajar impuestos sin desfinanciar a las provincias. Y cualquier reforma que avance por ese camino obligará a negociar un nuevo acuerdo fiscal entre los tres niveles del Estado.
YPF juega otro partido
Mientras industria y construcción discuten cómo salir del pozo, hay una parte de la economía argentina donde las cifras parecen pertenecer a otro país.
YPF prepara dos nuevos proyectos para presentar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Si esas iniciativas se concretan, los compromisos de inversión de la petrolera y sus socios vinculados al régimen alcanzarían los US$154.100 millones.
Una de las nuevas presentaciones estaría vinculada con la ampliación de Argentina LNG, el gigantesco proyecto de gas natural licuado que YPF impulsa junto con Eni y XRG.
La primera etapa ya presentada contempla una capacidad mínima de 12 millones de toneladas anuales de GNL. Una segunda fase podría agregar otros 6 millones y llevar el complejo hasta 18 millones de toneladas por año.
Argentina LNG por sí solo contempla alrededor de US$51.000 millones de inversión y podría generar exportaciones por US$10.000 millones anuales durante dos décadas cuando alcance plena operación, prevista entre 2029 y 2031.
El segundo nuevo proyecto que prepara YPF estaría relacionado con el desarrollo de bloques de petróleo y gas en Vaca Muerta.
A eso se suma LLL Oil, presentado en mayo, con una inversión proyectada de US$25.000 millones durante quince años, 1.152 pozos y una meta de producción de 240.000 barriles diarios hacia 2032. El objetivo final es transformar el potencial de Vaca Muerta en una plataforma exportadora de petróleo, gas y GNL durante las próximas décadas.

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