La foto cambió y la industria avícola argentina ya trabaja sobre el próximo desafío. El consumo de pollo superó al de carne vacuna y se encamina a marcar un nuevo récord, mientras las empresas buscan que el crecimiento de la producción encuentre una salida en los mercados internacionales.
El consumo de carne aviar ronda actualmente los 49 kilos por habitante y las estimaciones del sector apuntan a que podría superar los 50 kilos durante 2026. En paralelo, el consumo de carne vacuna se ubica alrededor de los 47 kilos por persona.
El dato no es menor: en poco más de dos décadas, el pollo pasó de ocupar un lugar secundario en la dieta de los argentinos a convertirse en una de las principales fuentes de proteína animal.
De 22 a casi 50 kilos por habitante
La evolución del consumo muestra la magnitud del cambio.
Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), a comienzos de la década del 2000 los argentinos consumían aproximadamente 22 a 23 kilos de pollo por persona al año. Hoy esa cifra prácticamente se duplicó.
El precio tuvo un papel importante en ese proceso, pero no fue el único factor.
También cambió la forma de comprar y consumir. La industria desarrolló una oferta cada vez más segmentada, con pechugas, pata muslo, alas, milanesas y otros cortes que permiten adaptar la compra a las necesidades de cada hogar.
A eso se suma una mayor demanda de alimentos asociados al consumo de proteínas y a determinados hábitos vinculados con la actividad física.
El mercado argentino ya no alcanza para seguir creciendo
El avance del pollo en el mercado interno tiene, sin embargo, un límite.
La industria avícola produce alrededor de 2,5 millones de toneladas anuales y lleva varios años moviéndose en niveles similares. Con un consumo interno cercano a los 50 kilos por habitante, la posibilidad de seguir creciendo exclusivamente a partir de la demanda argentina es cada vez menor.
Por eso, el próximo capítulo de la cadena avícola tiene un destino cada vez más claro: los mercados externos.
La ecuación combina dos necesidades. Por un lado, aumentar las ventas internacionales. Por otro, mejorar la competitividad de las plantas y las granjas para producir a menores costos.
En ese punto, el acceso al financiamiento aparece como una de las principales demandas del sector, especialmente para avanzar con inversiones y modernización de los galpones.
Exportaciones: el otro frente que preocupa
El escenario internacional tuvo un retroceso durante 2026.
Hasta marzo, las exportaciones de productos avícolas comestibles habían caído 21,7% interanual en volumen, mientras que la producción registraba una baja del 5,9%.
Uno de los principales obstáculos estuvo relacionado con la influenza aviar, que generó restricciones sanitarias y complicó el acceso a diferentes destinos.
Pero el panorama comenzó a mejorar. Chile y Perú volvieron a habilitar el ingreso de productos avícolas argentinos y, desde el 17 de agosto, la Unión Europea también reabrió su mercado para productos frescos.
La recuperación europea cobra especial importancia para la industria por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que contempla una cuota para productos aviares que llegará progresivamente a 180.000 toneladas.
China, la gran apuesta de la industria
Si hay un mercado que puede cambiar las perspectivas del sector, ese es China.
La industria avícola argentina espera la reapertura del gigante asiático, uno de los destinos considerados estratégicos para ampliar las exportaciones.
De acuerdo con CEPA, los aspectos técnicos vinculados con el Senasa ya fueron resueltos y resta la decisión de las autoridades chinas para volver a habilitar los envíos.
¿Por qué es tan importante China?
Porque además del volumen potencial, demanda productos que permiten aprovechar prácticamente toda la producción del pollo, entre ellos patas, garras y alas.
Para la industria, colocar esos cortes en mercados de alto valor significa mejorar el aprovechamiento de cada animal y fortalecer la rentabilidad de la cadena.
Vietnam tomó el lugar de China
Mientras espera la reapertura china, Argentina encontró en Vietnam uno de sus principales destinos.
El país asiático concentra actualmente entre 20% y 21% de las exportaciones argentinas de carne aviar.
También aparecen entre los compradores relevantes Sudáfrica, los países de la Unión Europea, Chile, Perú y distintos mercados africanos.
La estrategia del sector pasa ahora por ampliar esa base de destinos y reducir la dependencia de mercados puntuales.
El objetivo: volver a superar las 300.000 toneladas
Durante 2025, Argentina exportó alrededor de 206.000 toneladas de productos avícolas.
Para este año, el sector estima que el volumen podría ubicarse entre 170.000 y 180.000 toneladas si China continúa sin habilitar el ingreso de productos argentinos.
Pero la mirada está puesta más adelante. La industria pretende recuperar niveles superiores a las 300.000 toneladas exportadas y tiene como objetivo de largo plazo acercarse a las 350.000 toneladas.
El contraste regional muestra el potencial que todavía existe: Brasil exporta alrededor de 5,5 millones de toneladas de carne aviar, una escala muy superior a la argentina.
El próximo salto no estará en las góndolas
El pollo ya ganó una batalla en el mercado interno. Con un consumo que se acerca a los 50 kilos por habitante, la cadena avícola logró consolidar un cambio profundo en los hábitos de los consumidores argentinos.
Ahora comienza otra etapa. El desafío será transformar ese liderazgo interno en mayor presencia internacional. Para eso, la industria necesita recuperar mercados, mejorar la eficiencia, invertir en infraestructura y contar con condiciones que permitan ampliar la capacidad productiva.
La reapertura de China aparece como una de las principales llaves para conseguirlo.
Una cadena que busca producir más y vender mejor
El escenario deja una conclusión clara: el límite ya no parece estar en la demanda argentina, sino en la capacidad de la industria para competir y crecer en el exterior.
Con Europa nuevamente disponible, nuevos mercados en desarrollo y China todavía como gran objetivo, la avicultura argentina busca dar el próximo salto.

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