Claves del día: empresas esperan vender más, pero la caja cruje; crédito para autos, concursos y la pelea por Ayudín

Los empresarios esperan vender más, pero ocho de cada diez no proyectan mejorar su rentabilidad. Récord de atrasos industriales, nuevos créditos para viviendas y autos, la batalla por Ayudín, el FAL y dos expedientes empresarios que encienden luces en Rosario

     Comentarios
     Comentarios

Los empresarios creen que pueden vender más durante los próximos doce meses. Sin embargo, cuando miran dentro de sus propias compañías, aparecen tres palabras que explican buena parte del momento: financiación, rentabilidad y flujo de fondos.

Y los datos que se conocieron en las últimas horas permiten conectar esa preocupación con varias historias aparentemente diferentes: industrias que se atrasan con sus pagos, el Gobierno buscando reactivar el crédito hipotecario, el Banco Nación ofreciendo UVA para comprar autos, una nueva caja multimillonaria para financiar indemnizaciones, empresas que salen de compras y otras que ingresan en procesos concursales.

Vender más no necesariamente significa ganar más

El último Índice de Confianza Empresaria de Vistage Argentina mostró una recuperación desde 89 hasta 94 puntos durante el segundo trimestre. El relevamiento alcanzó a 355 CEOs, gerentes generales y propietarios de compañías.

El dato más interesante, sin embargo, aparece cuando se separan expectativas comerciales de rentabilidad.

El 53% espera vender más unidades durante los próximos doce meses y el 52% proyecta aumentar su facturación. Pero solamente 20% cree que mejorará su rentabilidad. Otro 44% considera que permanecerá igual y 36% directamente espera una caída.

En otras palabras, ocho de cada diez empresarios no esperan ganar rentabilidad durante el próximo año, aun cuando más de la mitad proyecta vender más.

Cuando se les pregunta cuál es hoy el principal problema para sus empresas, el 28% coloca primero las cuestiones financieras —financiamiento, flujo de caja y rentabilidad—, seguido por incertidumbre económica, con 22%, y mayores costos, con 20%.

Hay, paradójicamente, bastante más optimismo cuando los empresarios dejan de mirar su balance y observan la economía: 57% espera que la Argentina esté mejor dentro de doce meses, frente a apenas 10% que anticipa un deterioro.

¿Sus números para cerrar 2026? Inflación de 31% y dólar oficial de $1.665.

La industria muestra dónde aprieta la caja

Una radiografía todavía más concreta surge del último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA). En julio, 47,6% de las empresas industriales declaró dificultades para afrontar completamente al menos uno de cinco compromisos básicos: salarios, proveedores, deudas financieras, servicios públicos o impuestos.

Pero aparece otro indicador particularmente fuerte: 9,2% registró atrasos simultáneamente en todos esos pagos. Es el porcentaje más alto de la serie y más que duplica el promedio histórico del 4%.

La respuesta de las empresas está siendo endeudarse para atravesar el problema: entre las firmas afectadas, 56,2% recurrió al financiamiento de corto plazo o incrementó su deuda y 53,2% soportó mayores intereses y costos financieros.

El Gobierno empieza a poner dinero detrás de las hipotecas

En ese escenario de escasez de financiamiento de largo plazo apareció una primera señal concreta en el mercado hipotecario.

ANSES realizó la primera licitación de fondos del nuevo programa destinado a impulsar créditos para vivienda. Se adjudicaron $200.000 millones frente a ofertas de los bancos por $258.640 millones. Participaron 18 entidades y 13 resultaron adjudicatarias.

Es apenas el comienzo. El programa contempla movilizar progresivamente hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para proporcionar a los bancos algo que históricamente escasea en Argentina: fondeo de largo plazo.

Los primeros $200.000 millones quedaron repartidos entre un tramo a un año por $35.570 millones y otro a cinco años por $164.429 millones.

El objetivo es que esa liquidez termine convertida en créditos UVA para primera vivienda. Las condiciones previstas contemplan una tasa máxima del 7,5%, plazo mínimo de 15 años y hasta 150.000 UVA por operación, equivalentes actualmente a unos $315 millones.

Autos: la letra chica que ven las concesionarias rosarinas

El crédito también busca ganar terreno en otro mercado que necesita financiamiento para sostener las ventas: el automotor.

Banco Nación incorporó préstamos UVA para comprar vehículos cero kilómetro y usados de hasta diez años, con posibilidad de financiar hasta el 100%, montos de hasta $100 millones y plazos que pueden llegar a cinco años.

Pero las consultas realizadas por Ecos365 entre empresarios de las principales concesionarias rosarinas dejan una lectura bastante menos lineal que el atractivo inicial de la propuesta.

El primer problema es el ingreso necesario para calificar. Según los empresarios consultados, el nivel exigido deja afuera a una parte importante de los potenciales compradores. Si ese requisito se flexibilizara, consideran que el instrumento podría ganar volumen.

El segundo punto es el propio mecanismo UVA. El plazo de hasta 60 meses permite bajar la cuota inicial, pero también prolonga la exposición a un capital y una cuota que se ajustan por inflación.

Y existe una tercera cuestión: para muchos autos cero kilómetro, las terminales ya están financiando mejor.

Las automotrices utilizan el crédito como herramienta comercial y ofrecen para determinados modelos, montos y plazos promociones subsidiadas que llegan incluso a tasa 0%.

Entonces, ¿dónde podría encontrar Nación un mercado diferente? En los usados. Allí no existe la misma batería de préstamos promocionales de las terminales. Poder comprar un vehículo de hasta diez años, financiarlo hasta en 60 meses y sin constituir una prenda abre una alternativa que prácticamente no estaba disponible con esa amplitud.

El mercado automotor necesita crédito. La discusión ahora será qué crédito, para qué auto y a qué comprador realmente le cierra la cuenta.

Otra caja gigantesca empieza a tomar forma: los FAL

Mientras bancos y empresas discuten financiamiento, en el mercado financiero se prepara otro negocio de enorme escala. La Comisión Nacional de Valores terminó el período de consulta pública y trabaja en la reglamentación definitiva de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), los vehículos creados para acumular los aportes patronales destinados al futuro pago de indemnizaciones.

El Gobierno pretende que el sistema comience a funcionar el 1° de noviembre. Los FAL podrán estructurarse como fondos comunes de inversión abiertos o fideicomisos financieros y deberán colocar sus recursos en activos argentinos: títulos del Tesoro, bonos provinciales, obligaciones negociables y depósitos bancarios, entre otros.

Ahí aparece una nueva competencia entre bancos, administradoras de fondos, sociedades de bolsa, fiduciarios y aseguradoras por capturar y administrar ese flujo de dinero.

La CNV proyecta limitar al 1% anual las comisiones totales de administración y permitir que las empresas cambien de FAL cada seis meses. Antes del debut todavía faltan regulaciones de ARCA y de la Secretaría de Trabajo, claves para determinar cómo se realizarán los aportes.

Si el cronograma se mantiene, los fondos comenzarían a acumular recursos hacia fin de año y, por el período de carencia de seis meses, podrían empezar a utilizarse para indemnizaciones aproximadamente desde mayo o junio de 2027.

No será sólo una reforma laboral. También será un nuevo mercado financiero alimentado todos los meses por la nómina salarial privada.

Mientras unos cuidan la caja, otros salen de compras

El contraste empresario aparece con claridad en el mercado de fusiones y adquisiciones. Uno de los activos más codiciados del consumo masivo argentino volvió a quedar disponible: Grupo Ayudín.

Apex Capital había adquirido a Clorox en 2024 el negocio que reúne marcas como Ayudín, Poett, Trenet y Mortimer. Ahora busca comprador y hay tres pesos pesados mirando la operación: Newsan, Molinos Río de la Plata y Dreamco.

La explicación excede ampliamente a la lavandina. Ayudín tendría entre 67% y 70% del mercado argentino de lavandinas, según fuentes del sector citadas por El Cronista, y posee una asociación de marca extraordinariamente fuerte con la categoría. Pero el verdadero premio para el comprador podría ser utilizar esa plataforma para expandirse en todo el negocio de limpieza del hogar.

Para Molinos la operación tendría una lógica especialmente disruptiva: significaría desembarcar directamente en homecare aprovechando una gigantesca estructura de distribución que ya llega a supermercados de todo el país. La empresa incluso amplió en 2024 su objeto social para incorporar productos de limpieza y cuidado personal.

Newsan, en cambio, viene construyendo una división de consumo masivo mediante adquisiciones y busca ganar escala. Y Dreamco ya juega fuerte en limpieza con Magistral y Zorro, por lo que podría sumar categorías complementarias.

Las ofertas no vinculantes iniciales se habrían ubicado por debajo de los US$100 millones.

El golpe de US$5.000 millones a Shein

También desde afuera llega una señal que toca directamente una discusión argentina: hasta qué punto el crecimiento explosivo garantiza rentabilidad.

Shein perdió cerca de US$5.000 millones de valor de mercado después de su desembarco bursátil en Hong Kong. Las acciones acumulaban una baja del 19% respecto del precio de salida y la valuación de la compañía pasó aproximadamente de US$26.000 millones a US$21.000 millones.

Fue el segundo peor desempeño en las primeras cinco ruedas entre las salidas a Bolsa superiores a US$1.000 millones realizadas en Hong Kong.

El mercado está castigando precisamente aquello que hoy preocupa también a muchas empresas argentinas: márgenes. A eso se agregan la presión regulatoria internacional, una competencia creciente y la desaceleración del comercio electrónico.

La comparación con el pico es todavía más contundente: durante el boom digital de la pandemia, Shein llegó a alcanzar una valuación cercana a US$100.000 millones.

Matres Food: el concurso ya no queda sólo dentro de la empresa

En Rosario, mientras tanto, el mapa concursal suma una señal que merece seguimiento. Matres Food SRL, comercializadora, importadora y exportadora de legumbres con oficinas en Puerto Norte, había ingresado en concurso preventivo después de sufrir el impacto financiero del default de uno de sus principales clientes, Careaga Hnos. y Teglia.

Ahora el proceso suma una nueva capa. Los concursos preventivos individuales de Mauricio Leonel Díaz y de otro expediente identificado como Julián Andrés Díaz, vinculados procesalmente con el concurso de Matres Food a través del artículo 98 de la Ley de Concursos.

Mauricio Díaz no es un nombre periférico dentro de la historia de la compañía. Documentación societaria histórica lo identifica como socio y, en 2021, tenía 10.500 de las 30.000 cuotas de Matres Food: 35% del capital de acuerdo con aquella composición societaria.

Además, fuentes vinculadas a la compañía ya lo habían identificado públicamente como quien comandaba Matres Food y como integrante de la Mesa de Legumbres de Santa Fe.

Su concurso personal fue abierto el 21 de agosto. Los acreedores tienen plazo hasta el 30 de septiembre para presentar verificaciones; el informe individual quedó previsto para el 13 de noviembre, el general para el 2 de febrero y el período de exclusividad se extenderá hasta agosto de 2027.

Hay otro dato que conecta todavía más los expedientes: una resolución del 24 de agosto modificó excepcionalmente el calendario del concurso de Matres Food y también llevó al 30 de septiembre el vencimiento para verificar créditos.

La historia original de Matres Food ya era un ejemplo del efecto dominó empresario. La compañía mantenía desde hacía alrededor de ocho años una relación comercial con Careaga y el incumplimiento de ese cliente terminó provocando un agujero financiero que alteró su flujo de fondos. Careaga, a su vez, había llegado a su concurso con un pasivo financiero superior a $6.100 millones distribuido entre aproximadamente una docena de bancos y mutuales.

Ahora habrá que seguir qué explica la extensión del problema hacia concursos individuales vinculados y qué fotografía de activos, pasivos y acreedores termina emergiendo de los expedientes.

Comentarios