Japón interviene para sostener al yen: cuánto margen le queda y qué mira el mercado

La intervención cambiaria de Tokio tuvo un costo elevado en reservas y volvió a poner bajo la lupa su posición como uno de los principales tenedores de deuda estadounidense

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Resumen Ejecutivo

  • El Ministerio de Finanzas de Japón redujo sus tenencias de valores extranjeros en US$ 87.800 millones durante agosto para frenar la depreciación del yen.
  • Las operaciones cambiarias insumieron un total de US$ 98.600 millones, alimentando la hipótesis de ventas de bonos del Tesoro de EE. UU. de corto plazo.
  • Pese a que las reservas internacionales cayeron a US$ 995.000 millones, la divisa se recuperó hacia los 154,50 yenes por dólar ante inminentes subas de tasas.

Japón utilizó una parte significativa de sus activos externos para respaldar al yen frente al dólar. Según los datos recientemente publicados por el Ministerio de Finanzas japonés, las tenencias de valores extranjeros del país disminuyeron en unos US$87.800 millones durante agosto, una cifra similar al monto de la intervención cambiaria realizada para contener la depreciación de la moneda.

La operación adquiere relevancia porque Japón es uno de los principales tenedores internacionales de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Los operadores estiman que alrededor del 70% de las reservas de divisas japonesas está invertido en Treasuries, aunque los datos oficiales no detallan exactamente qué activos fueron vendidos ni sus vencimientos.

Una intervención de escala récord

La operación cambiaria realizada entre fines de julio y comienzos de agosto fue coordinada entre Japón y Estados Unidos y representó un movimiento excepcional para los mercados.

El Ministerio de Finanzas japonés informó que el país destinó aproximadamente US$98.600 millones para intervenir en el mercado cambiario. La intervención buscó frenar la caída del yen, que había llegado a niveles cercanos a 160 unidades por dólar.

Sin embargo, el efecto inicial fue limitado. Después de unas semanas, el yen volvió a quedar bajo presión y las autoridades debieron evaluar nuevas herramientas para evitar una depreciación excesiva.

¿Japón vendió Treasuries?

Aunque el Ministerio de Finanzas no confirmó específicamente que los bonos del Tesoro estadounidense hayan sido vendidos para financiar la intervención, la magnitud de la caída de las tenencias de valores extranjeros alimentó esa hipótesis entre los operadores.

La reducción de US$87.800 millones en esos activos coincide con el tamaño de la intervención y llevó al mercado a considerar que una parte importante de los recursos pudo haber provenido de la venta de bonos estadounidenses.

Los analistas consideran que, de haberse producido esas ventas, probablemente se concentraron en títulos con vencimientos de cinco años o menos. Se trata de instrumentos más líquidos y, por lo tanto, más sencillos de utilizar para administrar reservas internacionales.

Washington mira con atención el mercado de bonos

El uso de Treasuries como fuente de financiamiento para sostener al yen genera una preocupación adicional en Estados Unidos.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, viene siguiendo de cerca la evolución del mercado de deuda norteamericano, especialmente el comportamiento de las tasas de largo plazo. Una venta significativa de bonos por parte de Japón podría generar presión adicional sobre esos rendimientos.

Por ese motivo, una nueva intervención financiada mediante la liquidación de Treasuries podría generar tensiones entre Tokio y Washington.

Japón todavía tiene recursos para intervenir

A pesar del fuerte descenso registrado en agosto, Japón conserva un volumen considerable de reservas internacionales.

Los datos oficiales muestran que las reservas de divisas disminuyeron en aproximadamente US$94.600 millones, hasta ubicarse en torno a US$995.000 millones a finales de agosto. Los depósitos en moneda extranjera también registraron una reducción, de unos US$6.900 millones.

Además de vender activos externos, Tokio cuenta con otras alternativas para obtener liquidez en dólares.

Una de ellas es el mecanismo FIMA, que permite a determinados bancos centrales acceder a liquidez de la Reserva Federal utilizando como garantía sus tenencias de Treasuries, evitando la necesidad de venderlos directamente. Según la información citada por Ámbito, Japón podría acceder mediante este mecanismo a hasta US$60.000 millones diarios, aunque no existen indicios de que haya utilizado esta herramienta hasta ahora.

El yen vuelve a fortalecerse

Mientras el mercado analiza la capacidad de Tokio para volver a intervenir, el yen comenzó a recuperar terreno frente al dólar.

La moneda japonesa pasó de alrededor de 160,39 yenes por dólar a 155,30, y posteriormente avanzó hacia la zona de 154,50. La recuperación no estaría explicada exclusivamente por una nueva intervención oficial.

Las expectativas de una suba de tasas por parte del Banco de Japón tienen un papel central. Los mercados ya descuentan un incremento de los tipos de interés japoneses durante septiembre, lo que podría reducir el atractivo de las operaciones de carry trade, estrategia mediante la cual los inversores se financian en yenes para colocar fondos en activos de mayor rendimiento.

El Banco de Japón podría asumir el protagonismo

La evolución del yen abre una alternativa para las autoridades japonesas: en lugar de depender exclusivamente de intervenciones directas en el mercado cambiario, el Banco de Japón podría contribuir a fortalecer la moneda mediante una política monetaria más restrictiva.

Una suba de tasas reduciría el diferencial de rendimientos entre Japón y Estados Unidos y podría favorecer el regreso de capitales hacia activos denominados en yenes.

En paralelo, también existe la posibilidad de que grandes inversores institucionales japoneses aumenten sus posiciones en activos domésticos, reduciendo la salida de capital hacia el exterior.

El límite de la estrategia

El principal interrogante para los mercados es cuánto tiempo puede Japón sostener una política de intervención directa sin generar efectos secundarios.

Tokio todavía cuenta con una importante cantidad de reservas, pero vender grandes volúmenes de bonos estadounidenses puede afectar al mercado de Treasuries y generar resistencia en Washington.

Por eso, el escenario que comienza a tomar forma es el de una menor dependencia de las ventas de reservas y una mayor participación de la política monetaria. La reciente recuperación del yen sin una nueva intervención cambiaria refuerza esa posibilidad.

El desafío para Japón será encontrar un equilibrio entre evitar una depreciación excesiva de su moneda, contener las presiones inflacionarias y no generar nuevas tensiones en uno de los mercados de deuda más importantes del mundo.

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