La escena internacional sigue dominada por una incertidumbre que no encuentra punto de equilibrio. Donald Trump continúa exhibiendo contradicciones en torno al conflicto con Irán, mientras Vladimir Putin confirmó una inminente reunión con Xi Jinping luego de la fallida cumbre entre Estados Unidos y China. Ese combo geopolítico provocó un nuevo repliegue del dólar global, caída en varias bolsas del mundo y un petróleo que, tras semanas de tensión, encontró algo de calma.
Pero en medio de ese contexto inestable, la Argentina volvió a destacarse. Y no precisamente por prudencia política o institucional, sino porque algunos de los inversores más influyentes del planeta comenzaron a moverse fuerte a favor de activos argentinos.
El caso más resonante fue el del fondo estadounidense Duquesne, manejado por Stanley Druckenmiller, histórico socio financiero de George Soros. El multimillonario decidió desprenderse de posiciones en gigantes tecnológicos como Alphabet y Mercado Libre para comprar acciones de YPF y Vista Energy. La señal no pasó inadvertida en Wall Street: mientras muchos operadores todavía dudan sobre el futuro político argentino de cara a 2027, otros empiezan a apostar de manera anticipada a un ciclo de abundancia de dólares para el país.
La tesis que seduce a esos fondos coincide con el discurso que Javier Milei viene repitiendo desde hace meses: la Argentina podría ingresar en una etapa de fuerte ingreso de divisas gracias a tres motores simultáneos. Primero, el petróleo, que continúa en niveles históricamente elevados y fortalece las perspectivas de Vaca Muerta. Segundo, el agro, impulsado por precios internacionales todavía altos para soja, trigo y maíz. Y tercero, la minería, que empieza a consolidarse como nueva fuente exportadora.
Ese escenario ayuda además a sostener la pax cambiaria local. Mientras el dólar pierde fuerza en el mundo por la inflación persistente, el elevado déficit y la gigantesca deuda estadounidense, en la Argentina el mercado cambiario sigue mostrando estabilidad. El Banco Central volvió a comprar divisas, sumó reservas y logró sostener la flotación del tipo de cambio sin sobresaltos.
En ese contexto, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, presentó el Informe de Política Monetaria y los balances del ejercicio 2025, donde confirmó una fuerte desaceleración inflacionaria y proyectó que la tendencia continuará durante mayo. Según explicó, la combinación entre estabilidad cambiaria y moderación en alimentos permitió absorber incluso ajustes pendientes en tarifas y combustibles.
Bausili también destacó que la autoridad monetaria acumula más de 88 ruedas consecutivas con saldo comprador y ya sumó más de US$ 8.000 millones en reservas durante 2026. El esquema de bandas cambiarias, además, sigue lejos de mostrar tensión: el techo ronda actualmente los $1.700, mientras el dólar mayorista opera por debajo de los $1.400.
Sin embargo, el Gobierno todavía evita poner fecha al levantamiento total del cepo para empresas. Tanto Bausili como distintas fuentes oficiales ratificaron que las restricciones corporativas continuarán, al menos mientras el riesgo país siga elevado y la economía no consolide definitivamente la estabilización financiera. Incluso el Central admitió que trabaja en esquemas para asistir a empresas morosas y administrar una salida gradual de las restricciones cambiarias.
En paralelo, también se confirmó que continúan las negociaciones para extender el swap con China, una herramienta clave para fortalecer reservas y sostener el equilibrio financiero mientras el acceso pleno al crédito internacional todavía luce lejano.
Aun así, el mercado reaccionó con entusiasmo. El Merval saltó 4% y las ADR argentinas en Nueva York subieron entre 2% y 8%, con fuertes avances para YPF, Edenor, Galicia, Supervielle, IRSA, Pampa Energía y Central Puerto. Los bonos, en cambio, siguieron apagados y el riesgo país permaneció lateralizado en torno a los 543 puntos básicos.
En el plano político y financiero local también hubo otro dato relevante: el acuerdo entre Nación y Ciudad de Buenos Aires para devolver los fondos de coparticipación que Alberto Fernández había quitado durante el conflicto policial bonaerense. Tras ese entendimiento, Jorge Macri destacó que CABA logró colocar deuda en Nueva York a la tasa más baja de su historia, incluso por debajo de varias compañías petroleras vinculadas a Vaca Muerta.
Mientras tanto, Javier Milei sigue enviando una señal clara al mercado: evitar nuevo endeudamiento externo hasta que Wall Street esté dispuesto a financiar a la Argentina con tasas cercanas al 6% anual, similares a las que hoy enfrentan países como Brasil o Perú.
En el mercado cambiario local la calma continuó. El dólar oficial cerró en $1416,31, el blue cayó a $1410 y el contado con liquidación retrocedió hasta $1485,54. El BCRA compró US$153 millones y logró incrementar reservas en US$112 millones adicionales.
La estabilidad del dólar convive, además, con tasas de plazo fijo relativamente bajas y un sistema financiero que atraviesa una transformación estructural. El Gobierno busca que los bancos abandonen progresivamente los negocios regulados y vuelvan a enfocarse en crédito al sector privado, aunque por ahora la baja en las tasas pasivas no se trasladó plenamente al financiamiento productivo.
En el frente corporativo también aparecieron señales de tensión económica. Farmacity reconoció que el derrumbe del consumo masivo impactó de lleno en su facturación y rentabilidad, reflejando que la desaceleración inflacionaria todavía convive con un mercado interno muy debilitado.
A nivel industrial, en tanto, el Gobierno provincial presentará este martes oficialmente “Fabricar Futuro: industria, territorio y desarrollo”, un foro que reunirá a empresarios, dirigentes políticos y académicos para discutir el presente y el futuro de la producción nacional con eje federal.
La iniciativa forma parte de la estrategia del gobernador Maximiliano Pullaro para posicionar a Santa Fe como locomotora industrial del país y fortalecer el protagonismo de las provincias en el diseño de políticas productivas. El encuentro se realizará el 28 de mayo en Rosario y contará con participación de autoridades provinciales y de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).
Además, la Provincia avanzará con nuevos fondos destinados a financiar sectores golpeados: aproximadamente $500 millones para líneas de crédito textiles y otros $200 millones para el sector hortícola mediante acuerdos con ADERR y ADECON.
En simultáneo, también se confirmó un movimiento empresarial relevante en la región: un ejecutivo cordobés asumirá el control de la planta de General Motors en Alvear, en otro síntoma de reconfiguración industrial en plena transición económica.
En commodities, finalmente, el petróleo corrigió 2,9%, aunque continúa en niveles históricamente altos. El agro, en cambio, volvió a mostrar fortaleza: el trigo subió 3,5%, el maíz 3,3% y la soja 2,2% en Chicago. En Rosario, el maíz avanzó 1,7% y la soja 0,9%. Bitcoin, por su parte, cayó 3,8% y arrastró al resto de las criptomonedas.
El resultado final dejó una foto tan contradictoria como explosiva: un mundo cada vez más inestable, Estados Unidos atrapado en tensiones geopolíticas y financieras, y una Argentina que, aun con cepo, riesgo país alto y consumo golpeado, vuelve a captar apuestas especulativas de escala global gracias al petróleo, el agro y la expectativa de una lluvia de dólares.

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