¿Cómo habría caido la emblemática empresa que dominaba toda la industria avícola del país?

La principal empresa avícola del país solicitó el concurso preventivo de acreedores tras el fracaso de su reestructuración financiera. Granja Tres Arroyos enfrentaría un pasivo de 350 millones de dólares, miles de cheques rechazados y plantas paralizadas, impactando de lleno en la cadena agroindustrial nacional

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Resumen Ejecutivo

  • Granja Tres Arroyos solicitó su concurso preventivo de acreedores tras acumular deudas por más de 350 millones de dólares y miles de cheques rechazados.
  • La medida alcanza a la principal firma del sector avícola argentino y sucede al proceso judicial previo iniciado por su vinculada Wade SA.
  • La parálisis productiva genera fuerte incertidumbre en la cadena agroindustrial, afectando el suministro de insumos clave en regiones productivas como Santa Fe.
  • El intento de reestructuración privada liderado por la banca Valo Columbus fracasó al no lograr consenso de quita con los acreedores.

La mayor referente del sector avícola nacional, Granja Tres Arroyos SA, formalizó su pedido de concurso preventivo de acreedores ante la Justicia Comercial. La decisión se produjo tras más de un año de severas dificultades financieras, plantas paralizadas y un creciente nivel de endeudamiento que terminó desbordando la capacidad operativa de la compañía.

La causa quedó radicada en el Juzgado Comercial N°21, Secretaría N°42. La medida judicial altera de manera drástica el panorama del holding, dado que pocos días antes se había presentado en concurso la sociedad Wade SA. Aquella firma administraba activos incorporados tras la quiebra de Cresta Roja, pero ahora es la sociedad matriz del grupo la que busca protección.

El origen inmediato de la presentación responde al fracaso en la negociación extrajudicial conducida por la banca de inversión Valo Columbus. El plan de reestructuración pretendía reordenar un pasivo global cercano a los u$s 350,9 millones de manera conjunta para las tres firmas del grupo: Granja Tres Arroyos, Wade y la firma cordobesa Avex.

El esquema propuesto a los tenedores de deuda contemplaba quitas de hasta un 75% del capital y un horizonte de pago extendido a siete años. No obstante, la imposibilidad de alcanzar consensos con las entidades bancarias y los acreedores comerciales derivó en el cierre de la vía privada y precipitó la apertura del expediente judicial.

La radiografía de la crisis económica se refleja con nitidez en las bases del Banco Central de la República Argentina. La compañía registraría más de 6.682 cheques rechazados por un saldo acumulado que supera los $113.652 millones, además de diversos compromisos financieros calificados en categorías de alto riesgo de insolvencia.

El simbronazo financiero repercute de forma directa en toda la cadena agroindustrial de la región. En los centros de acopio de la provincia de Santa Fe y el nodo agroexportador de Rosario, la paralización de la empresa enciende alertas por la interrupción en los pagos a proveedores de insumos esenciales como maíz, soja y balanceados.

Esta retracción productiva contrasta fuertemente con la trayectoria histórica de la corporación. A lo largo de varias décadas, el grupo consolidó una de las infraestructuras agroindustriales más destacadas de Sudamérica, llegando a dominar aproximadamente el 25% del mercado de faena avícola nacional mediante la gestión de ocho plantas distribuidas entre Argentina y Uruguay.

De la expansión productiva a la reestructuración forzada

El proceso de deterioro del entramado fabril se aceleró tras la presentación de un Procedimiento Preventivo de Crisis a fines de 2024. Desde entonces, diversos establecimientos emblemáticos como Pilar, Avex Río Cuarto, La China en Concepción del Uruguay y Capitán Sarmiento experimentaron cierres temporales, drásticas reducciones de turnos y paradas operativas prolongadas.

La crisis operativa detonó una severa conflictividad laboral con la pérdida masiva de puestos de trabajo. En las instalaciones de Concepción del Uruguay se registraron más de 250 despidos, mientras que en la planta de Esteban Echeverría se sumaron 450 desvinculaciones, seguidas por la emisión de cerca de 1.000 telegramas en Capitán Sarmiento, El Jagüel y Pinazo.

La plantilla total del grupo, que rozaba los 7.000 dependientes directos en su período de máxima capacidad, descendió a aproximadamente 6.500 trabajadores. Frente al agravamiento de la situación social, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictó una conciliación obligatoria para encauzar el reclamo por la reincorporación de 1.200 operarios.

En paralelo a las negociaciones gremiales, los estamentos gubernamentales evalúan alternativas productivas para amortiguar el impacto regional. Entre las opciones bajo análisis se encuentra la reconfiguración de ciertos procesos industriales e incluso el desarrollo de esquemas asociativos o cooperativos para mantener operativas plantas estratégicas mientras se sustancia el trámite judicial.

La apertura formal del concurso preventivo establece una nueva etapa donde la Sindicatura desempeñará un rol clave en la verificación de créditos. En el marco del expediente judicial, sin que exista aún resolución definitiva sobre las acreencias, la empresa dispondrá del plazo legal para elaborar una propuesta sustentable que defina el futuro de la actividad.


Opción A - Título: Granja Tres Arroyos solicitó el concurso preventivo de acreedores tras el fracaso de su reestructuración financiera
Subtítulo: La principal empresa avícola del país enfrenta un pasivo de 350 millones de dólares, miles de cheques rechazados y plantas paralizadas, impactando de lleno en la cadena agroindustrial nacional.

Opción B - Título: Del liderazgo avícola a la Justicia Comercial: Granja Tres Arroyos abrió su concurso preventivo
Subtítulo: Sin acuerdo con acreedores privados y con tensiones laborales en aumento, la compañía matriz del grupo busca ordenar sus obligaciones judiciales mientras la cadena de insumos asimila el golpe financiero.

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