Los mercados financieros ingresan en una semana de alta sensibilidad. Tres de las principales autoridades monetarias del mundo podrían avanzar, en simultáneo, hacia una política monetaria más restrictiva, una situación que no se registraba desde 2006.
El primer movimiento ya ocurrió. El Banco Central Europeo elevó el 10 de septiembre su tasa de depósitos hasta el 2,50%, en un contexto marcado por las presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Medio Oriente. Ahora la atención se concentra en Estados Unidos y Japón.
La Reserva Federal definirá su decisión este miércoles, mientras que el Banco de Japón hará lo propio el viernes. Según las expectativas que manejaba el mercado al momento del análisis, los futuros asignaban cerca de un 90% de probabilidad a una suba de tasas por parte de la Fed.
El antecedente de 2006 vuelve a generar preocupación
La última vez que tres grandes bancos centrales endurecieron sus políticas monetarias en un período similar fue en mayo de 2006. Durante el mes posterior, los principales mercados registraron fuertes retrocesos.
El S&P 500 perdió 7,7%, el Euro Stoxx cayó 13,3%, el TOPIX japonés retrocedió 16,5% y los mercados emergentes sufrieron bajas superiores al 20%.
La explicación estuvo relacionada con el encarecimiento del financiamiento. Durante los períodos de dinero barato, los inversores suelen asumir mayores niveles de riesgo. Cuando el costo del dinero aumenta, las posiciones apalancadas son algunas de las primeras en desarmarse.
Sin embargo, el antecedente también tiene un segundo capítulo. Después de aquella corrección, el S&P 500 terminó 2006 con una suba cercana al 16%. El verdadero colapso financiero llegó dos años después, durante la crisis de las hipotecas subprime.
Por eso, la experiencia de 2006 sirve como referencia sobre el mecanismo de transmisión de las tasas, pero no necesariamente como una predicción sobre lo que ocurrirá ahora.
Bitcoin llega al escenario después de una fuerte corrección
Para Bitcoin, el contexto es particularmente relevante porque el activo suele presentar una mayor sensibilidad a los cambios en las condiciones de liquidez global.
En agosto de 2024, una suba de tasas del Banco de Japón provocó un fuerte movimiento del yen y una caída del TOPIX del 12% en una sola jornada. Bitcoin llegó a retroceder hasta un 20% en ese episodio.
Ahora, sin embargo, existen algunas diferencias.
Bitcoin ya acumula una caída de alrededor del 33% en el último año y se encontraba en torno a los u$s77.662 al momento del análisis publicado por iProUP. Además, durante septiembre el yen registró una fuerte apreciación, pero Bitcoin consiguió mantenerse por encima de los u$s79.000, lo que marca una diferencia respecto del comportamiento observado en 2024.
Esto significa que parte del escenario negativo ya podría estar incorporado en las cotizaciones.
Los ETF aparecen como un posible amortiguador
Otro elemento que diferencia al mercado actual es la presencia de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos.
Durante agosto, estos instrumentos registraron ingresos por unos u$s3.520 millones, compensando los u$s5.300 millones de salidas acumuladas durante los siete meses anteriores.
Para el mercado, estos flujos representan una fuente de demanda diferente a la que existía en ciclos anteriores. Al no depender directamente del financiamiento en yenes, estos inversores no necesariamente deberían desarmar sus posiciones ante un cambio en las condiciones del carry trade.
La continuidad de los flujos hacia los ETF durante las decisiones de los bancos centrales será, por lo tanto, una de las variables que podrían determinar la magnitud de cualquier movimiento en Bitcoin.
La regulación de EEUU suma otra fuente de incertidumbre
A la presión monetaria se agrega un factor regulatorio.
El Senado de Estados Unidos analiza esta semana la denominada Clarity Act, un proyecto que busca establecer un marco regulatorio para el mercado de activos digitales.
Las expectativas sobre su aprobación se deterioraron considerablemente. Según se conoció, Galaxy redujo al 10% las probabilidades de que la iniciativa sea aprobada durante 2026, frente al 75% que estimaba en mayo.
El escenario resulta relevante porque un marco regulatorio más definido podría facilitar el ingreso de capital institucional al mercado cripto.
La falta de avances, en cambio, puede mantener cautelosos a algunos inversores que esperan reglas más claras antes de incrementar su exposición.
Qué variables pueden definir el rumbo de Bitcoin
Con las decisiones monetarias y el debate regulatorio concentrados en pocos días, el mercado seguirá especialmente cuatro indicadores.
El primero será la decisión de la Reserva Federal y, más que el movimiento de la tasa en sí, el mensaje que acompañe la decisión. Si el organismo deja abierta la posibilidad de nuevas subas, la presión sobre los activos de riesgo podría aumentar.
El segundo será el Banco de Japón. Una nueva suba de tasas acompañada por una apreciación del yen podría reactivar el denominado carry trade y generar ventas en activos considerados más riesgosos.
El tercero serán los flujos diarios hacia los ETF de Bitcoin. Si continúan las entradas, podrían funcionar como un contrapeso frente al endurecimiento de las condiciones financieras.
El cuarto será el tratamiento de la Clarity Act en el Senado estadounidense, que puede convertirse en un catalizador positivo o negativo para el mercado cripto.
Los u$s77.000, en el centro de la escena
Desde el punto de vista de corto plazo, el nivel de u$s77.000 aparece como una referencia importante para Bitcoin. Su mantenimiento permitiría preservar la estructura reciente, mientras que una recuperación hacia la zona de u$s80.000-u$s82.000 enfrentaría al activo con una resistencia que no logró superar durante septiembre.
La combinación entre tasas, liquidez, regulación y flujos institucionales determinará si la actual situación deriva en una nueva corrección o si el mercado consigue absorber el endurecimiento monetario.
La diferencia respecto de otros episodios es que Bitcoin llega a esta semana después de haber sufrido una caída considerable. La pregunta central, entonces, no es solamente cuánto puede caer ante un nuevo shock, sino cuánto del escenario adverso ya fue incorporado en su precio.

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