Dólar: las nuevas bandas salen a la cancha y hay expectativa por los cambios

El mercado cambiario argentino inició el año con un nuevo esquema de bandas para el dólar 

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Con el comienzo de 2026, entró en vigencia un esquema de bandas cambiarias replanteado, en el que el techo y el piso del dólar oficial dejan de ajustarse mensualmente en forma fija y ahora se actualizan en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con dos meses de atraso. 

En diciembre pasado, el techo de la banda cerró en alrededor de $1.526, y bajo el nuevo mecanismo se ajustará durante enero sumando la variación del IPC de noviembre, lo que lo llevará a cerca de $1.564 para fin de mes.

Este cambio busca acompañar más dinámicamente la evolución de la inflación y evitar un mayor atraso del tipo de cambio que pueda afectar la competitividad de la economía argentina. 

"Trampa del verano” y oferta cambiaria

En los primeros quince días de enero, los operadores esperan que el tipo de cambio oficial mantenga relativa estabilidad, apuntalado por la temporada estival, cuando suele disminuir la demanda de pesos. 

Sin embargo, tradicionalmente el mercado enfrenta la denominada “trampa del verano”, un fenómeno estacional donde disminuye la demanda de moneda local y puede generarse presión compradora de divisas. 

Esta vez, analistas del mercado consideran que el efecto será más moderado, ya que el ingreso de divisas por una buena cosecha fina y las liquidaciones de emisiones de deuda corporativa y provincial en dólares podrían mejorar la oferta de divisas y compensar parte de esa presión.

Promesa incumplida y expectativas

El presidente Javier Milei había prometido que “el cepo ya no existiría” a partir del 1° de enero de 2026, pero a la fecha aún permanecen varias restricciones vigentes, especialmente para las empresas, lo que significa que la liberalización total del mercado cambiario aún está pendiente.

Para los individuos, muchas de las restricciones fueron eliminadas en abril de 2025, aunque algunas medidas como la “restricción cruzada” y ciertos topes impositivos aún siguen vigentes y son objeto de seguimiento por parte del mercado.

El foco ahora está puesto en la posibilidad de que se anuncien más medidas dirigidas a flexibilizar el acceso al mercado de cambios, especialmente para las empresas y operaciones corporativas, lo cual podría dinamizar aún más la economía y el flujo de divisas. 

Implicancias para la economía

El nuevo esquema de bandas, al ligarse al IPC, resulta en un tipo de cambio más dinámico y atado a la evolución de los precios internos, lo que puede ayudar a reducir distorsiones cambiarias. 

Sin embargo, el desafío para 2026 será equilibrar la estabilidad del tipo de cambio con la acumulación de reservas internacionales y la eliminación definitiva de las restricciones, tareas clave para recuperar la confianza de inversores y actores económicos. 

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