Lavarropas chinos: la decisión que pone el foco en el futuro de fábrica de Electrolux en Rosario

El Gobierno cerró la investigación impulsada por Drean sin aplicar derechos antidumping. La medida abre el juego a importadores y vuelve a plantear cuánto espacio conservará la fabricación local. ¿Qué hará frente a esta nueva situación Electrolux en 2027?

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La decisión del Gobierno de cerrar la investigación sobre las importaciones de lavarropas chinos tiene una consecuencia comercial inmediata y una pregunta industrial que llega hasta Rosario. Para quienes compran equipos en el exterior, despeja la posibilidad de un recargo derivado de ese expediente. Para los fabricantes nacionales, mantiene la exigencia de competir sin la protección adicional que buscaba la denuncia. En la ciudad, donde Electrolux atravesó una profunda reestructuración, el interrogante es qué lugar conservará la fabricación local dentro del abastecimiento de la compañía.

El Ministerio de Economía, mediante la Resolución 1544/2026, publicada este lunes 14 de septiembre, concluyó la investigación solicitada por Drean sin aplicar derechos antidumping definitivos. El procedimiento comprendió determinados lavarropas originarios de China de hasta 13 kilos, con exclusiones como los equipos con secado por calor. La autoridad determinó que no se había comprobado dumping y, por ese motivo, consideró que no correspondía avanzar sobre el análisis de daño a la producción nacional.

La medida no implica una rebaja automática del costo de importar. En junio, la investigación ya había continuado sin derechos antidumping provisionales. El cambio consiste en resolver la incertidumbre que pesaba sobre las operaciones alcanzadas: no habrá un recargo definitivo como resultado de este procedimiento.

Esa previsibilidad puede influir en nuevos pedidos, negociaciones con proveedores y decisiones de abastecimiento. Su traslado a los precios al público dependerá del tipo de cambio, los costos logísticos, los inventarios disponibles, los márgenes comerciales y la financiación.

El expediente aporta un dato que ayuda a identificar dónde se concentra la disputa: casi el 90% del volumen importado analizado correspondió a equipos sin prestaciones avanzadas de hasta 10 kilos. La competencia alcanza así a un segmento doméstico amplio, en el que el precio y las cuotas tienen un peso importante en la compra.

Para Rosario, ese escenario se conecta con la transformación de Frimetal, la planta vinculada con Electrolux y Gafa. La fábrica llegó a contar con unos 750 trabajadores y atravesó un ajuste que combinó suspensiones, retiros voluntarios y reducción de líneas productivas.

En octubre de 2025, la empresa aplicó suspensiones rotativas que alcanzaron a 400 trabajadores, ante la caída de ventas y la acumulación de stock. En noviembre extendió ese esquema hasta fin de año. Aquella medida afectaba la actividad de personal que conservaba su vínculo laboral: no representaba la eliminación de 400 puestos. El Ciudadano, 6 de noviembre de 2025.

Durante marzo de 2026, un nuevo programa de retiros voluntarios, inicialmente orientado a 100 empleados, reunió más de 130 adhesiones, según la información gremial difundida entonces. El proceso acompañó la reducción de la actividad industrial y profundizó la preocupación por la continuidad de los empleos restantes.

En abril, cuando se conoció el anuncio de dejar de fabricar heladeras desde mayo, situaban el plantel en unos 250 empleados y anticipaban una nueva reducción hasta alrededor de 150. La operación se concentraría en freezers y lavarropas, después de haber discontinuado también la fabricación de cocinas.

Sobre ese recorrido aparece el interrogante por el próximo paso. El escenario más delicado sería que la reestructuración avanzara hasta el cese completo de la producción en Rosario antes de fin de año. Esa posibilidad es una hipótesis de análisis, no una decisión de Electrolux corroborada por este medio. Pero plantea qué condiciones permitirían sostener las líneas restantes después del repliegue anunciado en otros productos.

Una eventual transición podría incluir la utilización de los componentes disponibles para completar la producción y un reemplazo posterior por equipos terminados provenientes de China, a partir de 2027. La información disponible no permite confirmar esa secuencia. Para establecer si tiene sustento será necesario conocer el calendario fabril, la reposición de insumos y el programa de abastecimiento de la compañía.

La continuidad comercial de una marca puede sostenerse mediante distintas combinaciones de fabricación nacional e importaciones. Para la economía rosarina, cada alternativa supone una demanda diferente de trabajadores, componentes, talleres y servicios. Por eso, el punto central es cuánto de lo que la empresa venda en Argentina seguirá saliendo de sus líneas de montaje locales.

La escala constituye uno de los factores que pueden inclinar esa decisión. Si pierde volumen, esos costos se distribuyen entre menos equipos y pueden deteriorar su competitividad. También se vuelve más difícil recuperar inversiones para actualizar modelos o incorporar tecnología.

La presión importadora ya había quedado expuesta al iniciarse la investigación. En enero de este año, las compras externas de lavarropas automáticos habían pasado de 90.000 unidades durante todo 2024 a 916.000 en los primeros diez meses de 2025. Son períodos diferentes y cifras de importaciones totales, no exclusivamente chinas, pero muestran la magnitud del cambio previo en el abastecimiento. La denunciante, Drean, pertenece al grupo mexicano Mabe y tiene su planta en Luque, Córdoba.

La documentación revisada no permite atribuir a la resolución nuevos despidos ni cambios de turnos en Rosario. Tampoco corresponde vincularla causalmente con ajustes anunciados meses antes. Su efecto inmediato es definir una condición de competencia; las decisiones empresariales determinarán cómo repercute sobre la producción.

La definición pendiente es el programa industrial de Electrolux para el último trimestre de 2026 y para 2027. Allí podrá observarse si la reestructuración encuentra un punto de estabilidad o si la importación gana más espacio. Para Rosario, la diferencia se medirá en las unidades que sigan fabricándose en la ciudad, los empleos que se sostengan y los pedidos que reciban sus proveedores.

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