Se viene una Fed más dura: ¿por qué Argentina podría pagar el costo?

Estados Unidos se prepara para endurecer su política monetaria y el impacto puede sentirse en Argentina. Qué puede pasar con el dólar, el costo del crédito y los bonos

     Comentarios
     Comentarios

Resumen Ejecutivo

  • La Reserva Federal evalúa una suba de tasas de 25 puntos básicos hacia el rango 3,75%-4%, impulsada por una inflación interanual del 3,4% en EE.UU.
  • El endurecimiento monetario fortalece al dólar globalmente, ejerciendo presión sobre la liquidez de los mercados emergentes y la demanda de cobertura cambiaria en Argentina.
  • La suba de rendimientos en los bonos del Tesoro de EE.UU. encarece el crédito internacional, limitando el margen del BCRA para reducir tasas de interés locales.

La Reserva Federal de Estados Unidos vuelve a estar en el centro de la escena financiera global y Argentina no queda al margen.

El mercado llega a la reunión de la Fed del 15 y 16 de septiembre con una expectativa cada vez más firme de una suba de tasas de 25 puntos básicos, que llevaría el rango de referencia estadounidense hasta 3,75%-4%. Las apuestas financieras ya asignan una probabilidad cercana al 85%-90% a ese movimiento.

El giro es relevante porque una tasa más alta en Estados Unidos modifica el atractivo de los activos financieros de todo el mundo. Para los inversores, los bonos del Tesoro norteamericano pasan a ofrecer una rentabilidad mayor y, en consecuencia, pueden generar un movimiento de fondos desde mercados emergentes hacia activos considerados más seguros.

El primer golpe: presión sobre el dólar

Uno de los principales canales de transmisión hacia Argentina es el mercado cambiario.

Una Fed más dura puede fortalecer al dólar y reducir el apetito internacional por activos emergentes. En el caso argentino, eso puede traducirse en mayor demanda de cobertura cambiaria y presión sobre los activos locales.

No significa automáticamente una disparada del dólar, pero sí un escenario internacional menos favorable para las monedas y los mercados emergentes.

La señal ya comenzó a observarse a nivel global: el dólar ganó terreno este lunes mientras los mercados incrementaron las apuestas por una suba de tasas de la Fed.

¿Y qué pasa con las tasas argentinas?

El segundo frente de riesgo aparece en las tasas domésticas.

Si el contexto internacional se vuelve más restrictivo, el Banco Central puede tener menos margen para reducir las tasas locales rápidamente. El dilema es conocido: bajar demasiado el rendimiento de los instrumentos en pesos puede aumentar la demanda de dólares, mientras que mantener tasas elevadas durante más tiempo puede encarecer el financiamiento.

Para Argentina, que busca consolidar la estabilidad cambiaria y normalizar el acceso al crédito, una nueva ola de endurecimiento monetario global llega en un momento particularmente sensible.

Bonos argentinos: la otra zona de riesgo

Los títulos de deuda también quedan bajo la lupa.

Cuando sube el rendimiento de los bonos estadounidenses, los inversores suelen exigir una mayor compensación para asumir riesgo en mercados emergentes. Eso puede presionar las cotizaciones de los bonos argentinos y dificultar una eventual mejora de las condiciones de financiamiento.

El impacto, sin embargo, no necesariamente sería uniforme. La situación fiscal, monetaria y cambiaria de Argentina también pesa en la evaluación de los inversores y puede amortiguar o profundizar el efecto externo.

El dato que cambia todo: Estados Unidos tampoco está cómodo

La posible suba de tasas no aparece de la nada.

La inflación estadounidense continúa por encima del objetivo del 2% de la Fed. Los últimos datos mostraron una inflación anual del 3,4% en agosto, mientras que el aumento de los precios de la energía agregó presión sobre las expectativas.

El mercado, además, empezó a contemplar la posibilidad de que el endurecimiento monetario no termine con un único movimiento. Una encuesta de Reuters mostró que una mayoría de economistas espera al menos una suba adicional hacia marzo de 2027.

Argentina queda frente a un escenario incómodo

Para el Gobierno argentino, una Fed más agresiva implica un viento externo en contra.

Un dólar globalmente más fuerte, mayores rendimientos de los bonos estadounidenses y condiciones financieras internacionales más restrictivas pueden complicar la reducción del costo de financiamiento y aumentar la sensibilidad de los inversores frente a los activos argentinos.

Pero hay una diferencia importante respecto de otros episodios de estrés externo: el impacto final dependerá también de la fortaleza de las cuentas fiscales, la acumulación de reservas, la evolución de la inflación y la confianza en el programa económico.

La pregunta que queda abierta

El mercado ya no mira solamente si la Fed sube o no la tasa. La verdadera pregunta es cuánto tiempo permanecerá elevada y si habrá nuevas subas.

Si la respuesta de la Fed confirma un ciclo más restrictivo, Argentina podría enfrentar un escenario de dólar global fuerte, financiamiento más caro y mayor selectividad de los inversores.

La reunión del 15 y 16 de septiembre será, por eso, mucho más que una decisión sobre la tasa estadounidense: será una nueva prueba para los mercados emergentes y, especialmente, para una Argentina que intenta recuperar el acceso al financiamiento internacional.

Comentarios