Resumen Ejecutivo
- Las exportaciones argentinas de software alcanzaron los USD 744 millones en el primer trimestre de 2026, logrando un récord histórico para el sector.
- El acumulado anual ascendió a USD 2.848 millones, con Estados Unidos como principal comprador al concentrar el 49,1% de las ventas tecnológicas.
- El salario promedio del sector llegó a $3.738.000, superando la inflación acumulada, mientras el 73% de las firmas proyecta mayores ventas en 2026.
- Pese a perder 849 puestos en el trimestre, la industria acumula una década de fuerte expansión del empleo privado registrado y de la facturación.
La economía del conocimiento en Argentina consolida su posición como uno de los motores más dinámicos de generación de divisas. El primer trimestre de 2026 marcó un hito histórico para la industria del software, con exportaciones que rozaron los USD 744 millones, el mejor registro inicial desde que existen mediciones oficiales en el país.
Este desempeño comercial representó un crecimiento del 4,8% respecto al trimestre anterior. Al observar el ciclo anual completo, las ventas al exterior alcanzaron un total de USD 2.848 millones en los últimos doce meses, lo que equivale a un incremento interanual del 11,4%, según datos del Observatorio Permanente de la Industria del Software (Opssi).
La proyección internacional muestra un claro liderazgo comprador. Estados Unidos concentró el 49,1% de la demanda de servicios informáticos nacionales, seguido a distancia por España con el 14,7% y Uruguay con el 10,7%. La tracción del software superó holgadamente el promedio general de las exportaciones argentinas de bienes y servicios.
En el corazón productivo de la provincia de Santa Fe, esta dinámica adquiere una dimensión relevante. Emprendimientos regionales como la rosarina DeepAgro, especializada en inteligencia artificial aplicada a la eficiencia agrícola, ejemplifican cómo el desarrollo tecnológico surgido en la región compite con éxito en los mercados internacionales más exigentes.
La oferta exportable nacional se concentra de forma prioritaria en los servicios gestionados. La arquitectura, el diseño, la consultoría y el testing representaron el 30,3% de la facturación externa, mientras que el desarrollo de plataformas aportó el 28,8%. El sector financiero se mantuvo como el principal cliente corporativo, seguido por la industria del software y la energía.
La perspectiva de la última década pone de manifiesto una transformación profunda. Entre 2015 y 2025, los ingresos externos por software se duplicaron al crecer un 106,4%, mientras que el empleo registrado del sector avanzó un 67,3%, lo que significó la creación de 65.398 nuevos puestos de trabajo formales.
Sobre este desempeño, el presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software (Cessi), Pablo Fiuza, destacó: "El sector continúa generando divisas, sosteniendo empleo de calidad y aumentando su competitividad internacional. Los desafíos ya no pasan por la inflación, sino por acelerar la innovación, ampliar mercados y responder a una demanda cada vez más exigente".
El nivel de ingresos de la actividad refleja esta dinámica de alta productividad. El salario promedio del sector alcanzó los $3.738.000 en marzo de 2026, lo que representa un aumento interanual del 37,2%, superando el índice de inflación del período. Medido en moneda estadounidense al tipo de cambio oficial, el ingreso medio llegó a los USD 2.639.
Pese a las cifras récord de facturación, la evolución del empleo mostró señales de desaceleración. Durante el primer trimestre de 2026 se registró la primera caída trimestral en seis años, con la pérdida de 849 puestos de trabajo registrados, acompañando una tendencia de retracción moderada observada en el conjunto del empleo privado nacional.
A pesar del ajuste en las plantillas, las expectativas de negocio se mantienen elevadas. Un 73% de las empresas informáticas prevé incrementar sus ventas a lo largo de 2026, frente a apenas un 6% que proyecta una disminución en su nivel de actividad, confirmando una perspectiva optimista para el mediano plazo.
La adopción de tecnologías emergentes se presenta como un factor determinante para la competitividad de las firmas. Un 88% de las empresas ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en sus procesos productivos, aunque únicamente un 39% ha logrado transformar esta implementación tecnológica en rentabilidad económica efectiva.
En los centros tecnológicos de la región, como el Polo Tecnológico Rosario, la formación de talento especializado y el desarrollo de habilidades clave constituyen prioridades estratégicas. Responder a las exigencias globales requiere consolidar esquemas de trabajo innovadores que permitan sostener la expansión comercial sin resentir la retención de los equipos de profesionales.
El contexto plantea una agenda centrada en la escala operacional y el capital humano. Frente a la competencia por perfiles calificados, la capacidad de integrar soluciones tecnológicas complejas y diversificar la cartera de clientes internacionales determinará la consolidación de la industria del software como pilar del crecimiento económico.

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