Combustibles bajo presión: por el barril de petróleo, el mercado "olfatea" un aumento

Cuando la inflación empezaba a dar señales de alivio, apareció un viejo conocido: la escalada del petróleo volvió a encender las alarmas sobre los combustibles en Argentina

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La fuerte escalada del precio internacional del petróleo volvió a encender las alarmas en la economía argentina. Después de varias semanas de relativa estabilidad, el encarecimiento del barril comienza a trasladar presión sobre los combustibles y amenaza con alterar uno de los principales objetivos del Gobierno: sostener la desaceleración de la inflación.

Las estimaciones del mercado indican que, si el actual escenario internacional se mantiene, el impacto podría llegar hasta medio punto porcentual sobre el índice de precios al consumidor a través de un eventual ajuste en los surtidores.

El problema no es menor. Los combustibles tienen un efecto multiplicador sobre toda la economía: aumentan los costos logísticos, encarecen el transporte de mercaderías y terminan impactando en numerosos bienes y servicios.

Un barril que vuelve a complicar los planes

La tensión geopolítica internacional impulsó una fuerte recuperación del precio del petróleo en los últimos días, modificando un escenario que hasta hace pocas semanas jugaba a favor de la baja de la inflación.

En Argentina, donde el precio de los combustibles combina variables internacionales, tipo de cambio e impuestos, el movimiento del Brent vuelve a convertirse en un factor determinante para las petroleras.

Según los cálculos citados por Infobae, si el petróleo alcanzara los USD 100 por barril, las naftas locales deberían absorber un incremento cercano al 12,4% para reflejar completamente ese nuevo costo internacional.

El riesgo para la inflación

Después de varios meses de moderación en el ritmo inflacionario, un nuevo aumento de los combustibles podría convertirse en uno de los principales focos de presión sobre los precios.

Los analistas advierten que el traslado no sería únicamente directo sobre las estaciones de servicio, sino también indirecto mediante mayores costos de transporte y distribución para toda la cadena productiva. Ese efecto de segunda ronda suele amplificar el impacto inicial del incremento energético.

Una variable que el Gobierno no controla

A diferencia de otros componentes de la inflación doméstica, el precio internacional del petróleo depende de factores externos y de la evolución del mercado global de energía.

Por eso, la evolución del conflicto geopolítico y de la oferta mundial de crudo será determinante para saber si la presión sobre los surtidores se transforma en un nuevo aumento o queda como una amenaza transitoria.

Mientras tanto, el mercado ya volvió a mirar al barril como una de las variables capaces de alterar el escenario económico de los próximos meses.

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