Empresa alimenticia abandonó la fabricación para terceros para concentrar recursos en el sector minorista

La cadena de sandwiches Mamina se desprendió de la planta que había inaugurado hace apenas un año y de su marca propia de alfajores, Sin Culpa, para concentrar recursos en la apertura de nuevos locales

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Resumen Ejecutivo

  • La cadena rosarina Mamina vendió la planta de 3.000 m² inaugurada hace apenas un año en el Parque Industrial Uriburu y cedió su marca propia de alfajores, Sin Culpa.
  • El comprador es un grupo alimenticio con fuerte presencia nacional, según confirmó Leandro Suescum, socio de la firma, sin dar más detalles de la operación.
  • Con los recursos liberados, Mamina acelera su expansión: ya tiene definidas dos aperturas en Rosario, en Fisherton y en Jujuy y Balcarce.
  • La empresa sigue produciendo alfajores para Carrefour y proyecta, para el año próximo, una planta nueva que acompañe el crecimiento de sus locales.

Hace poco más de un año, Mamina se metió de lleno en un negocio nuevo. Invirtió fuerte, duplicó superficie y levantó una nave industrial de 3.000 metros cuadrados en el Parque Industrial Uriburu, al sur de Rosario, pensada para multiplicar la producción de alfajores.

El objetivo era escalar su marca propia, Sin Culpa, y fabricar también para terceros, entre ellos la porteña Rasta. Ese envión duró poco: la cadena de sándwiches vendió la planta y la marca a un grupo alimenticio bonaerense, y ahora concentra todos sus recursos en lo que mejor le funciona, la apertura de nuevos locales.

Cuando diversificar no alcanza

La lógica del proyecto Sin Culpa parecía sólida en 2025: aprovechar una planta ociosa para entrar a un mercado con buen margen y, de paso, fabricar para otras marcas. Es una jugada habitual entre pymes gastronómicas, usar la capacidad instalada para sumar una línea de ingresos que no dependa solo del negocio principal.

El problema es que diversificar tiene un costo silencioso. Reparte la atención, el capital de trabajo y la energía de los socios en más de un frente a la vez, algo parecido a manejar dos locales al mismo tiempo con el mismo equipo de mostrador.

"Hicimos una reestructuración de los socios y se buscó achicar la estructura, trabajar con menos gente y ser un poco más rentables", explicó Suescum. Las ventas de alfajores propios, además, venían cayendo desde hacía meses.

Esa combinación, una línea que pierde tracción y una estructura que se vuelve pesada de sostener, empuja a muchas empresas familiares a un mismo diagnóstico. No siempre conviene sumar más frentes: a veces conviene cerrar uno para que los otros respiren mejor.

Apostar todo a lo que funciona

Mamina hoy queda con dos unidades de negocio. Por un lado la marca fuerte de sándwiches; por otro, la elaboración de alfajores para la cadena Carrefour, que sí sostiene volumen y no depende de la venta minorista propia.

Con la venta de la planta y de Sin Culpa, la empresa libera capital y foco para lo que definió como prioridad: crecer en locales propios. Es la apuesta clásica de una pyme que decide jugar todas sus fichas a lo que ya sabe hacer bien.

La cadena ya suma 13 sucursales y confirmó dos aperturas para los próximos meses: una en Donado y Córdoba, en Fisherton, y otra en Jujuy y Balcarce. En paralelo, proyecta desarrollar una planta nueva para abastecer exclusivamente ese crecimiento, que empezaría a tomar forma el año que viene.

La decisión de Mamina dice algo, además, sobre el uso de la infraestructura industrial de la región. Naves como la del Parque Industrial Uriburu cambian de manos con frecuencia entre pymes alimenticias, un fenómeno que también se observa en otros polos productivos de Santa Fe, como el parque industrial que crece en Funes.

La flexibilidad para vender, alquilar o reconvertir una planta suele marcar la diferencia entre una pyme que se ahoga en un proyecto que no despegó y una que corta a tiempo y reacomoda el resto del negocio.

Ese margen de maniobra no es automático. Depende de haber invertido en un activo que otro jugador del sector quiera comprar, y de una estructura societaria lo bastante ágil como para resolver una venta en pocos meses sin frenar la operación diaria.

Ahí está, en parte, la explicación de por qué algunas empresas logran reinventarse rápido ante un cambio de escenario, como una fábrica santafesina que también tuvo que reacomodar su negocio para no perder clientes en un contexto cambiante.

El desafío que le queda a Mamina no es menor: financiar una planta nueva y dos aperturas al mismo tiempo exige una caja ordenada. La venta de este mes le da margen, pero el plan de expansión recién empieza a caminar.

¿Qué pasó con la marca Sin Culpa?

Mamina la vendió, junto con la planta industrial de Uriburu, a un grupo alimenticio bonaerense que ya está produciendo en la fábrica y prepara su relanzamiento en los próximos meses.

¿Mamina dejó de fabricar alfajores?

No del todo: la empresa sigue elaborando alfajores para la cadena Carrefour, aunque abandonó la producción de su marca propia y la fabricación para terceros como Rasta.

¿Cuántos locales tiene Mamina y dónde abre los próximos?

La cadena cuenta con 13 sucursales y ya confirmó dos nuevas aperturas en Rosario: una en Donado y Córdoba, en Fisherton, y otra en Jujuy y Balcarce.

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