En primera persona: impotencia y enojo de un tambero santafesino, otra vez bajo agua

Federico Porta, productor del Departamento Castellanos, relató a Ecos365 las complicaciones que generaron más de 100 milímetros en una zona donde se necesitan obras y decisión

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Las precipitaciones por encima de los valores normales volvieron a poner en evidencia una problemática estructural que golpea de lleno a los productores lecheros del centro-oeste santafesino. En el distrito Vila, departamento Castellanos, el productor Federico Porta describió con crudeza una situación que mezcla impotencia, incertidumbre y una creciente desazón frente a la falta de respuestas concretas.

Durante el último fin de semana largo, se acumularon cerca de 150 milímetros de lluvia en la región. Si bien el dato no resulta extraordinario en términos climáticos, sí lo es el impacto que generó: campos completamente anegados y tambos aislados, sin posibilidad de operar con normalidad.

El problema, según detalló Porta en una entrevista con Ecos365, no radica únicamente en el volumen de agua, sino en la incapacidad del sistema para evacuarla. Un canal secundario clave, que históricamente permitió el escurrimiento en la zona, colapsó.

“Desbordó unos 500 metros hacia cada lado y el agua quedó estancada”, explicó. La situación fue reportada al Comité de Cuenca, dejando en evidencia que la infraestructura ya no responde a las condiciones actuales.

La consecuencia es directa y dramática: tambos que no pueden sacar su producción diaria de leche. “Es muy difícil de entender que no se pueda sacar leche porque llueve”, resumió el productor, reflejando una realidad que, en pleno siglo XXI, debería ser excepcional y no recurrente.

A esto se suma un reclamo histórico del sector: el pago total de la tasa rural sin una contraprestación acorde. Caminos en mal estado y canales obsoletos conforman un combo que agrava cualquier evento climático. Aunque en las últimas horas el agua comenzó a drenar lentamente, Porta advierte que el problema de fondo sigue intacto. “Que se vaya el agua no quiere decir que esté resuelto. No podemos estar rezando para que en la próxima lluvia no pase lo mismo”, señaló.

El diagnóstico técnico que plantea el productor también apunta a fallas en obras específicas. Según su visión, el sistema recibe más agua de la que puede evacuar, en parte por desbordes que ingresan desde el sur sin control. Además, cuestiona la infraestructura vial: “Si un canal es de 12 metros, es inentendible que el puente tenga solo 9. Ahí se frena el agua”, indicó, en referencia a la Ruta Provincial 70.

Más allá de lo hidráulico, el trasfondo es aún más profundo. Porta describe la frustración de invertir, capacitarse y trabajar de manera profesional, para luego quedar a merced de decisiones que, según afirmó, "priorizan la política por sobre los criterios técnicos". En ese contraste se resume el sentimiento predominante: productores que solo buscan previsibilidad para trabajar, pero que enfrentan un sistema que, cada vez que llueve, vuelve a fallar.

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