Resumen Ejecutivo
- El mercado de fusiones y adquisiciones en Argentina se reactivó en 2026, pero el ritmo lo marcan los grupos locales y las multilatinas, no los grandes fondos globales.
- El holding peruano Gloria Foods cerró la compra del 80% de Saputo Argentina por US$ 500 millones, con las marcas La Paulina, Ricrem y Molfino.
- La planta de Molfino en Rafaela (Santa Fe) y la venta de San Ignacio al mexicano MIYM reconfiguran el mapa lácteo regional.
- Los fondos internacionales esperan una prueba: que la estabilización económica sobreviva a un cambio de gobierno antes de desembolsar capital.
Las fusiones y adquisiciones en Argentina volvieron a ganar ritmo, con una particularidad que se repite operación tras operación: el que firma el cheque casi siempre es argentino o, en segunda línea, una compañía latinoamericana. La compra de Saputo Argentina por el peruano Gloria Foods y la venta de San Ignacio a manos mexicanas lo confirman.
El planteo que circula entre los consultores que arman estas operaciones es directo: los grandes inversores internacionales les piden a los empresarios argentinos que inviertan ellos primero. Recién después, dicen, llegará el turno de los fondos globales. Es una lógica de confianza pura, y nadie quiere ser el primero en poner ficha.
Por qué el comprador es local (o regional)
La explicación mezcla oportunidad y expectativa. Muchas compañías siguen valuadas con un descuento por el llamado "riesgo argentino", y varios grupos locales creen que el proceso de estabilización difícilmente tenga una marcha atrás completa. Comprar hoy, con activos baratos, es apostar a esa continuidad antes de que los precios se recuperen.
Un consultor que sigue de cerca estas transacciones lo resume sin vueltas: "Hoy hay mucho movimiento, pero el comprador es argentino". El caso de Newsan, que aceleró su estrategia de compras en distintos sectores, es uno de los más visibles. La foto general no es menor: en 2025 se cerraron 105 operaciones de compra y venta de empresas por al menos US$ 7.165 millones, el tercer mayor registro de la década.
Las multilatinas —compañías regionales acostumbradas a operar en economías volátiles— parten con ventaja frente al capital financiero puro. Conocen los ciclos de la región, ya tienen estructura instalada y capturan sinergias que un fondo internacional difícilmente logre en una primera etapa. Por eso son los primeros extranjeros dispuestos a acelerar, mientras otros aún miden riesgos y rentabilidad.
Para el entramado pyme la señal es doble. Por un lado, aparecen compradores dispuestos a pagar por compañías bien gestionadas; por otro, crece la competencia de jugadores con espalda financiera y escala regional. Vender, asociarse o resistir dejan de ser dilemas teóricos y pasan a la mesa de muchas empresas familiares.
El tablero lácteo santafesino, epicentro de la reconfiguración
Pocos sectores ilustran mejor la movida que el lácteo, con la provincia de Santa Fe como escenario central. La operación de Gloria Foods incluye dos plantas industriales —una en Rafaela (Santa Fe) y otra en Tío Pujio (Córdoba)— y marcas de peso como La Paulina, Ricrem y Molfino. La canadiense Saputo no se va del todo: retiene el 20% y embolsa unos US$ 400 millones netos.
Rafaela y su cuenca lechera son, desde hace décadas, corazón de la industria láctea nacional. Que un grupo peruano tome el control de plantas y marcas históricas en ese territorio no es un dato menor: cambia de manos la decisión sobre inversiones, empleo y proveedores tamberos de toda la región.
No es un movimiento aislado. La marca de dulce de leche San Ignacio pasó a manos del grupo mexicano MIYM, que antes había comprado Lácteos Karina —en San Gregorio, Santa Fe— y la bonaerense Lácteos Aurora. En la provincia, las fusiones, adquisiciones y asociaciones concentraron el 73,3% de la actividad de M&A, un dato que refleja una industria láctea cada vez más concentrada.
El apetito no se limita a las góndolas. En paralelo, firmas globales inyectaron unos US$ 4.900 millones en startups latinoamericanas en lo que va del año, según datos del mercado. Es otra cara del mismo movimiento: el capital vuelve a mirar la región, aunque elige primero a quienes ya conocen el terreno y salen a buscar capital afuera.
La contracara la ponen los grandes fondos, que miran otra variable. Más que un resultado electoral puntual, quieren comprobar que la disciplina fiscal y las reglas macro sobrevivan a un cambio de gobierno. Con Vaca Muerta y la minería de fondo, la vieja pregunta sobre la falta de dólares perdió peso; ahora el foco está en si el orden de las cuentas públicas se sostiene en el tiempo.
¿Qué son las fusiones y adquisiciones (M&A)?
Son operaciones en las que una empresa se une con otra (fusión) o compra parte o la totalidad de una compañía (adquisición). En Argentina, el mercado de fusiones y adquisiciones se reactivó en 2026 impulsado sobre todo por capitales locales y regionales.
¿Quién compró La Paulina y Molfino?
El holding peruano Gloria Foods adquirió el 80% de Saputo Argentina por US$ 500 millones, con la aprobación regulatoria cerrada en 2026. La canadiense Saputo conserva el 20% restante.
¿Por qué los grandes fondos globales todavía no invierten fuerte?
Esperan una prueba de continuidad: que el ordenamiento fiscal y las reglas macroeconómicas se mantengan más allá del ciclo político actual. Hasta que eso se confirme, el ritmo lo marcan los empresarios locales y las multilatinas.

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