La expansión de la inteligencia artificial generó una competencia inédita por uno de los recursos más estratégicos de la industria tecnológica: los chips de memoria.
A medida que las empresas incrementan sus inversiones en centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de IA, una parte cada vez mayor de la producción mundial de memorias se destina a esa infraestructura, reduciendo la disponibilidad para otros dispositivos electrónicos, entre ellos los teléfonos celulares.
Un insumo cada vez más caro
El cambio de prioridades de los fabricantes ya tiene consecuencias concretas. Los costos de las memorias DRAM y NAND Flash —componentes esenciales para el funcionamiento y almacenamiento de los smartphones— registraron fuertes incrementos durante 2026, presionando sobre el precio final de los equipos. Según analistas del sector, el impacto es especialmente significativo en los teléfonos de gama baja, donde el costo de estos componentes representa una mayor proporción del valor total del dispositivo.
Ante este escenario, las marcas enfrentan una decisión compleja: absorber parte de los mayores costos para sostener su competitividad o trasladarlos al consumidor mediante aumentos de precios.
Más caros o con menos prestaciones
La presión sobre los márgenes también está modificando la estrategia comercial de los fabricantes. Algunas compañías optan por mantener el precio de venta, aunque reduciendo memoria RAM, capacidad de almacenamiento u otras prestaciones. Otras, en cambio, priorizan el desarrollo de equipos premium, donde el mayor valor agregado permite amortiguar el incremento de los costos de producción.
Esta tendencia podría ampliar la brecha entre los modelos de alta gama y los dispositivos más accesibles, dificultando el acceso a la tecnología para los segmentos de menores ingresos.
La financiación gana protagonismo
Con teléfonos cada vez más costosos, las opciones de financiación adquieren un papel central en las decisiones de compra. Los especialistas coinciden en que muchos consumidores priorizan el valor de la cuota mensual por sobre el precio total del equipo, mientras que otros directamente extienden el ciclo de renovación de sus dispositivos para postergar el gasto.
En paralelo, también crece el mercado de equipos reacondicionados y de segunda mano, impulsado por quienes buscan alternativas más económicas frente al aumento de los precios.
El impacto en la Argentina
En el mercado argentino, la situación internacional se suma a factores locales. Aunque en los últimos meses hubo una reducción de aranceles e impuestos para la importación de celulares, el incremento global del costo de los componentes limitó el efecto de esa medida sobre los precios finales. Además, referentes del sector advierten que el encarecimiento de los equipos favorece el crecimiento del mercado informal y del ingreso de dispositivos por canales no oficiales.
Las proyecciones indican que la recuperación del mercado será gradual y que el segmento de smartphones difícilmente vuelva, en el corto plazo, a la estructura de precios que caracterizó a los últimos años. En ese contexto, la inteligencia artificial no solo está transformando la forma en que se desarrolla la tecnología, sino también las reglas económicas de toda la industria de los dispositivos móviles.

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