La paz cambiaria se consolida en Argentina: ¿de qué depende su continuidad?

El dólar retrocede en todas sus versiones, reflejo de un alivio en la tensión cambiaria que podría extenderse durante febrero

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Al miércoles 11 de febrero, el dólar en Argentina mostró un descenso generalizado en sus principales referencias: el oficial se ubicó cerca de $1.425, el blue alrededor de $1.430, mientras que los dólares financieros (MEP y CCL) operaron más bajos respecto de semanas anteriores.

Esta caída profundiza una tendencia observada desde principios de año, con el dólar mayorista alcanzando niveles que no se veían desde noviembre de 2025 y alejado del techo de la banda cambiaria vigente.

Factores que explican la caída y la relativa calma cambiaria

Amplia oferta de divisas y equilibrio de flujos: En buena parte del verano, la oferta de dólares —por liquidaciones del agro, financiación corporativa en moneda extranjera y mayor ingreso de divisas privadas— ha superado la demanda, presionando el tipo de cambio a la baja sin tensiones abruptas.

Intervención del Banco Central y acumulación de reservas: A pesar de la caída del dólar, el Banco Central continúa comprando divisas, absorbiendo más de USD 1.600 millones en lo que va de 2026, lo que fortalece las reservas y ayuda a sostener la estabilidad cambiaria.

Mecanismo de bandas cambiarias ajustado por inflación: Desde comienzos de año el BCRA ajusta las bandas cambiarias en línea con la inflación mensual, lo que permite que el tipo de cambio oficial tenga más margen natural sin generar presiones especulativas ni saltos abruptos.

Expectativas y política económica: El clima cambiario también se ve influido por las señales políticas, discusiones legislativas y debates sobre reformas económicas, que pueden moderar la demanda de dólares como activo de refugio y contribuir a una mayor confianza temporal en el peso.

¿Hasta cuándo podría durar esta paz cambiaria?

Economistas y operadores coinciden en que la estabilidad observada en febrero podría mantenerse durante gran parte del mes, gracias a la combinación de equilibrio de oferta-demanda, intervenciones oficiales y expectativas calmadas.

Sin embargo, marzo y abril serán meses clave, ya que:

* Podría intensificarse la liquidación de exportaciones del agro, aumentando la oferta de dólares.

* La dinámica de inflación y tasas de interés influirá en los incentivos para mantener pesos o dolarizar activos.

* Las decisiones sobre política monetaria y fiscal, especialmente si se aceleran reformas o se ajustan las bandas cambiarias, pueden reactivar presiones al alza sobre el tipo de cambio.

Analistas advierten que la actual “paz cambiaria” es sensible a cambios de contexto global (como tasas en EE. UU. o precios de commodities) y a la evolución de las reservas. En este sentido, su continuidad no está garantizada más allá de los próximos 30 a 60 días, a menos que se consoliden flujos de ingresos de dólares y la inflación ceda de forma consistente.

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