El viaje a Chile del gobernador permitió además ampliar la mirada sobre qué significa realmente convertir a Rosario en un hub minero. Porque el negocio no termina —ni siquiera empieza— cuando un barco carga cobre o litio. Para poner en marcha y después mantener durante décadas una gran explotación hay que movilizar maquinaria, neumáticos, repuestos, estructuras, productos químicos y equipos de dimensiones extraordinarias. Y cada uno de esos movimientos necesita depósitos, transporte, mantenimiento y operadores logísticos.
Ahí aparece un costado particularmente atractivo para Rosario. Grandes proveedores mundiales de la minería, como Caterpillar o Michelin, necesitarán centros logísticos desde donde abastecer los proyectos argentinos. Un neumático utilizado por los enormes camiones mineros puede medir entre tres y cuatro metros de altura: no es precisamente mercadería que pueda guardarse en cualquier depósito ni distribuirse mediante una logística convencional. La posibilidad que empieza a imaginarse es que Rosario pueda funcionar también como centro de ingreso, almacenamiento, preparación y distribución de ese tipo de equipamiento hacia el NOA y Cuyo.
Y ahí la oportunidad deja de ser exclusivamente portuaria para convertirse en una oportunidad regional. Rosario y el cordón industrial poseen operadores logísticos, talleres, metalúrgicas, transportistas, depósitos, servicios de ingeniería y una cultura industrial desarrollada durante décadas alrededor del agro. Una parte de esa estructura podría comenzar a trabajar también para las grandes mineras y sus proveedores. Ese es uno de los verdaderos premios que Santa Fe fue a buscar a Chile: que la minería derrame actividad sobre empresas que están a 1.000 kilómetros de la Cordillera.
Pullaro lo explicitó después de recorrer las terminales chilenas vinculadas a Terminal Puerto Rosario (TPR): “El futuro hoy en la República Argentina no solo es el motor que eran los cereales y las oleaginosas, sino también ahora la energía y la minería”. Y agregó que Santa Fe quiere transformarse “en un hub logístico de la minería” para expandir su sistema productivo.
Mientras mira la minería, el agro vuelve a invertir fuerte
Hay algo particularmente potente en esa estrategia: Santa Fe no está pensando la minería como sustituto de su matriz agroindustrial sino como una segunda gran pata para apoyarse sobre ella. Y justamente cuando la Provincia sale a buscar ese nuevo negocio, el viejo motor regional vuelve a mostrar una secuencia de inversiones que hacía tiempo no aparecía con semejante intensidad.
El ejemplo más contundente es Molinos Agro y ACA. Ambas compañías acordaron construir una nueva planta de crushing de soja en Timbúes con una inversión superior a US$500 millones. Tendrá capacidad para procesar 15.000 toneladas diarias y utilizará las instalaciones portuarias y de recepción que ACA ya posee sobre el Paraná. Molinos Agro controlará el 65% de la nueva sociedad y ACA, el 35%. Para Molinos Agro significará aumentar aproximadamente 50% su capacidad de procesamiento, sumando unas 10.000 toneladas diarias propias a las 20.000 que actualmente puede moler en San Lorenzo.
El anuncio encuentra además a Molinos Agro con buenos números. Entre abril y junio obtuvo una ganancia neta de $45.961 millones, 20% superior a los $38.306 millones del mismo período anterior, impulsada por márgenes de molienda de soja y girasol superiores al promedio histórico y una actividad industrial funcionando a plena capacidad.
Pero quizás lo más interesante sea que Timbúes no aparece como una excepción sino como parte de una secuencia. Durante Experiencia IDEA Rosario, Fernando Cozzi, de Cargill, puso justamente el foco en el volumen de inversiones que empieza a reaparecer en la agroindustria y en la necesidad de generar condiciones de largo plazo para que esa nueva cartera de proyectos efectivamente se concrete.
Y la sensación es compartida por otros pesos pesados del negocio. Un alto directivo de una de las principales agroexportadoras del país le explicó a esta columna: “Es cierto que hay una racha de proyectos en estudio, concreción y realización”. Y enseguida enumeró algunos: Molinos Agro-ACA, inversiones de LDC, la vuelta a operaciones de Buyatti y la adecuación para girasol de la planta de LDC en Timbúes.
La explicación empresaria sobre por qué ahora empiezan a salir proyectos del cajón también resulta significativa. “La estabilidad de la macro, la promesa de baja de retenciones gradual a partir de enero y el acceso de las grandes firmas a financiamiento externo son factores que confluyen”, explicó el ejecutivo. A eso agregó otro elemento menos coyuntural: la demanda mundial sostenida de proteínas vegetales destinadas a producir carnes, principalmente cerdo, pollo y pescado y, en menor medida, ganado vacuno.
En ese contexto también deben leerse los movimientos de Bunge después de tomar posesión de Renova Timbúes y las evaluaciones que realizan otros grandes jugadores. “Es lógico que Bunge al tomar posesión de Renova Timbúes esté satisfecha por el momento y también lógico que Cargill busque readecuar alguna de sus plantas”, completó el ejecutivo.
El fenómeno todavía necesita tiempo para comprobar cuánto anuncio termina efectivamente transformándose en hormigón, acero y capacidad productiva. Pero hay un cambio que empieza a resultar visible: después de años en los que la discusión agroindustrial estuvo dominada por capacidad ociosa, retenciones y falta de inversiones, las grandes agroexportadoras volvieron a discutir dónde y cuánto invertir.
Y para el Gran Rosario esa discusión no es menor. Buena parte de esos dólares vuelve a mirar precisamente al cordón industrial sobre el Paraná.
Paladini: del 4% en dólares a los cortes de cerdo y Vaca Muerta
El otro cambio que empieza a mover decisiones empresarias apareció durante Experiencia IDEA Rosario en boca de José Pablo Paladini. “Estamos analizando la posibilidad de emitir Obligaciones Negociables o tomar un préstamo en dólares”, reveló. Y explicó por qué una empresa centenaria, familiar y acostumbrada a financiarse mediante mecanismos tradicionales empezó a mirar seriamente la Bolsa: “Nos piden exigencias simples de cumplir para una empresa como la nuestra y con mejores condiciones comerciales que un crédito bancario”.
Pero los bancos también volvieron a competir. Paladini recibió propuestas de financiamiento en dólares con tasas cercanas al 4% anual, aunque fundamentalmente para plazos cortos y medianos. Y cuando el costo del dinero cae a esos niveles, empieza a ocurrir algo fundamental para la economía real: proyectos que podían esperar comienzan a adelantarse.
Uno de los negocios que la compañía analiza potenciar es el de cortes de carne de cerdo envasados, una categoría que Paladini considera con espacio importante para crecer a medida que el consumo porcino gana participación en la mesa argentina. La empresa tiene una posición particularmente fuerte para aprovechar esa tendencia: además de su enorme presencia industrial en Villa Gobernador Gálvez, cuenta con criaderos propios y es uno de los principales actores de la producción porcina nacional. La compañía posee siete plantas y dos criaderos con unas 12.000 madres.
Y mientras analiza cómo aprovechar el financiamiento para crecer desde Villa Gobernador Gálvez, la empresa decidió seguir físicamente otro de los grandes motores de la economía argentina. Paladar desembarcará con un local propio en Vaca Muerta, buscando atender el consumo que genera una región cuya población, actividad empresaria y poder de compra siguen expandiéndose alrededor del petróleo y el gas no convencional.
Tabanelli concentra Boldt y el movimiento toca a Santa Fe
También hubo novedades en Boldt, aunque en este caso la lectura es bastante más directa de lo que parecía inicialmente. Antonio Eduardo Tabanelli, propietario del 45,9065% de la compañía, acordó adquirir la participación del 46,3624% que posee su hermana Rosana y lanzó el mecanismo de oferta pública correspondiente. El movimiento apunta, básicamente, a concentrar bajo su control una de las principales compañías históricas del grupo familiar.
Para Santa Fe el dato tiene una derivación concreta: Boldt participa en Casino Puerto Santa Fe y Casino Melincué y además acaba de ampliar su presencia en el negocio de apuestas deportivas online mediante bplay. Por eso, aunque la reorganización accionaria se resuelva en el mercado de capitales, uno de los territorios donde el nuevo esquema de control tendrá negocios relevantes seguirá siendo Santa Fe.
Los proyectos inmobiliarios también empiezan a moverse
En una escala distinta, esta semana continuaron avanzando algunos desarrollos urbanos rosarinos. A la Guardería Centro, frente al Monumento, sólo le restarían instancias formales municipales para que pueda ponerse en marcha el proyecto previsto para ese estratégico sector de la costa.
Obring, mientras tanto, comenzó la demolición correspondiente a su megaproyecto de Puerto Norte y avanza con otro desarrollo en el corazón de barrio Martín. Son movimientos para seguir de cerca dentro de un mercado inmobiliario que todavía funciona de manera muy selectiva, pero en el que determinados jugadores empiezan a poner proyectos en pista.
Una economía que empieza a cambiar de mapa
Todo esto ocurre mientras la economía cotidiana sigue mostrando la otra cara: la facturación real rosarina cayó 7,3% y los datos preliminares sobre establecimientos comerciales e industriales anticipan un incremento superior al 5% en los cierres durante el primer semestre.
Esa contradicción sigue siendo central, pero ahora hay algo más interesante detrás. Los sectores que parecen destinados a liderar el próximo ciclo argentino —agroindustria, minería y energía— empiezan a cruzarse cada vez más con empresas, infraestructura y capitales del Gran Rosario. Paladini sigue a Vaca Muerta; Milicic ya juega en minería; los puertos quieren capturar cargas cordilleranas; los proveedores industriales empiezan a mirar el mismo negocio y las cerealeras vuelven a discutir grandes inversiones.
Rosario construyó durante décadas una economía alrededor del grano que llegaba desde cientos de kilómetros para transformarse y salir por el Paraná. Ahora aparece la posibilidad de repetir, con diferencias enormes, parte de aquella historia con la minería.
Si lo consigue, no serán solamente más toneladas pasando por un muelle. Serán Caterpillar y Michelin buscando dónde almacenar equipos; metalúrgicas fabricando componentes; transportistas viajando hacia la Cordillera; compañías logísticas abriendo unidades especializadas; bancos y mercados financiando inversiones y nuevos proveedores instalándose alrededor de ese movimiento.
Ahí está la verdadera dimensión del “nuevo potencial para la región”, sino sino la posibilidad de agregarle a una de las mayores plataformas agroindustriales del mundo una segunda economía construida alrededor de la minería argentina.

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