Flybondi dio un nuevo paso en la crisis que atraviesa al solicitar su concurso preventivo de acreedores, una herramienta judicial que le permite intentar reestructurar sus deudas y evitar, al menos en esta instancia, una declaración de quiebra.
La presentación fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la marca Flybondi, y quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi. La información fue publicada este lunes 5 de octubre, luego de que la compañía acumulara 57 días sin operar vuelos.
Concurso preventivo: ¿qué significa?
La presentación no equivale a una quiebra.
El concurso preventivo es un procedimiento previsto por la Ley de Concursos y Quiebras 24.522 que permite a una empresa en dificultades financieras concentrar los reclamos de sus acreedores dentro de un proceso judicial y negociar una reestructuración de sus obligaciones.
En ese marco, las deudas anteriores a la apertura del concurso deben ser verificadas y posteriormente podrán ser incluidas en una propuesta de pago que contemple, según el caso, quitas, esperas, cuotas u otras alternativas.
El objetivo es que la empresa pueda reorganizar su pasivo y continuar con su actividad. La quiebra, en cambio, tiene como finalidad principal la liquidación del patrimonio del deudor para distribuir los fondos entre los acreedores.
Por lo tanto, la presentación de Flybondi no significa que la compañía haya quebrado. Es, en cambio, una instancia judicial destinada a intentar evitar ese desenlace.
Una crisis que golpeó la operación
El pedido judicial llega después de un fuerte deterioro de la actividad de la aerolínea.
Flybondi lleva 57 días sin operar y actualmente conserva tres aeronaves en el país, mientras que otras unidades de su flota fueron devueltas a sus propietarios. La paralización también impactó sobre la comercialización y gestión de los vuelos, en un contexto en el que el sitio web de la compañía volvió a presentar problemas.
La situación financiera también acumuló distintos frentes de reclamo.
Según información difundida este lunes, ARCA y ANAC mantienen reclamos que, en conjunto, superan los $3.000 millones, mientras que también existen obligaciones con proveedores, trabajadores y otros acreedores.
A esto se suman los pasajeros afectados por las cancelaciones registradas durante 2026.
¿Qué pasa con quienes tienen pasajes?
La situación genera especial incertidumbre entre los pasajeros que compraron tickets y todavía no pudieron volar o aguardan un reembolso.
El concurso preventivo no significa que esas obligaciones desaparezcan. Los créditos que correspondan deberán ser reconocidos dentro del proceso judicial y quedarán sujetos a las reglas del concurso.
La diferencia está en que los reclamos dejan de tramitar exclusivamente de manera individual y pasan a formar parte de un procedimiento colectivo.
Durante 2026, Flybondi canceló alrededor de 2.400 vuelos y afectó a unos 383.000 pasajeros, de acuerdo con estimaciones difundidas en las últimas horas.
Para los usuarios, uno de los principales interrogantes será cómo se instrumentarán los reintegros y compensaciones pendientes y qué tratamiento tendrán esos créditos dentro del proceso concursal.
La deuda no desaparece
Uno de los puntos centrales del concurso es distinguir entre las obligaciones anteriores y las que la empresa genere durante el proceso.
Las deudas existentes antes de la apertura del concurso deberán atravesar el mecanismo de verificación y negociación. En cambio, los compromisos que se generen posteriormente deberán ser atendidos conforme a las reglas correspondientes.
Esto resulta especialmente importante para Flybondi porque el concurso, por sí solo, no aporta los fondos necesarios para volver a operar.
La compañía necesita recursos para afrontar gastos como aeronaves, mantenimiento, combustible, salarios, seguros, tasas aeroportuarias y otros costos vinculados con la actividad.
¿Puede Flybondi terminar en quiebra?
Sí, aunque el concurso preventivo busca precisamente evitar esa situación.
Para que el proceso avance hacia una solución, Flybondi deberá atravesar distintas etapas judiciales, determinar quiénes son sus acreedores, verificar los créditos y presentar una propuesta que consiga las mayorías necesarias.
Si no logra alcanzar un acuerdo o posteriormente incumple las condiciones establecidas, pueden darse las circunstancias previstas por la legislación para avanzar hacia una quiebra.
Por eso, el concurso representa una oportunidad de reestructuración, pero no una garantía de continuidad.
El desafío central: volver a volar
Más allá del aspecto judicial, el principal desafío de Flybondi será recuperar una operación sostenible.
La compañía enfrenta una combinación de deuda acumulada, reclamos de pasajeros y trabajadores, obligaciones fiscales y comerciales y una fuerte reducción de su capacidad operativa.
Mientras tanto, otras aerolíneas comenzaron a ocupar parte del espacio que dejó vacante Flybondi. JetSMART, por ejemplo, avanza con un plan de expansión de su operación argentina y anunció nuevas aeronaves y rutas para los próximos meses.
En este contexto, el concurso deberá resolver mucho más que una cuestión contable: Flybondi tendrá que demostrar que existe un negocio capaz de generar los recursos necesarios para sostenerse y cumplir con el acuerdo que eventualmente alcance con sus acreedores.
Qué puede pasar ahora
El primer paso será que la Justicia determine la apertura formal del concurso. A partir de allí comenzará un proceso en el que deberán identificarse y verificar los acreedores, mientras la compañía deberá avanzar hacia una propuesta de reestructuración.
El futuro de Flybondi dependerá de dos variables que avanzarán en paralelo: la capacidad de ordenar su deuda y la posibilidad concreta de recuperar su operación aérea.
Por ahora, la presentación judicial evita equiparar la situación con una quiebra. Pero tampoco resuelve la crisis: abre una etapa en la que la aerolínea deberá conseguir un acuerdo con sus acreedores y, sobre todo, encontrar los recursos necesarios para volver a operar.

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