La producción de carne a partir de animales de origen lechero comienza a consolidarse como una alternativa para diversificar los ingresos de los tambos argentinos. El eje está puesto en una herramienta concreta: utilizar genética de razas carniceras sobre aquellas hembras que no serán destinadas a la reposición del rodeo.
La estrategia, conocida internacionalmente como Beef on Dairy, busca que parte de los animales que tradicionalmente tienen menor valor dentro del sistema lechero puedan transformarse en una fuente adicional de ingresos.
Especialistas del INTA vienen trabajando sobre esta alternativa y evaluando diferentes cruzamientos que permitan mejorar la aptitud carnicera de los animales provenientes del tambo.
Genética carnicera para cambiar el destino de los terneros
El principio es sencillo: seleccionar las mejores hembras para producir la futura reposición del tambo y utilizar semen de razas carniceras en aquellas que no serán necesarias para ese objetivo.
De esta manera, el productor puede generar terneros con características más favorables para el engorde y la producción de carne, mientras mantiene la capacidad de renovar su rodeo lechero.
Entre las experiencias mencionadas aparecen cruzamientos con Angus, Hereford y Wagyu, entre otras alternativas genéticas. El objetivo es mejorar características vinculadas con la conformación y la aptitud para producir carne.
Una estrategia que permite adaptarse al mercado
Uno de los puntos destacados de este sistema es su flexibilidad. La decisión de producir hembras de reposición o animales destinados a carne puede modificarse según las condiciones económicas del momento.
Si el valor de las vaquillonas justifica aumentar la reposición, el productor puede concentrar la genética en ese objetivo. En cambio, cuando el mercado ofrece mejores oportunidades para la producción de carne, puede aumentar los cruzamientos con genética carnicera.
En términos prácticos, el cambio no requiere transformar completamente el sistema productivo: la decisión se concentra principalmente en la elección del semen y en la planificación reproductiva del rodeo.
El desafío: convertir una oportunidad productiva en valor comercial
La genética es apenas el primer paso. Para que el Beef on Dairy se transforme en un negocio atractivo, los animales deben atravesar un proceso de recría y engorde que permita expresar ese potencial.
En este sentido, experiencias desarrolladas en Santa Fe muestran que existe una oportunidad para organizar sistemas específicos de producción de carne a partir de animales provenientes de tambos.
Durante una jornada organizada por el IPCVA y el INTA Rafaela en Humboldt, se presentó el trabajo realizado con animales de biotipo lechero y el sistema de engorde desarrollado por UNCOGA.
Del “subproducto” a una categoría con valor propio
El cambio de mirada es uno de los aspectos centrales de la propuesta.
Durante años, los machos provenientes de los tambos tuvieron dificultades para encontrar un destino económicamente atractivo. El desarrollo de estrategias específicas de genética, recría y engorde abre la posibilidad de integrarlos de manera más eficiente a la cadena de producción de carne.
La experiencia de INTA Rafaela apunta justamente a evaluar cómo mejorar el desempeño de estos animales y generar alternativas que permitan capturar mayor valor dentro del sistema productivo.
Una herramienta para diversificar el negocio lechero
Para los tambos, la propuesta tiene una particularidad: no plantea abandonar la producción de leche, sino aprovechar mejor los recursos que ya existen dentro del sistema.
La posibilidad de decidir qué animales se destinan a reposición y cuáles a producción de carne permite incorporar una nueva variable de gestión. Así, la genética se convierte también en una herramienta para responder a las condiciones del mercado.
El desafío hacia adelante será avanzar en la evaluación de los cruzamientos, mejorar los sistemas de engorde y construir canales comerciales capaces de reconocer las características de estos animales.
En un contexto donde los tambos necesitan mejorar la eficiencia y diversificar sus fuentes de ingresos, producir carne a partir de genética seleccionada aparece como una alternativa que puede sumar valor sin modificar la esencia del negocio lechero.

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