La deuda soberana argentina volvió a operar en baja este miércoles, luego del fuerte rebote registrado en las últimas ruedas. El deterioro se produce en un contexto internacional más adverso para los activos de renta fija, marcado por el aumento de las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y una mayor aversión al riesgo.
Los retrocesos alcanzan a toda la curva de bonos argentinos. El GD29 pierde 0,55%, mientras que el Global 2030 baja 0,69%. En los títulos de mayor plazo, las caídas son más pronunciadas: el GD35 retrocede 1,16%, el AE38 1,15%, el GD41 1,12% y el GD46 1,21%.
El movimiento implica una pausa después de la recuperación que había experimentado la deuda argentina tras las elecciones presidenciales de Brasil. En ese proceso, el riesgo país había logrado perforar los 600 puntos básicos y cerró la jornada anterior en 576 unidades.
El escenario internacional vuelve a pesar
Uno de los principales factores detrás de la nueva presión sobre los bonos es el incremento de los rendimientos de los títulos estadounidenses. El Treasury a 10 años subió 7,4 puntos básicos hasta ubicarse en 5,345%, mientras que el bono a 30 años avanzó 8,3 puntos, hasta 5,724%.
El aumento de las tasas de referencia globales suele generar presión sobre la deuda de mercados emergentes, ya que vuelve relativamente más atractivos los activos estadounidenses y eleva el costo de financiamiento para economías con mayor riesgo.
A esto se suma el avance del petróleo, con el Brent operando por encima de los 100 dólares por barril. El encarecimiento del crudo vuelve a generar preocupación por la inflación y puede complicar las expectativas respecto de la política monetaria estadounidense.
Además, el mercado sigue con atención las nuevas colocaciones del Tesoro de Estados Unidos. El Gobierno estadounidense tiene previsto colocar deuda por US$39.000 millones a 10 años y posteriormente otros US$22.000 millones a 30 años a 30 años, operaciones que servirán para medir el apetito de los inversores por los títulos del Tesoro.
Los factores locales también pesan
Más allá del contexto externo, la deuda argentina también enfrenta factores propios. Según el análisis citado por El Cronista, desde julio los factores idiosincráticos explicaron una parte importante del deterioro de los bonos.
La percepción de un menor dinamismo económico, algunas señales de incertidumbre política y las dudas sobre el margen del Gobierno para impulsar la actividad forman parte de los elementos que el mercado comenzó a incorporar en los precios.
La diferencia frente a otros mercados emergentes resulta significativa. Mientras los bonos de países comparables mostraron movimientos más moderados, la deuda argentina amplió su diferencial de rendimiento, reflejando una mayor prima exigida por los inversores.
Desde Max Capital señalaron que el spread frente a bonos comparables pasó de menos de 50 puntos básicos a comienzos de agosto a casi 250 puntos en las últimas semanas.
Los bonos largos son los más castigados
La corrección afecta con mayor intensidad a los títulos de mayor duración. En lo que va de octubre, todos los bonos de la muestra permanecen en terreno negativo y las pérdidas llegan hasta 6,72% en el Global 2046.
Los rendimientos también se mantienen elevados: las tasas internas de retorno de la deuda argentina se ubican entre 9,24% y 11,31% anual, dependiendo del bono.
La mayor sensibilidad de los títulos largos responde, en parte, a su exposición a los cambios en las tasas internacionales. Cuando suben los rendimientos de referencia en Estados Unidos, los bonos de mayor duración suelen sufrir un impacto mayor sobre sus precios.
Desde los máximos recientes, las caídas acumuladas son todavía más relevantes en ese segmento. El GD38 retrocede 12,6%, el GD35 11,3%, el GD41 13,4% y el GD46 13,5%.
Una combinación de factores externos y domésticos
El escenario actual muestra que los bonos argentinos enfrentan un doble desafío. Por un lado, las condiciones financieras internacionales se volvieron menos favorables para los mercados emergentes. Por otro, los inversores mantienen una prima adicional sobre Argentina debido a factores específicos del país.
Desde Balanz señalaron que durante septiembre confluyeron un escenario internacional más complejo, el aumento del precio del petróleo y las mayores tasas estadounidenses con señales de incertidumbre en materia de actividad y confianza local.
De esta manera, la reciente recuperación de los bonos parece haber encontrado un límite frente al cambio en las condiciones internacionales y a la persistencia de interrogantes domésticos.
La evolución de las tasas estadounidenses, el comportamiento del petróleo y las próximas señales económicas y políticas de Argentina serán determinantes para definir si la deuda puede retomar la recuperación o si continuará el proceso de corrección.

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