El Banco Central (BCRA) prepara cambios regulatorios con un objetivo concreto: reducir las tasas de financiamiento y ampliar la competencia entre quienes ofrecen crédito. La estrategia apunta a tres sectores clave de la economía: los consumidores, los comercios y las empresas.
La iniciativa parte de un diagnóstico de la autoridad monetaria: existe una brecha elevada entre las tasas que pagan los tomadores de crédito y los rendimientos que reciben quienes colocan sus pesos. Según se conoció, detrás de esa diferencia aparecen factores como impuestos, morosidad, regulaciones y, especialmente, la falta de competencia en determinados segmentos.
Préstamos personales: más entidades podrán cobrar los créditos
Uno de los primeros frentes está relacionado con los préstamos personales que reciben los trabajadores asalariados.
Actualmente, determinados créditos se cobran mediante códigos de descuento, un mecanismo utilizado, entre otros actores, por mutuales vinculadas a sindicatos. La propuesta del BCRA apunta a ampliar el número de entidades habilitadas para operar con este sistema.
La lógica detrás del cambio es aumentar la oferta disponible para los trabajadores. Con más entidades compitiendo por otorgar y cobrar préstamos, la expectativa oficial es que se reduzcan los costos financieros.
El objetivo, en definitiva, es que el asalariado tenga más alternativas para financiarse y que la competencia ejerza presión sobre las tasas.
Tarjetas y comercios: el foco estará en las ventas en cuotas
El segundo frente involucra directamente a los comercios que venden mediante tarjetas de crédito.
Cuando un consumidor compra en cuotas, el comercio recibe una serie de compromisos de pago futuros. En lugar de esperar hasta el vencimiento de cada cuota, puede anticipar esos fondos y obtener liquidez inmediata.
El problema aparece en el costo de ese adelanto.
Según el diagnóstico del BCRA, los comercios —especialmente los pequeños— enfrentan tasas elevadas cuando buscan anticipar el cobro de sus ventas financiadas. La propuesta es permitir que esos derechos de cobro puedan circular y ser adquiridos por distintos jugadores del sistema.
Más competencia para financiar las ventas
La idea es transformar esos pagos futuros en un activo que pueda ser negociado entre diferentes participantes.
Si aumenta la cantidad de entidades interesadas en comprar esos derechos de cobro, la competencia podría reducir la tasa que paga el comercio para obtener el dinero antes de tiempo.
El cambio podría tener un impacto particular en los pequeños comercios, que suelen contar con menor capacidad para negociar las condiciones financieras frente a grandes procesadores o entidades.
Empresas: más garantías para acceder a crédito
El tercer eje está dirigido a las empresas y apunta a uno de los principales obstáculos para conseguir financiamiento: las garantías.
El BCRA trabaja en una ampliación del universo de bienes que pueden utilizarse como respaldo de un crédito. Esto permitiría que activos como maquinaria y equipamiento puedan funcionar como garantías para obtener financiamiento.
Además, se proyecta la creación de un Registro Federal de Garantías, administrado por el Banco Central, que permitiría consultar los bienes afectados a prendas y otras garantías.
Otro de los cambios planteados consiste en permitir la constitución de segundas o terceras prendas sin necesidad de contar con la autorización del primer acreedor.
La intención es que las empresas puedan aprovechar mejor sus activos para conseguir financiamiento y que esos bienes no queden inutilizados como respaldo una vez que ya fueron utilizados en una primera operación crediticia.
El problema que busca resolver el Gobierno
La diferencia entre el costo de captar dinero y el que enfrentan quienes necesitan financiamiento aparece como uno de los principales focos de preocupación.
De acuerdo con el análisis publicado por El Cronista, las tasas de cauciones y plazos fijos se encuentran cerca del 20% anual, mientras que los préstamos personales superan el 60%. En algunos casos, además, el Costo Financiero Total puede ubicarse por encima del 100%.
Para el Gobierno, esa distancia representa un obstáculo para que el crédito vuelva a convertirse en una herramienta de crecimiento.
Desregulación y competencia, la apuesta del BCRA
El esquema se complementa con una agenda más amplia de desregulación del sistema financiero y del mercado de capitales.
El titular del BCRA, Santiago Bausili, aparece como uno de los impulsores de la estrategia, mientras que la Comisión Nacional de Valores (CNV), bajo la conducción de Roberto Silva, también trabaja en cambios orientados a simplificar el funcionamiento del mercado. Federico Sturzenegger, por su parte, destacó la agenda de desregulación y reforma del mercado de capitales.
La apuesta oficial es que más competencia, más activos utilizables como garantía y mayor circulación de los derechos de cobro terminen reduciendo el costo del financiamiento.
¿Qué puede cambiar para familias, comercios y empresas?
Si las medidas logran trasladarse efectivamente a las tasas finales, el impacto podría sentirse en distintos puntos de la economía.
Para las familias, el objetivo es acceder a préstamos personales con menor costo. Para los comercios, conseguir liquidez anticipada sobre sus ventas en cuotas a tasas más bajas. Y para las empresas, ampliar las posibilidades de obtener financiamiento utilizando sus activos como respaldo.
El desafío será que la desregulación y la mayor competencia se traduzcan efectivamente en menores tasas para el tomador final.
En un escenario donde el costo financiero sigue siendo una de las principales restricciones para el consumo y la inversión, el Gobierno busca que el crédito vuelva a ocupar un lugar central en la economía.

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