Es necesario tomar medidas urgentes para abordar la emergencia climática y desde nuestros hogares se pueden encarar acciones que contribuyan a mitigar esta situación.

Una de las tareas que se pueden llevar a cabo para disminuir la huella de carbono es
transformar nuestra casa o departamento tradicional en un espacio sustentable.

La especialista en diseño y ejecución de Terrazas Verdes y de soluciones sustentables aplicadas a la Arquitectura, Gabriela Okon, brindó algunas recomendaciones para adaptar una vivienda a la perspectiva sustentable.

“Las primeras medidas son mejorar las condiciones ambientales con diseño bioclimático, agregando aleros, toldos o parasoles para evitar que ingrese la radiación solar por las aberturas según la orientación de cada ambiente. De ser posible, modificar las aberturas para que tengan doble vidriado hermético y agregar nuevas para posibilitar luz natural. Generar aislaciones térmicas en muros con jardines verticales o panelería aislante y en los techos, con Terrazas Verdes, revestimientos aislantes o controladores de asoleamiento (pérgolas, galerías, etc) para disminuir el ingreso de calor en verano y la pérdida de calor interior en invierno”, indicó la docente del Ciclo de Complementación Curricular de la Licenciatura en Diseño de Espacios de Interiores de la Universidad del Gran Rosario.

Además, la arquitecta recomendó la instalación de sistemas domotizados para generar un uso de la energía más racional y evitar el derroche innecesario.

“También es sustentable encontrar la medida de las inversiones para cada quién, ahorrando energía humana y económica para adaptar los espacios donde trabajamos y vivimos”, indicó Okon y continuó: “Reducir, reciclar y reutilizar también nos hace crecer en nuestro compromiso con el medio ambiente. Por eso es importante el aporte de los y las diseñadores/as de interiores para usar nuevos materiales, respetuosos del medio ambiente usando colores y texturas que acompañen estas transformaciones”.

En cuanto a los beneficios de una vivienda sustentable, la especialista afirmó que este cambio provoca un ahorro energético y una vida más saludable para las personas, plantas y animales. “Incorporar vegetación, no solo modifica las temperaturas, sino que mejora la calidad de vida ya que aporta a la biodiversidad, atrae mariposas y colibríes, cambia de colores y texturas en cada estación y nos acerca al palpitar de la naturaleza”, señaló.

Síndrome del edificio enfermo

Por último, la docente de la Universidad del Gran Rosario hizo referencia a las nuevas tendencias en el diseño y la construcción sustentable.


“Hoy las obras sustentables se valorizan en el mercado inmobiliario ya que se va instalando un deseo y una necesidad de las personas de mejorar su modo de vivir en las ciudades. Y luego de la experiencia vivida en la pandemia, el tener espacios de expansión, huerta, sol y luz se hacen prácticamente indispensables”, expresó la arquitecta y acotó: “Por otro lado, existe el síndrome del edificio enfermo, que genera problemas respiratorios, cansancio, dolor de cabeza y, en los espacios laborales, ausentismo y pérdida para las empresas. Por esta razón, muchas compañías hoy sólo ocupan edificios que puedan lograr una certificación en sustentabilidad. Y muchas reparticiones gubernamentales, están creando leyes y aplicándolas en los edificios estatales para dar ejemplo de responsabilidad y compromiso con el planeta y sus habitantes”

 

Ley de Etiquetado de Eficiencia Energética de inmuebles destinados a vivienda

 

La ley 13.903 de Etiquetado de Eficiencia Energética de Inmuebles destinados a Vivienda, sancionada por la Legislatura de la Provincia de Santa Fe en noviembre de 2019, promueve la eficiencia en el consumo energético; la utilización de energías renovables; la reducción de emisiones asociadas; la creación de empleos verdes; y el aporte de un valor agregado a los inmuebles etiquetados con mayor eficiencia energética.

La normativa establece un procedimiento de Etiquetado de Eficiencia Energética de Inmuebles destinados a vivienda, a fin de clasificarlos según el grado de eficiencia en el consumo de energía primaria. A través de una escala alfabética, se determina la Clase de Eficiencia Energética del inmueble, correspondiendo la Clase A al de mayor eficiencia y la Clase G al de menor eficiencia.

A cada Clase de Eficiencia Energética le corresponde un rango de valores del "Índice de
Prestaciones Energéticas" (IPE) de un inmueble, que representa la cantidad estimada de
energía primaria que demandaría la normal utilización de dicho inmueble durante un año y por metro cuadrado satisfaciendo las necesidades asociadas únicamente a calefacción invernal, climatización estival, agua caliente sanitaria e iluminación, según niveles de confort establecidos por las mejores prácticas vigentes y estándares internacionales.

Por su parte, en Rosario se debe presentar Certificado de Aspectos Higrotérmicos y Eficiencia Energética para aquellas construcciones que superen los 300m² de superficie cubierta y contempla el aislamiento térmico en la envolvente de los edificios, entre otras leyes vigentes.