En los últimos años, los casos de miopía en la infancia han aumentado de forma sostenida. Especialistas señalan que este crecimiento está vinculado a cambios en el estilo de vida, con menos tiempo al aire libre y más horas frente a pantallas. Sin embargo, una investigación reciente aporta una clave clara para revertir esta tendencia: salir más de casa.
El estudio, realizado por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra (España) y publicado en la revista científica Frontiers in Medicine, concluyó que los niños que pasan al menos siete horas semanales al aire libre tienen un 50% menos de riesgo de desarrollar miopía. Además, cada hora adicional fuera de casa reduce ese riesgo en un 2% extra.
Uno de los aspectos más innovadores del trabajo fue el uso del llamado CUVAF, un indicador que mide la “huella solar” en el ojo. Se trata de un cambio en la conjuntiva que no se ve a simple vista, pero que puede detectarse con luz ultravioleta. Esta marca permite estimar cuánto tiempo ha estado una persona expuesta a la luz natural, funcionando como un registro biológico de la vida al aire libre.
Los especialistas explican que la exposición a la luz solar favorece la producción de dopamina, una sustancia clave para el correcto desarrollo del ojo. A esto se suman otros factores, como el hecho de mirar a lo lejos (algo habitual en exteriores) y el equilibrio del ritmo biológico (ciclo circadiano), que también influye en la salud visual.
No obstante, los expertos advierten que la miopía también tiene un componente genético. Es decir, algunos niños pueden tener mayor predisposición a desarrollarla, más allá de sus hábitos. Aun así, destacan que el tiempo al aire libre actúa como un importante factor de protección.
Las etapas más sensibles para el desarrollo de la miopía se ubican entre los 8 y los 16 años, cuando el ojo aún está en crecimiento, y también durante la vida universitaria, donde aumentan las horas de estudio en espacios cerrados. En ambos momentos, fomentar actividades al aire libre puede marcar una diferencia significativa.
Frente a este escenario, los profesionales recomiendan equilibrar el uso de pantallas con juegos y actividades al aire libre no solo mejora la calidad de vida, sino que también protege la salud visual desde la infancia.
Fuente: EFE.



