De 150 a 18.000 U$S/ha: según la zona, ¿cuánto vale la tierra en Santa Fe?

Un informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe muestra fuertes diferencias en los valores de los campos según su aptitud productiva. Los detalles

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El valor de la tierra rural en Santa Fe presenta una marcada diferencia entre regiones, en función de la productividad de los suelos, las condiciones hidrológicas y las posibilidades de explotación agrícola o ganadera. En el mercado actual, una hectárea agrícola de alta calidad en el sur provincial puede alcanzar los US$ 18.000, mientras que las referencias para campos ganaderos extensivos de los Bajos Submeridionales se ubican entre US$ 150 y US$ 350.

Así lo señala el informe Valor de la tierra rural en la provincia de Santa Fe, elaborado por el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, con fecha del 19 de octubre de 2026.

El relevamiento identifica ocho zonas productivas y expone las diferencias de precios según la aptitud de cada establecimiento. También registra señales de recuperación gradual del mercado inmobiliario rural, impulsadas principalmente por la revalorización de la ganadería, la demanda de campos de calidad y la reactivación paulatina de las operaciones.

El sur santafesino concentra los valores más altos

Las tierras agrícolas de mayor valor se encuentran en el sur provincial, donde confluyen condiciones productivas favorables y una demanda sostenida por los suelos de mejor aptitud.

En la Pampa Ondulada Santafesina, que comprende las regiones de Rosario y Constitución, los campos agrícolas de clase 1 presentan valores de entre US$ 13.000 y US$ 18.000 por hectárea. En el segmento ganadero o mixto, las referencias se ubican entre US$ 2.500 y US$ 4.000.

En la zona de General López y el sur provincial, identificada en el informe como Cuenca Endorreica, las tierras agrícolas se ubican entre US$ 9.000 y US$ 15.000 por hectárea, mientras que los establecimientos ganaderos o mixtos oscilan entre US$ 2.000 y US$ 3.500.

La diferencia entre ambos usos refleja el peso de la aptitud agrícola en la formación del precio. Según el CES, los campos de mayor productividad son considerados activos de reserva de valor, en un contexto de escasa oferta de venta y reticencia de algunos propietarios a desprenderse de lotes de clase 1.

Cuánto cuesta una hectárea en el centro y el oeste provincial

En el centro de Santa Fe, donde la producción agrícola se combina con la actividad lechera y ganadera, los valores también muestran diferencias según el uso del suelo.

En la Pampa Llana Santafesina Centro, que comprende los departamentos de Las Colonias y Castellanos, las tierras agrícolas o destinadas al tambo presentan referencias de US$ 7.000 a US$ 14.000 por hectárea. Para los campos ganaderos, el rango se ubica entre US$ 1.500 y US$ 3.000.

En la Pampa Llana Santafesina Oeste, los campos agrícolas se cotizan entre US$ 7.000 y US$ 12.000 por hectárea, mientras que las superficies ganaderas o mixtas presentan valores de US$ 1.500 a US$ 2.500.

Estos rangos muestran que, aun dentro de regiones con actividad agropecuaria consolidada, la capacidad de generar ingresos agrícolas, la calidad del suelo y las alternativas productivas condicionan el valor de cada establecimiento.

El norte: diferencias entre agricultura, cría y recría

En el norte provincial, el precio de la tierra responde a otras condiciones productivas. La ganadería tiene un papel relevante, aunque también existen áreas aptas para agricultura y cultivos específicos.

En la Llanura Chaqueña Este, correspondiente a Vera y General Obligado, las tierras agrícolas o destinadas al algodón presentan valores de US$ 4.000 a US$ 8.000 por hectárea. Para los establecimientos ganaderos de cría y recría, el informe registra referencias de US$ 1.000 a US$ 1.500.

En la Llanura Chaqueña Oeste, que comprende los departamentos de 9 de Julio y San Cristóbal, los campos agrícolas selectos se ubican entre US$ 1.200 y US$ 2.500 por hectárea. Las tierras ganaderas o de monte presentan valores de US$ 400 a US$ 800.

Por su parte, en el Área de Influencia del Paraná, que abarca sectores de La Capital, Garay y San Javier, las tierras agrícolas de loma se sitúan entre US$ 2.000 y US$ 2.500 por hectárea, mientras que las ganaderas oscilan entre US$ 1.500 y US$ 2.000.

En estas regiones, el informe identifica una mejora en la demanda de campos para cría, recría e invernada, asociada a la evolución del precio de la hacienda en pie.

Campos más económicos: Bajos Submeridionales y Cuña Boscosa

En el extremo norte santafesino se encuentran algunas de las referencias más bajas de valor por hectárea de la provincia.

En los Bajos Submeridionales, caracterizados por una aptitud ganadera extensiva y limitaciones vinculadas a los anegamientos, los valores de referencia se ubican entre US$ 150 y US$ 350 por hectárea.

En la Cuña Boscosa, con aptitud ganadera y forestal, el rango informado es de US$ 300 a US$ 600 por hectárea.

Sin embargo, un menor precio de compra no implica necesariamente una mayor rentabilidad. Las condiciones hidrológicas, la infraestructura disponible, la productividad efectiva y los costos de manejo inciden en el resultado económico de cada establecimiento.

El CES destaca que la mejora en el precio del ganado ha favorecido la relación entre el valor de la hacienda y el costo de la tierra. Como referencia, señala que en el norte provincial la venta de entre dos y cuatro vacas o vientres puede equivaler al valor de una hectárea de campo ganadero, dependiendo de la edad, la condición reproductiva y la calidad genética de los animales.

Cómo evolucionó el precio de la tierra rural

El informe también repasa los principales cambios registrados durante las últimas décadas.

Tras la devaluación de 2001, la tierra rural se encontraba en niveles bajos. En la zona núcleo, las referencias promedio rondaban los US$ 3.500 a US$ 4.500 por hectárea, mientras que en sectores del norte provincial se ubicaban entre US$ 200 y US$ 500.

Posteriormente, entre 2003 y 2012, la expansión de la siembra directa, la adopción del paquete biotecnológico y los elevados precios internacionales de los commodities impulsaron una fuerte valorización de los campos. En la región agrícola sur, los promedios históricos llegaron a ubicarse entre US$ 18.000 y US$ 20.000 por hectárea.

A partir de 2013, el mercado atravesó una etapa de menor actividad y corrección de precios. Según el CES, los valores retrocedieron entre un 15% y un 25% respecto de los máximos de 2011, en un contexto marcado por las retenciones, las distorsiones cambiarias y las sequías recurrentes.

En el período actual, correspondiente a 2025-2026, el organismo observa una tendencia de sostenimiento y recuperación gradual, aunque con diferencias entre regiones y tipos de explotación.

El costo de oportunidad: agricultura frente a ganadería

Otro de los puntos centrales del relevamiento es la diferencia económica entre destinar una hectárea a la agricultura o a la ganadería.

En el sur y centro provincial, una hectárea agrícola de alta calidad puede valer varias veces más que una ganadera de la misma región. El CES estima que la brecha patrimonial puede ubicarse entre cuatro y casi seis veces, tomando como referencia los valores de las tierras agrícolas de mayor calidad y los campos ganaderos.

Además, el informe señala que destinar suelos agrícolas de clase 1 o 2 a la ganadería puede representar un costo de oportunidad cercano a US$ 500 por hectárea al año en margen bruto, bajo las referencias utilizadas en el análisis.

Por esa razón, en estas regiones la actividad ganadera tiende a concentrarse en áreas de menor aptitud agrícola o en sistemas intensivos, como los feedlots y los tambos.

En el norte provincial y los Bajos Submeridionales, en cambio, el menor costo de acceso a la tierra y la mejora relativa de los ingresos ganaderos generan otras condiciones para evaluar inversiones en cría y recría.

Un mercado con realidades diferentes

El panorama que describe la Bolsa de Comercio de Santa Fe es el de un mercado rural heterogéneo, en el que no existe un único precio de referencia para toda la provincia.

Mientras los campos agrícolas de alta productividad del sur mantienen los valores más elevados y una oferta limitada, las zonas ganaderas del centro y norte presentan precios más bajos y una demanda vinculada, en parte, a la mejora del negocio de la carne.

La aptitud del suelo, la disponibilidad de agua, el riesgo de anegamiento, la infraestructura y el uso productivo esperado siguen siendo variables determinantes para establecer el valor de cada campo.

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