DReI en el Gran Rosario: una misma empresa puede pagar siete veces más según dónde se radique

Hay fuerte disparidad en industria, gastronomía y en varios rubros más. Fundación Apertura compara el DReI en 19 jurisdicciones. Propone un mapa colaborativo para transparentar la información tributaria que muchos municipios no publican

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La dirección de una empresa puede cambiar mucho más que su código postal. En el Gran Rosario también puede multiplicar su factura municipal: una misma industria puede pagar $750.000 mensuales de Derecho de Registro e Inspección (DReI) en Funes, $1.625.000 en Rosario o $5.445.000 en General Lagos. Pero si se trata de abrir un bar o un restaurante, Funes es cara cuando se llega a la cocina: aplica una alícuota que triplica la de Fray Luis Beltrán o Puerto General San Martín.

La diferencia de más de siete veces en el caso industrial surge de una simulación de Fundación Apertura: una metalúrgica con 30 empleados, 2.500 metros cuadrados y ventas mensuales de $250 millones. No son liquidaciones de empresas concretas, sino un caso testigo que permite comparar cómo las reglas de cada localidad modifican el pago. Esto es un adelanto de un trabajo al que accedió Ecos365, que apunta a ser colaborativo para fomentar la transperencia tributaria. 

El relevamiento abarca 19 jurisdicciones: Rosario y otras 16 localidades del entorno metropolitano, más Santa Fe y Rafaela como referencias provinciales. Busca aportar evidencia al debate de los presupuestos y las ordenanzas tributarias de 2027.

La conclusión es que mirar solo la alícuota no alcanza. Los adicionales, los mínimos por personal o superficie y los umbrales de facturación desactualizados pueden cambiar el resultado. A eso se suma otro problema: en numerosas localidades, acceder a la normativa vigente exige una búsqueda que debería ser innecesaria.

Rosario, en el medio de una tabla

El DReI retribuye servicios municipales de registro, habilitación, inspección y control. Se calcula sobre los ingresos brutos alcanzados, no sobre las ganancias.

Fray Luis Beltrán y Puerto General San Martín tienen las menores alícuotas generales relevadas: 5 por mil, equivalentes al 0,5% de la facturación. Les sigue Timbúes. Rosario se ubica en el tramo medio, con 6,5 por mil, junto con Funes, San Lorenzo, Granadero Baigorria, Luis Palacios y Pueblo Esther.

General Lagos y Santa Fe quedan por debajo de Rosario; Capitán Bermúdez y Arroyo Seco, algo por encima. San Jerónimo Sud y Rafaela aplican 7 por mil.

Los adicionales modifican esas posiciones. Alvear suma un 15% sobre el DReI por atención médica organizada; Villa Gobernador Gálvez agrega dos fondos que totalizan un 10%; y Pérez incorpora un 3% para protección y seguridad industrial.

Con esos recargos, Alvear y Villa Gobernador Gálvez quedan entre las cargas generales más elevadas, próximas al 7,5 por mil.

Roldán merece una observación particular: su tasa pasa de 6,5 a 7,5 por mil cuando la facturación anual alcanza $140 millones. Según Apertura, ese umbral permanece congelado desde 2021. Hoy equivale a unos $11,7 millones mensuales: el aumento nominal de las ventas puede empujar a una pyme hacia una alícuota superior aunque no haya crecido en términos reales.

Industria: beneficios distintos y mínimos que pesan

Funes presenta la menor alícuota para la industria general, con 3 por mil. Rafaela también diferencia favorablemente a la producción. Puerto General San Martín, Timbúes, San Lorenzo y Santa Fe ofrecen porcentajes inferiores al de Rosario.

En Rosario, la industria general paga la misma alícuota que el comercio, salvo tratamientos específicos. Apertura identifica esa ausencia de un diferencial industrial como una desventaja frente a otras localidades.

Fray Luis Beltrán muestra la situación inversa: tiene una tasa general baja, pero cobra más a la industria. Alvear y Villa Gobernador Gálvez concentran beneficios en sus parques o áreas industriales. Luis Palacios contempla un tratamiento reducido para la industria alimenticia.

Sin embargo, el mayor contraste aparece en los mínimos: pisos que deben pagarse aunque el cálculo sobre las ventas arroje menos.

En General Lagos, determinadas industrias tienen mínimos ligados al personal. Por eso, la metalúrgica simulada llega a $5.445.000 mensuales, frente a $750.000 en Funes. Ese cálculo utiliza el módulo fiscal del primer trimestre de 2026.

Rosario también presenta escalones por empleados. Al llegar a diez, el mínimo señalado en el informe sube de 412 a 610 módulos tributarios: $320.860 mensuales con el valor utilizado. Para una empresa de software o servicios con 12 empleados y ventas de $40 millones, ese piso supera el pago que surgiría de su alícuota sectorial.

La fundación considera que estos mecanismos penalizan las actividades intensivas en empleo formal.

Gastronomía: hasta cuatro veces más

Bares y restaurantes exhiben una de las mayores dispersiones. Las alícuotas de Funes y Capitán Bermúdez triplican o más las de Fray Luis Beltrán y Puerto General San Martín. Pérez llega a cuadruplicarlas al sumar su adicional.

En Rosario, las actividades gastronómicas alcanzadas agregan al DReI una contribución al Ente Turístico Rosario. Pero los mínimos vuelven a modificar la cuenta.

Para un restaurante con ocho empleados, 200 metros cuadrados y ventas mensuales de $25 millones, la carga estimada equivale al 0,97% de las ventas en Rosario y al 1,41% en Alvear.

Timbúes muestra por qué una alícuota baja no garantiza una factura baja: el mínimo gastronómico ronda los $520.000 mensuales y lleva la carga del restaurante testigo por encima del 2% de sus ventas.

También pueden agregarse cargos por publicidad, mesas y sillas, ocupación de veredas o pantallas. El ranking general no los incluye porque dependen de cada establecimiento.

Comercio, construcción y servicios

El comercio de alimentos recibe tratamientos preferenciales en varias localidades, entre ellas Puerto General San Martín, Funes, San Lorenzo y Rosario. Arroyo Seco aplica a alimentos, mayoristas, construcción y combustibles una alícuota superior a su tasa general.

Las grandes superficies tienen regímenes particulares en Rosario, Granadero Baigorria, Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe y Rafaela. En la capital provincial también influye dónde está radicada la casa matriz.

En construcción, Rosario queda por encima de jurisdicciones como Granadero Baigorria, Puerto General San Martín, Timbúes, Santa Fe y Rafaela, pero por debajo de Fray Luis Beltrán y Arroyo Seco.

Rafaela se destaca por su tratamiento a industria y software. Santa Fe también ofrece un diferencial productivo, aunque aplica porcentajes elevados a bancos y grandes operadores comerciales. En logística, el informe identifica tratamientos específicos para transporte de cargas en Granadero Baigorria y distribuidores fleteros en Villa Gobernador Gálvez.

Rosario, además, contempla contribuciones al ETuR para actividades turísticas, hoteles, entidades financieras y grandes centros comerciales, entre otras, con alícuotas y mínimos propios.

Puertos y agroindustria: cifras de otra escala

Los grandes complejos agroindustriales, portuarios, petroquímicos y energéticos tienen cuotas fijas o mínimos específicos. No son directamente comparables, porque cambian las capacidades, instalaciones y actividades consideradas.

El informe identifica mínimos mensuales de aproximadamente $170 millones para grandes plantas agroindustriales y de acopio en San Jerónimo Sud; $159,1 millones para una categoría de complejos en Puerto General San Martín; y una cuota fija de $140 millones para determinados establecimientos en Villa Gobernador Gálvez.

Alvear establece $91,7 millones más su adicional para un encuadre agroportuario. San Lorenzo diferencia petróleo, cereales y biocombustibles, con mínimos de entre $40 millones y $86,5 millones. General Lagos registra $61,2 millones para el supuesto de acopio portuario relevado.

En Timbúes, la escala va de $34,5 millones para capacidades de hasta 150.000 toneladas a unos $433,6 millones por encima de 1,1 millones de toneladas. Roldán utiliza parámetros por celda o capacidad de almacenamiento; Arroyo Seco fija una cuota en módulos que el estudio no pudo convertir a pesos.

Timbúes también ofrece una herramienta de promoción: su régimen de incentivo permite exención total del DReI y estabilidad fiscal durante diez años para proyectos adheridos.

Transparencia: conocer lo que se cobra

Apertura no logró localizar normativa vigente accesible para nueve localidades: Ibarlucea, Ricardone, Soldini, Zavalla, Piñero, Álvarez, Coronel Domínguez, Fighiera y Aldao. Incluso hubo algunos que derivados las consultas al departamento de Legales. 

En Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez, Arroyo Seco y Luis Palacios encontró dificultades para disponer de módulos actualizados o completar determinados mínimos. ¿Y si publican todos esta información pública en sus webs oficiales?

Eso no significa que las normas no existan: significa que conocerlas puede exigir pedidos particulares y tiempo adicional. El problema no solo dificulta comparar costos; también revela un déficit de transparencia tributaria. Empresas y vecinos necesitan acceder a las ordenanzas, sus modificaciones y los valores necesarios para controlar las liquidaciones.

Para facilitar esa consulta, la fundación impulsa el sitio “Transparencia Tributaria”, que permite comparar localidades y actividades y descargar datos.

La plataforma también recibe correcciones y aportes de municipios o comunas de cualquier provincia. Quien consiga una ordenanza puede compartirla junto con sus alícuotas, adicionales, mínimos y otros datos.

Las localidades aportadas aparecen identificadas como “en revisión”. Apertura contrasta la información con la normativa antes de darla por verificada. La colaboración permite ampliar el mapa, pero no reemplaza la responsabilidad municipal de publicar sus reglas.

La discusión para 2027

La fundación propone transparentar o eliminar adicionales, establecer diferenciales industriales, reemplazar mínimos ligados al empleo y actualizar los umbrales de facturación. También recomienda publicar normativa y módulos vigentes, armonizar criterios metropolitanos y ampliar incentivos a la inversión.

Los resultados corresponden al DReI relevado, no a toda la presión tributaria municipal. Los importes utilizan distintas fechas de actualización y los casos testigo dependen del encuadre de cada actividad. Tampoco modelan la distribución de ingresos entre municipios del Convenio Multilateral.

Con esas precisiones, el informe deja dos preguntas para 2027. Cuánto cuesta producir en cada localidad. Y la más incómoda: qué tan fácil es enterarse. Porque en el Gran Rosario todavía hay lugares donde el dueño de una fábrica puede descubrir su factura recién cuando le llega. Y para entonces, el camión de mudanza ya descargó.

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