La segunda mitad de febrero representó un cambio clave en el régimen hídrico de la zona núcleo, tras semanas de sequía que habían deteriorado cultivos y limitado rendimientos. En los últimos siete días, el área productiva recibió un promedio de más de 60 mm de lluvia, lo que marca un punto de inflexión climatológico.
Sin embargo, este alivio hídrico vino acompañado de tormentas de extrema violencia, producto del choque entre masas de aire cálido-húmedo y aire frío patagónico, que generaron ráfagas intensas, granizo y acumulados en zonas puntuales muy elevados.
El último informe semanal de la BCR describe un punto de inflexión climático para la región núcleo, con lluvias que marcan la salida de una etapa muy seca, pero que también trajeron eventos extremos con daños localizados. El desafío ahora será cómo se traducen estos fenómenos en los rindes finales de la campaña agrícola y si las precipitaciones continuarán en forma favorable.
Impacto climático y daños en cultivos
Las tormentas más severas afectaron cerca de 400.000 hectáreas en el centro-sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, con granizo y viento que causaron daños visibles en soja y maíz.
Soja de primera: se detectaron caída de vainas y deshojado fuerte, condición que puede afectar el potencial de rinde final.
Maíz: se observaron espigas quebradas y desgrane, con lotes muy golpeados en los sectores más afectados por el granizo.
Además, los caminos anegados por el agua dificultan el acceso a los lotes para evaluar los daños con precisión.
Agua que detiene el deterioro, pero no resuelve todo
Si bien el volumen de lluvias llega tarde para remontar completamente los rindes, sí logra frenar el deterioro del cultivo de soja, evitando pérdidas progresivas por estrés hídrico extremo.
En zonas como Acebal (Santa Fe), la lluvia permitió que las plantas progresen y se detenga la caída de hojas.
Técnicos estiman que, de continuar las lluvias en las próximas semanas, la soja de primera podría alcanzar rindes cercanos a 30–35 qq/ha, aunque la variabilidad entre lotes es alta.
Soja de segunda y pérdidas acumuladas
La soja de segunda, que venía muy comprometida por la sequía previa, mostró signos de recuperación con las precipitaciones. No obstante, parte del área ya presenta perdidas importantes, y la lluvia llegó demasiado tarde para revertir la situación en muchos lotes.
Se estima que la recuperación productiva en esta segunda campaña será moderada, con rindes mucho más bajos que lo habitual, y el análisis completo de pérdidas reales demandará algunos días más.

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