En la última rueda de la semana, el dólar oficial del Banco Nación se ofrece con una suba de veinte pesos, a $1465. En el mercado mayorista, la divisa avanza hasta los $1456. Dentro del segmento bursátil, el contado con liquidación gana 1,6% y se ubica en $1470, mientras que el MEP sube 0,6% hasta los $1460. En el circuito informal, el dólar blue opera con un incremento de quince pesos en $1425 y se mantiene como la cotización más baja de toda la plaza cambiaria.
El resultado electoral en Provincia de Buenos Aires sacudió al mercado y encendió todas las alarmas en torno al dólar. Expertos coincidieron en que la contundente derrota de La Libertad Avanza provocó un cambio drástico en las expectativas financieras, con un aumento inmediato de la demanda de cobertura cambiaria y un retroceso generalizado de los activos en pesos.
"El mercado comenzó a descontar un escenario mucho más incierto para los próximos meses, con el tipo de cambio en el centro de la escena".
Además, subrayaron que, tras el golpe electoral, el dólar escaló de forma sostenida y ya se mueve peligrosamente cerca del techo de la banda cambiaria. Señalaron que este comportamiento refleja el temor de los inversores a un posible salto cambiario si el Gobierno no logra sostener la demanda de pesos, hoy en mínimos históricos. En este sentido, advirtieron que el riesgo de una corrida volvió a instalarse con fuerza en las mesas de dinero.
Por otro lado, los analistas coincidieron en que, aunque el Gobierno dispone de cierto margen para intervenir con reservas líquidas y mantener el tipo de cambio dentro de la banda, ese poder de fuego es limitado y no garantiza estabilidad en el tiempo. Indicaron que si el dólar rompe el techo, podría activarse una nueva ola de dolarización de carteras, con potenciales medidas de emergencia para frenar la fuga de divisas.
Por último, remarcaron que el resultado de las legislativas de octubre será decisivo para el rumbo del peso. Evaluaron que, hasta entonces, el mercado operará con extrema cautela y con alta sensibilidad a cualquier señal que implique menor capacidad oficial para defender la paridad cambiaria, en un clima financiero que ya está mucho más frágil que antes de los comicios.

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