En los mercados internacionales, el precio de la onza de oro alcanzó niveles récord, rozando los 4.700 dólares, en un momento de retroceso del índice del dólar (DXY), que mide su paridad frente a otras monedas importantes. Esto contrasta con el perfil tradicional de los inversores que históricamente acudían primero al dólar ante turbulencias económicas.
El fortalecimiento del oro comenzó en 2023, cuando superó los u$s 2.000 por onza y continuó en 2025 al quebrar los u$s 3.000, manteniendo su rally alcista y captando la atención de bancos centrales y gestores de fondos.
La caída del dólar frente a otras monedas y su pérdida de fuerza como activo refugio ha sido clave para este fenómeno, ya que hace más atractivo el metal precioso para preservar valor a mediano y largo plazo.
¿Quiénes están comprando oro y por qué?
* Bancos centrales: Países como Rusia, China, Polonia y Brasil lideran la acumulación de reservas en oro por encima de bonos del Tesoro de EE. UU., una señal de cambio en la estrategia de reservas internacionales frente a una mayor presión fiscal global y riesgos de inflación.
* Inversores institucionales y minoristas: La fuerte revalorización del metal, junto con la incertidumbre en mercados financieros y geopolíticos, atrae tanto a perfiles conservadores —que buscan preservar capital— como a perfiles más amplios que desean diversificar sus carteras más allá de acciones y bonos tradicionales.
En Argentina, tradicionalmente volcada al dólar como activo refugio, la posibilidad de invertir en lingotes físicos —de 1 a 1.000 gramos— a través de bancos como Banco Ciudad ha aumentado la demanda desde finales de 2025.
Expertos financieros recomiendan considerar el oro como instrumento de protección frente a volatilidad y eventos globales y no solo como una apuesta especulativa.
Formas de invertir en oro
Además de la adquisición física del metal, los inversores globales pueden ganar exposición a través de instrumentos financieros en bolsa, como:
* ETF de empresas mineras de oro (por ejemplo GDX).
* Cedears ligados a compañías auríferas como Barrick o Vale.
* ETFs de metales preciosos líquidos, como $GLD (oro) o $SLV (plata).
Estos instrumentos ofrecen liquidez y acceso sencillo para incorporar oro en carteras sin requerir almacenamiento físico complejo.

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