Superó un incendio, un concurso de acreedores y encontró nuevo negocio en Vaca Muerta

Gemplast invirtió fuerte para ampliar su área productiva y de reciclaje, mientras busca comenzar a producir sus propios moldes para ganar en flexibilidad

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Estuvo a punto perderlo todo primero por un incendio, y luego a causa de una fuerte crisis que la hizo entrar en convocatoria de acreedores. Pero con algo de ayuda y mucho trabajo, Gemplast logró capear el temporal, saldar buena parte de sus deudas y comenzar con un proceso de reinversión para sacarle punta a nuevos negocios, como uno que ya puso en marcha en Vaca Muerta.

“Estamos con un proyecto muy grande de reciclado de la rafia que se utiliza para la arena que surge del craqueo en Vaca Muerta. Lo retrabajamos para que vuelva al mercado en forma de plástico”, dijo Máximo Geminelli, hijo del fundador de la empresa. Agregó que esto que para muchos consiste en un residuo, para ellos significa un insumo para productos de exportación, que puede utilizarse -por ejemplo- en macetas.

Además, la empresa también avanzó en el reciclaje de su propio desperdicio, habiendo logrado 1600 toneladas en 11 meses. “Invertimos u$s200 mil y sumamos una desgarradora y una máquina que compone, además de agregar aditivos químicos para cambiar las características del plástico”, dijo, aunque aclaró que todavía están en etapa de aprendizaje y ajuste. “Una vez que optimicemos el proceso, podremos subir los rendimientos y avanzar hacia una segunda etapa, en la que invertiremos otros u$s200 mil en equipamiento”, sostuvo.

Geminelli adelantó que también buscan crecer en el área productiva, con máquinas nuevas y más grandes que le permitan ir acercándose a los volúmenes de producción que tenía previo al terrible incendio de 2015. “Todavía no podemos trabajar con todos los tamaños, y hay moldes sin usar. Tienen que llegar máquinas chicas que encargamos pero a la vez queremos avanzar con otras más grandes para hacer pallets y bins que se usan en frutas y viñedos”, resaltó.

Paralelamente, la compañía ubicada en el límite con Pérez busca avanzar en matricería, que es el  corazón de la empresa. “Hoy importamos los moldes, lo que nos puede demandar hasta ocho meses, pero queremos empezar a hacerlos y de este modo los tendremos en dos semanas, ganando también en flexibilidad y rapidez de respuesta a los pedidos de clientes”, explicó.

Actualmente, la capacidad de producción de artículos plásticos está en 600 toneladas de producto final por mes, pero a partir de las inversiones realizadas se planea llevarlo a 800 toneladas. Antes del siniestro estaban en 1200 toneladas. En reciclado le apuntan a subir entre un 10% y un 15%, pudiendo además cerrar el circuito completo, pero además buscan consolidar las exportaciones que hoy tienen como destino fijo Paraguay, y como esporádicos a Chile, Uruguay y Bolivia.

Respecto a los productos, cuentan con una parte industrial (tachos de helados, potes de crema, frascos de aceitunas), y otra para el hogar: macetas, muebles de jardín, tuppers, sillas. organizadores herméticos, ensaladeras. Este segundo nicho es el que más se comercializa al exterior.

Según comentaron desde Gemplast, ya se le pagó, a valores actualizados, al 70% de los acreedores. La enorme demanda de envases para productos alimenticios y de limpieza provocada por la pandemia le permitió acelerar el concurso y avanzar con inversiones, a las que también contribuyó la asistencia crediticia estatal. Con muchos proyectos en marcha, busca recuperar la posición destacada que supo tener en la industria local.

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