En un contexto de estacionalidad favorable para la demanda de dinero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó una expansión de los principales agregados monetarios y del crédito al sector privado, al tiempo que confirmó una nueva fase del programa de estabilización económica, con foco en la remonetización, la estabilidad de precios y el fortalecimiento de las reservas internacionales.
Según el informe mensual de la autoridad monetaria, durante el último mes el M2 privado transaccional registró un crecimiento del 8% en términos reales, impulsado por una mayor demanda de medios de pago típica del cierre de año. Sin embargo, al corregir los datos por estacionalidad, estos instrumentos mostraron una leve contracción del 0,1%, lo que sugiere una dinámica estable y sin presiones monetarias adicionales.
Por su parte, el M3 privado —que incluye instrumentos de ahorro y depósitos remunerados— avanzó 1,6% a precios constantes y sin estacionalidad, con un crecimiento concentrado en los depósitos a la vista remunerados. De este modo, el agregado monetario finalizó el período en torno al 13,1% del Producto Bruto Interno (PBI), un nivel superior al de diciembre de 2024, aunque todavía por debajo del promedio histórico observado entre 2004 y 2025.
Base Monetaria contenida y en niveles históricamente bajos
En cuanto a la Base Monetaria, el BCRA señaló que se mantuvo sin grandes variaciones en términos nominales promedio durante el mes. La caída de las reservas bancarias fue compensada por un aumento del circulante en poder del público, reflejando una mayor utilización del efectivo en la economía real.
Uno de los factores que incidió sobre la cuenta corriente de las entidades financieras en el BCRA fue la reducción de la exigencia de efectivo mínimo integrable en pesos, medida que comenzó a regir en diciembre y que apunta a liberar recursos para el sistema financiero.
A precios constantes y ajustada por estacionalidad, la Base Monetaria registró una contracción del 7,6% y se ubicó en 4,1% del PBI, lo que representa 3,6 puntos porcentuales por debajo del promedio del período 2004-2025. Este dato refuerza el diagnóstico de una economía con bajo nivel de monetización, uno de los ejes centrales del actual programa económico.
El crédito al sector privado sigue en expansión
El informe también destacó una evolución positiva del crédito en pesos al sector privado, que creció 1,1% mensual a precios constantes y sin estacionalidad, impulsado principalmente por los préstamos comerciales.
En términos interanuales, el stock de préstamos mostró una expansión del 29,6% real, una de las tasas más elevadas de los últimos años. Como resultado, el crédito en pesos alcanzó el 8,8% del PBI, ubicándose 1,8 puntos porcentuales por encima del nivel registrado a fines de 2024.
Al incorporar los préstamos en dólares, el crédito total al sector privado se elevó al 11,6% del PBI, consolidando una tendencia de mayor participación del sistema financiero en la actividad económica, tras varios años de fuerte retracción.
Nueva fase del programa de estabilización
En este escenario, el BCRA anunció hacia el cierre del año el inicio de una nueva fase del programa de estabilización económica. De acuerdo con el comunicado oficial, esta etapa se caracteriza por una perspectiva de remonetización de la economía, compatible con tres objetivos centrales: sostener el crecimiento económico, preservar la estabilidad de precios y fortalecer las reservas líquidas del Banco Central.
Desde la entidad monetaria señalan que el ordenamiento fiscal, la contención monetaria y la normalización del mercado financiero permiten avanzar hacia un esquema donde el dinero recupere su rol como instrumento de transacción y ahorro, sin generar presiones inflacionarias.
Definiciones clave en el mercado de cambios
En materia cambiaria, el BCRA confirmó que el mercado de divisas continuará operando bajo un régimen de flotación entre bandas, uno de los pilares del actual esquema monetario y cambiario.
La principal novedad es que, a partir del 1° de enero de 2026, tanto el techo como el piso de la banda de flotación comenzarán a deslizarse al ritmo del último dato de inflación mensual informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. Esta regla busca dotar de mayor previsibilidad al tipo de cambio oficial y reforzar el anclaje nominal, alineando la política cambiaria con la evolución de los precios internos.
Un escenario de transición monetaria
Los datos presentados por el BCRA muestran una economía que transita una etapa de transición: con agregados monetarios contenidos, Base Monetaria en mínimos históricos en relación al PBI, crédito en recuperación y un esquema cambiario que apunta a ganar previsibilidad de cara a 2026.
La evolución de estas variables será clave para evaluar la sostenibilidad del proceso de estabilización y su impacto sobre la actividad económica, el sistema financiero y los distintos sectores productivos en los próximos meses.

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