El mercado financiero argentino volvió a mostrar señales de tensión este jueves. El riesgo país trepó un 4,3%, hasta los 703 puntos básicos, impulsado por una nueva caída de los bonos soberanos en dólares, en una jornada marcada también por la debilidad de las bolsas internacionales y la creciente cautela de los inversores.
Según se conoció, los bonos Globales, emitidos bajo legislación extranjera, registraron bajas de hasta el 1,1% en Wall Street, mientras que los Bonares, regidos por legislación argentina, retrocedieron hasta un 0,9%. En el caso de los Globales, las pérdidas acumuladas durante el último mes llegaron al 8,1%.
La suba del indicador elaborado por JP Morgan vuelve a poner el foco sobre el costo de financiamiento de la Argentina y las dificultades para recuperar el acceso al crédito internacional en condiciones más favorables.
Por qué vuelve a subir el riesgo país
La presión sobre la deuda argentina responde a una combinación de factores locales e internacionales. Entre los elementos que observa el mercado aparecen las dudas sobre el programa financiero para 2027, la incertidumbre política de cara a las próximas elecciones presidenciales y el deterioro de algunos indicadores de actividad económica.
A este escenario se sumaron las preocupaciones globales por las tensiones bélicas en Medio Oriente, que afectan el desempeño de los mercados internacionales y elevan la cautela de los inversores frente a los activos de mayor riesgo.
El movimiento de los últimos meses refleja un cambio significativo en la percepción del mercado. A mediados de julio, el riesgo país había llegado a ubicarse cerca de los 400 puntos básicos. Desde entonces, acumuló un repunte del 74% en aproximadamente tres meses, de acuerdo con los datos publicados por Ámbito.
Los bonos en dólares, bajo presión
La caída de los títulos públicos constituye el principal factor detrás del avance del riesgo país. Cuando los precios de los bonos soberanos bajan frente a los títulos considerados de referencia, aumenta la prima de riesgo que el mercado exige para mantener deuda argentina.
El comportamiento de los bonos también refleja la cautela de los inversores frente a las necesidades de financiamiento de los próximos años. En particular, las dudas sobre la estrategia financiera de 2027 y la capacidad de refinanciar vencimientos continúan entre los factores que condicionan la demanda por deuda local.
La evolución de las cotizaciones será clave para determinar si el Gobierno logra mejorar las condiciones de acceso al financiamiento externo o si deberá sostener una mayor dependencia de otras fuentes de divisas.
La actividad económica suma otro factor de incertidumbre
La presión financiera coincide con datos económicos que todavía muestran dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
El miércoles, el INDEC informó que la actividad económica registró un avance mensual del 0,1% en agosto, sin estacionalidad, después de la contracción del 2,8% registrada en julio.
El resultado volvió a poner en discusión la fortaleza de la recuperación y las perspectivas de la economía real para los próximos meses. Para los inversores, la evolución de la actividad se suma al seguimiento de las cuentas fiscales, las reservas y el calendario de vencimientos de deuda.
Qué mira el mercado hacia adelante
Con el riesgo país nuevamente por encima de los 700 puntos, la atención estará puesta en la evolución de los bonos soberanos, el contexto financiero internacional y las señales que surjan sobre el programa económico y las necesidades de financiamiento de 2027.
La trayectoria del indicador será relevante para evaluar las condiciones en las que la Argentina podría volver a emitir deuda en los mercados internacionales. Un riesgo país elevado encarece potencialmente ese acceso y dificulta la normalización del financiamiento soberano.
Por ahora, la combinación de ventas de bonos, incertidumbre sobre el horizonte financiero y volatilidad internacional mantiene a los activos argentinos bajo presión.

Comentarios