La decisión de FATE S.A.I.C.I., la histórica productora de neumáticos radiales con más de 80 años de trayectoria, de cerrar su planta en San Fernando (provincia de Buenos Aires) y despedir a 920 empleados no solo marcó un quiebre para ese sector específico: también encendió una señal de alerta en múltiples ramas de la industria nacional.
Aunque la compañía atribuyó su decisión a “cambios en las condiciones de mercado”, diversos sectores con cadenas productivas estrechamente ligadas a la industria manufacturera observaron preocupados la situación, al identificar factores comunes que también están afectando sus propias operaciones.
Sectores bajo presión: importaciones y caída de producción
Según datos de consultoras sectoriales también mencionados en la misma cobertura periodística, 20 de los 26 sectores industriales con fuerte exposición a importaciones sufrieron caídas en su producción, y 16 de ellos perdieron participación en el mercado interno frente a productos del exterior.
Automotriz: La producción local continúa en retroceso y el ingreso de vehículos importados creció marcadamente en los últimos años, con una disminución de la capacidad instalada al 31 % en diciembre, su nivel más bajo desde 2019.
La producción local de autos y camiones acumuló una caída significativa, profundizando la pérdida de oferta de piezas locales y empleo asociado.
Metalurgia y electrodomésticos: A pesar de que las ventas de electrodomésticos mostraron crecimiento en determinados periodos, la producción local se contrajo y las importaciones de bienes tecnológicos y herramientas aumentaron en doble dígito.
En metalurgia, la actividad opera muy por debajo de niveles máximos recientes, y más del 70 % de las empresas no espera mejoras productivas a corto plazo.
Acero y aluminio: Sectores fuertemente encuadrados en la producción industrial local enfrentan una caída de producción acumulada del orden del 15 % en dos años, lo que pone en tensión tanto la demanda interna como los acuerdos comerciales que buscan alivio mediante la reducción arancelaria.
Textil: La producción de ropa, calzado y telas se redujo entre 3 % y casi 30 % en diferentes segmentos en el mismo período, con una capacidad instalada que apenas ronda el 35 % —el nivel más bajo para ese mes desde 2018.
Factores estructurales que comparten las industrias
Aunque cada sector enfrenta sus propias dinámicas, la industria argentina en general identifica ciertas causas comunes detrás de estas dificultades:
* Crecimiento de importaciones con precios más competitivos que impactan directamente sobre la producción nacional.
* Capacidad instalada deprimida, que limita la competitividad local frente a bienes extranjeros.
* Demanda interna estancada o debilitada, lo que reduce las posibilidades de expansión productiva.
* Encadenamientos productivos fragmentados, que amplifican los efectos de la caída de la actividad en ramas relacionadas.
Perspectiva general
El caso de FATE se proyecta como una imagen representativa de un fenómeno más amplio: la industria manufacturera argentina encara condiciones de mercado complejas, con efecto en múltiples sectores, desde la producción de bienes de capital hasta bienes de consumo durables.
Más allá de las particularidades de cada rubro, la cuestión de competitividad frente a importaciones y la sostenibilidad de los procesos productivos se sitúan en el centro del debate económico.

Comentarios