En diciembre de 2025, mes tradicionalmente fuerte por la demanda estacional de fin de año, el Índice de Ventas Minoristas Pyme elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) marcó un retroceso del 5,2% en términos interanuales a precios constantes. Esto indica que, pese a la temporada festiva, las ventas no lograron superar el nivel registrado en diciembre de 2024.
La comparación mensual desestacionalizada ofreció una lectura algo más favorable: las ventas crecieron 5,2% frente a noviembre, sugiriendo que el consumo se movió de manera más dinámica en el cierre del año respecto al mes precedente, influido por factores típicos como aguinaldos y compras de fin de año.
Este comportamiento señala una demanda doméstica aún contenida, en un contexto donde el poder adquisitivo continúa siendo un factor limitante para las familias argentinas. La persistencia de esta tendencia implica que, aunque ciertos rubros activan ventas por motivos estacionales, no se logra revertir la caída estructural del consumo.
Comportamiento por sectores
El análisis sectorial del informe de CAME evidencia que seis de los siete rubros relevados cerraron diciembre con caídas interanuales. Entre los más afectados se encuentran:
* Bazar y decoración: caída del 15%.
* Perfumería: descenso de 9,8%.
* Textil e indumentaria: se contrajo 8,5%.
El único sector que escapó a esta tendencia fue el de Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que mostró una leve mejora interanual de 0,8%, aunque la magnitud es mínima frente al resto de los rubros.
"Diciembre funcionó como un alivio financiero gracias a las fiestas de fin de año y al cobro de aguinaldos, pero no logró revertir la caída estructural del 5,2%. El consumo se mantuvo retraído y estrictamente racional, con familias que priorizaron ofertas y gastos esenciales ante la persistente falta de poder adquisitivo"
Percepción empresarial y perspectivas
Según el relevamiento, el 55% de los comerciantes consultados consideró que su situación se mantuvo estable respecto a diciembre del año anterior, mientras que el 27,6% reportó un empeoramiento, aunque esta proporción es menor a la observada en meses previos.
Este indicador cualitativo refleja cierta cautela en el sector, con comerciantes que detectan un mercado con movimientos moderados y selectivos, donde priman las compras esenciales y las familias buscan ofertas o postergan decisiones de gasto más elevadas.
De cara a 2026, muchos empresarios esperan una mejora gradual del escenario económico, sin embargo las decisiones de inversión siguen condicionadas por la incertidumbre, los costos operativos elevados y la baja rentabilidad actual.

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