El dólar oficial mostró un rebote este lunes luego de haber alcanzado valores mínimos de los últimos dos meses, en una jornada marcada por el bajo volumen de operaciones debido al feriado en Estados Unidos. La divisa venía de anotar su mayor retroceso semanal desde noviembre, lo que había reforzado la percepción de estabilidad cambiaria en el corto plazo.
Pese al repunte, la dinámica del mercado continúa manteniendo al tipo de cambio por debajo del límite superior de la banda cambiaria, aunque más cerca del “techo” que del “piso”. Esta situación se da a más de dos semanas de que el esquema comenzara a actualizar sus extremos en función de la inflación, un mecanismo que el mercado sigue de cerca para evaluar la sostenibilidad del actual sendero cambiario.
En ese contexto, el dólar mayorista avanzó $4,50 y cerró en $1.434,50, mientras que el dólar minorista subió $5 y finalizó en $1.460 en el Banco Nación. La suba se dio en un mercado prácticamente reducido a operaciones puntuales.
“La rueda estuvo restringida por el feriado en EEUU; solo se operaron las transacciones de las entidades financieras contra cuentas propias en dólares en el BCRA y aquellas que se liquidan a partir de este martes”, explicaron analistas.
El rol del BCRA y las tasas
El comportamiento del tipo de cambio se da en paralelo a una fuerte intervención del Banco Central. El viernes pasado, la autoridad monetaria compró u$s125 millones, encadenando así diez ruedas consecutivas con saldo neto positivo en el mercado oficial. De esta manera, el BCRA acumula compras por aproximadamente u$s687 millones en lo que va de 2026, incluso en un escenario de dólar en descenso.
El principal ancla de la estabilidad cambiaria continúa siendo el apretón monetario. La marcada iliquidez del sistema financiero empujó las tasas de interés a niveles elevados, reforzando el atractivo de los instrumentos en pesos y desalentando la demanda de dólares. Si bien tras la última licitación comenzaron a normalizarse, el sesgo contractivo se mantiene, aun sin una expansión de pesos al mercado.
Expertos señalaron que “el objetivo central de la política monetaria sigue siendo la desinflación”, y destacaron que el sesgo contractivo se refleja en las altas tasas overnight, en la participación del BCRA y el Tesoro en la oferta de dólares y en el alto nivel de rollover logrado en la última licitación.
En ese marco, desde la sociedad de bolsa subrayaron que, bajo las condiciones actuales, no esperan una suba significativa del tipo de cambio y que los niveles de incertidumbre permanecen contenidos, al menos en el corto plazo.

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