Petróleo caro hasta 2027: el escenario que puede presionar sobre los costos en Argentina

El FMI advirtió que los precios internacionales de la energía podrían mantenerse elevados durante 2027. Detalles del impacto

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El precio internacional del petróleo podría permanecer elevado durante buena parte de 2027, incluso si las tensiones geopolíticas en Medio Oriente comienzan a moderarse en los próximos meses. La advertencia fue formulada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien señaló que los mercados de futuros ya anticipan un escenario de energía cara.

El Brent se mantiene alrededor de los US$100 por barril, mientras que las dificultades en la capacidad global de refinación agregan presión sobre el precio de los combustibles derivados. Según Georgieva, los márgenes de refinación llegaron a niveles extraordinarios y llevaron al diésel y otros productos a valores elevados.

La situación tiene una particular importancia para la Argentina. Aunque el país cuenta con producción propia de petróleo y gas y una creciente capacidad exportadora, los precios internacionales continúan siendo una referencia relevante para el mercado energético local.

Combustibles: una presión que podría trasladarse a los surtidores

Durante las últimas semanas, las principales petroleras aplicaron aumentos en los precios de los combustibles. Shell, Axion y Puma realizaron ajustes de entre 2% y 5%, mientras que YPF informó una suba promedio del 1% a nivel nacional.

Las empresas cuentan con mecanismos destinados a amortiguar las variaciones internacionales del petróleo y evitar que cada movimiento del Brent se traslade inmediatamente al consumidor. Sin embargo, esa estrategia tiene un límite cuando el precio internacional permanece elevado durante un período prolongado.

El problema se vuelve más complejo porque el mercado interno ya muestra señales de menor consumo. Entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 6.477,5 millones de litros de combustibles, 5,36% menos que durante el mismo período de 2023. En agosto, las ventas retrocedieron 2,19% interanual.

Esta combinación —mayores costos internacionales y una demanda doméstica debilitada— limita la posibilidad de trasladar rápidamente toda la suba al precio final.

El impacto llega al campo a través del gasoil y la logística

Para el sector agropecuario, uno de los principales canales de transmisión es el gasoil.

El combustible interviene prácticamente en toda la cadena productiva: preparación de lotes, siembra, pulverización, cosecha, movimiento interno de granos y transporte hacia acopios, industrias y puertos.

Por eso, un período prolongado de petróleo caro puede elevar los costos operativos incluso si el precio del combustible local no acompaña inmediatamente cada movimiento del mercado internacional.

El impacto tampoco termina en el tanque de las máquinas. Un incremento del costo del transporte puede trasladarse a los fletes y, posteriormente, al costo de comercialización de granos, insumos y alimentos.

El propio FMI advirtió que el encarecimiento energético tiene efectos sobre el transporte, los fertilizantes, los alimentos y otros insumos industriales.

Una presión adicional sobre la inflación

El petróleo funciona como un costo transversal de la economía.

Cuando suben los combustibles, aumenta el costo de trasladar mercadería, movilizar personas y operar maquinaria. Esa presión puede terminar incorporándose a los precios de una amplia variedad de bienes y servicios.

Georgieva advirtió precisamente sobre este riesgo: una energía más cara puede generar mayores presiones inflacionarias al mismo tiempo que reduce el crecimiento económico.

Para Argentina, el desafío será administrar ese impacto en un contexto en el que el Gobierno busca mantener controlada la inflación y, al mismo tiempo, avanzar hacia una mayor normalización de los precios energéticos.

Vaca Muerta, la contracara del problema

El escenario internacional también tiene una lectura positiva para la Argentina.

Un petróleo sostenidamente caro mejora el atractivo económico de la producción de hidrocarburos y puede favorecer las inversiones en Vaca Muerta, especialmente si los precios internacionales permanecen elevados.

La Argentina se encuentra, de esta manera, frente a una situación dual: el petróleo caro representa un riesgo para los costos internos, pero al mismo tiempo puede mejorar los ingresos y la rentabilidad del sector energético exportador.

El desafío consiste en que los beneficios de mayores precios internacionales compensen, al menos parcialmente, el impacto que el encarecimiento de la energía genera sobre el resto de la economía.

El dato que seguirá de cerca el mercado

El FMI considera que el escenario energético continuará condicionado por la evolución de los conflictos en Medio Oriente, la seguridad de las rutas de transporte y la capacidad mundial de refinación.

Los mercados de futuros del Brent ya incorporan precios elevados hasta 2027.

Para Argentina, la evolución del petróleo será especialmente relevante durante los próximos meses. El comportamiento del Brent determinará no solo el precio de los combustibles, sino también una parte de los costos logísticos y productivos.

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