Resumen Ejecutivo
- El rendimiento del bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años escaló al 5,11%, encareciendo el crédito global y elevando el riesgo país argentino hasta los 566 puntos básicos.
- Factores internacionales y locales golpearon a los bonos soberanos: el AL35 cayó 2,5% y el GD29 perdió 2%, mientras el S&P Merval cedió 0,9%.
- La incertidumbre sobre la acumulación de reservas del Banco Central y el financiamiento del Tesoro para 2027 reavivó las dudas del mercado sobre la disponibilidad de dólares.
La dinámica financiera internacional empezó a jugar nuevamente en contra de los activos argentinos. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años llegó al 5,11%, un nivel que no se observaba desde 2007, según el análisis publicado por El Cronista.
La explicación es relevante para los países emergentes: cuando aumenta el rendimiento de los activos considerados de menor riesgo a nivel global, los inversores suelen exigir una mayor compensación para mantener posiciones en deuda de economías con mayor riesgo.
Argentina quedó expuesta a ese cambio de escenario. En la rueda analizada por El Cronista, los bonos soberanos volvieron a registrar bajas y el riesgo país llegó a 566 puntos básicos.
La presión internacional no se limita a las tasas. La evolución del petróleo y la incertidumbre geopolítica también agregan volatilidad a los mercados y complican las expectativas sobre inflación y política monetaria en Estados Unidos.
El problema ya no está solamente afuera
A la presión internacional se suman factores propios de la economía argentina.
El mercado comenzó a prestar mayor atención a la disponibilidad futura de dólares, la acumulación de reservas y la capacidad del Tesoro para afrontar sus compromisos de financiamiento. Un análisis posterior de Infobae identificó precisamente una combinación entre tasas internacionales más elevadas y señales domésticas vinculadas con reservas y financiamiento como factores detrás del repunte del riesgo país por encima de los 600 puntos.
En otras palabras, el movimiento no depende exclusivamente de lo que ocurra en Wall Street. El costo financiero internacional establece el escenario, pero las condiciones propias de Argentina determinan cuánto impacto termina absorbiendo la deuda local.
Bonos bajo presión y acciones también en rojo
La tensión se reflejó en los principales activos argentinos.
En la rueda analizada por El Cronista, el bono AL35 cayó 2,5%, mientras que el AE38 retrocedió 1,7%. Entre los Globales, el GD29 perdió 2% y el GD35 bajó 1,4%. El S&P Merval, por su parte, cedió 0,9% en pesos.
La presión continuó durante las jornadas siguientes. El 25 de septiembre, el riesgo país llegó a 578 puntos básicos, mientras los bonos en dólares registraban nuevas bajas.
La secuencia muestra que el mercado está mirando simultáneamente dos variables: el contexto financiero internacional y la capacidad de Argentina para sostener su esquema financiero en un escenario de dólares globales más caros.
La tasa de Estados Unidos se convierte en un factor clave
El rendimiento de los bonos estadounidenses funciona como una referencia central para los mercados internacionales.
Si un inversor puede obtener un rendimiento elevado en un activo considerado de menor riesgo, las alternativas emergentes deben ofrecer una rentabilidad mayor para resultar atractivas.
Para Argentina, esto tiene una consecuencia directa: una tasa internacional más alta puede traducirse en un mayor costo para acceder al financiamiento externo.
El movimiento cobra especial importancia porque el mercado ya venía incorporando un escenario de mayor cautela respecto de la política monetaria estadounidense. En el análisis de El Cronista, las probabilidades de una nueva suba de tasas en octubre eran estimadas en torno al 70%.
Reservas, deuda y dólares: las variables que mira el mercado
Mientras el escenario externo agrega presión, los inversores siguen de cerca la capacidad de Argentina para generar y acumular dólares.
La disponibilidad de reservas y las necesidades de financiamiento del Tesoro aparecen entre las variables centrales para evaluar la trayectoria futura de la deuda.
El foco también está puesto en 2027. Un informe citado por Infobae señaló que las dudas sobre las fuentes de financiamiento del Tesoro para ese año y la menor compra de reservas por parte del Banco Central volvieron a colocar la disponibilidad de dólares en el centro de la discusión financiera.
El mercado espera señales de la economía real
En este contexto, los próximos datos económicos adquieren una importancia adicional.
La evolución de la actividad y de los ingresos de los hogares puede ofrecer señales sobre la fortaleza de la recuperación económica y sobre la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico.
Al mismo tiempo, la trayectoria de los bonos será una referencia para medir cómo está procesando el mercado el nuevo escenario internacional.
La combinación de tasas estadounidenses elevadas, volatilidad global y dudas domésticas deja a los activos argentinos frente a un escenario más exigente. El riesgo país, que durante buena parte del proceso de estabilización había sido seguido como una señal de normalización financiera, vuelve a ocupar el centro de la escena.

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