La gripe porcina, también denominada Gripe A (H1N1) o influenza porcina, es un virus que suele circular entre cerdos. Sin embargo, de forma ocasional, puede llegar a infectar a seres humanos causando una sintomatología similar a la de una gripe estacional.

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, en 1918 se detectó por primera vez el virus en cerdos. Tal como indican las investigaciones, pasó de aves a cerdos y su propagación en rebaños resulta sumamente veloz. Existen diferentes subtipos y cepas del virus. Los más comunes de la gripe porcina pertenecen al subtipo H1N1, aunque también existen otros como H1N2, H3N1 o H3N2.

Si bien algunos de estos subtipos infectaron a otras especies animales, la transmisión a humanos es rara. Además, no puede transmitirse por alimentos. Sin embargo, en 2009 y a raíz de una cepa que mutó, la gripe porcina fue transmitida a humanos llevando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a elevar un alerta pandémica. De hecho, el 30 de abril de ese año se denominó oficialmente Gripe A (H1N1).

Un virus frecuente en cerdos, pero de poca gravedad

En los animales, la gripe porcina cursa generalmente con sintomatología leve y una tasa de mortalidad baja, inferior al 1%. Los signos clínicos en el ganado suelen aparecer entre uno y tres días después del contagio e incluyen tos, disnea, fiebre o descarga nasal. La mayor parte de los animales se recupera en un plazo de entre tres y siete días.

El cerdo es considerado un importante reservorio y “mezclador genético” de virus de la gripe con potencial pandémico. Cuando se producen coinfecciones, los virus pueden recombinarse, lo que aumenta el riesgo de que surjan nuevas variantes.

Transmisión a humanos con riesgo bajo

El riesgo global de propagación a la población general es considerado muy bajo, y bajo también para las personas expuestas laboralmente a este ganado. La exposición directa a cerdos representa el factor de riesgo más común de infección, especialmente cuando existe contacto sin protección con animales infectados o con espacios contaminados.

Las evidencias disponibles indican que estos virus no han adquirido la capacidad de transmitirse de forma sostenida entre humanos. Ha habido contagios limitados y no sostenidos, sin extensión a nivel comunitario.

Síntomas en humanos, como una gripe estacional

En las personas el cuadro clínico es similar al de la gripe estacional. Los síntomas más frecuentes son fiebre superior a 39 grados que se presenta de manera repentina, tos, dolor de cabeza intenso, dolores musculares y articulares, irritación de los ojos y flujo nasal.

Asimismo, se presentaron casos con secreción nasal y dolores corporales, así como infecciones respiratorias leves. En algunos pacientes se han registrado síntomas como malestar general y mialgia, y en la mayoría de los casos la evolución ha sido leve, con recuperación completa.

Sin embargo, la gripe porcina puede resultar peligrosa para personas vulnerables, como embarazadas, niños pequeños, mayores de 65 años o individuos con enfermedades crónicas o el sistema inmunitario debilitado. En estos grupos pueden producirse complicaciones graves e incluso fallecimientos, como se ha documentado en distintos países en brotes anteriores.

Fuente: EFE.