El mercado internacional de granos enfrenta un escenario atravesado por la incertidumbre geopolítica, el aumento de los costos energéticos y las perspectivas de crecimiento de la economía mundial. En ese contexto, las proyecciones de precios para 2026 muestran posibles subas para los principales productos agrícolas, con el trigo y los subproductos de la soja entre los que registrarían los mayores incrementos.
Según un informe publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a partir de las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el precio promedio internacional del trigo aumentaría un 29,4% durante 2026. Para la soja, la suba proyectada es del 14%, mientras que el maíz registraría un incremento del 10,3%.
El dato más destacado aparece en el complejo oleaginoso: el aceite de soja tendría un aumento proyectado del 35,5%. Estas cifras corresponden a estimaciones de precios internacionales y no implican que las cotizaciones efectivas en el mercado argentino vayan a replicar esos porcentajes.
El conflicto energético, detrás de las proyecciones
Uno de los principales factores que condicionan las perspectivas económicas globales es la guerra en Medio Oriente y sus consecuencias sobre el abastecimiento de energía.
De acuerdo con el análisis de la BCR, la interrupción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz provocó un fuerte aumento de las cotizaciones energéticas. El petróleo llegó a alcanzar los US$ 126 por barril a fines de marzo de 2026.
El encarecimiento de los combustibles repercute sobre los costos de transporte, producción y abastecimiento de numerosos sectores, incluido el agropecuario. Además, la persistencia de las tensiones geopolíticas podría mantener la presión sobre los precios de la energía y los alimentos.
El FMI advierte que una prolongación de los conflictos internacionales podría reavivar la inflación y deteriorar las perspectivas de crecimiento. También identifica riesgos vinculados con las condiciones financieras internacionales y los fenómenos climáticos, particularmente el posible impacto de El Niño.
Qué puede pasar con el trigo, la soja y el maíz
Las proyecciones para 2026 muestran diferencias entre los principales productos agrícolas. El trigo aparece con un incremento estimado del 29,4%, por encima del 14% previsto para la soja y del 10,3% correspondiente al maíz.
El aceite de soja, por su parte, se destaca con una suba proyectada del 35,5%, un dato relevante para la industria procesadora y el comercio internacional de derivados oleaginosos.
Para 2027, los supuestos de precios utilizados por el organismo contemplan valores promedio más elevados para los cereales y la harina de soja, que registraría un incremento del 12,8%. En contraste, el petróleo Brent mostraría una caída del 13,7%.
La BCR aclara que los valores correspondientes a 2027 se basan en supuestos derivados de los precios de futuros, por lo que no deben interpretarse como pronósticos garantizados.
Argentina, entre oportunidades exportadoras y riesgos externos
El escenario internacional podría ofrecer oportunidades para la Argentina, tanto por su perfil agroexportador como por su creciente participación en la producción y exportación de energía.
Según el informe, los términos del intercambio argentinos alcanzaron, entre enero y agosto de 2026, el nivel más alto para ese período desde el inicio de la serie mensual considerada por la BCR. La mejora estuvo impulsada principalmente por el incremento de los precios de exportación de combustibles y manufacturas.
En el frente comercial, el país también avanzó en la diversificación de sus destinos. Con datos del INDEC, el informe señala que las exportaciones argentinas hacia los países de la ASEAN crecieron un 57,7% interanual entre enero y agosto de 2026, mientras que las ventas destinadas a India aumentaron un 25,5%.
Estas tendencias podrían contribuir a fortalecer la inserción internacional de la producción argentina, aunque el resultado dependerá de la evolución de los mercados, los costos internos y las condiciones comerciales.
Una campaña agrícola con expectativas elevadas
Las perspectivas de precios coinciden con el comienzo de la campaña agrícola 2026/27, para la que se proyecta la segunda mayor cosecha de granos de la historia argentina y una molienda récord de oleaginosas.
La combinación de una producción elevada y cotizaciones internacionales favorables podría fortalecer el aporte del complejo agroindustrial a las exportaciones y al ingreso de divisas.
Sin embargo, el escenario presenta incertidumbres. Una escalada del conflicto en Medio Oriente, un deterioro de la economía mundial o un cambio en las condiciones climáticas podrían modificar las perspectivas de precios y afectar los costos de producción.
Por eso, las subas proyectadas por el FMI constituyen una referencia para seguir la evolución del mercado, pero no garantizan una mejora equivalente en la rentabilidad del productor. El resultado final también dependerá de los rindes, los costos de los insumos, la logística, el tipo de cambio y las cotizaciones efectivas de cada cultivo.
El crecimiento mundial también enfrenta límites
En su informe de perspectivas económicas, el FMI estima que la economía mundial crecería un 3,1% en 2026 y un 3,4% en 2027, después de una expansión del 3,5% en 2025.
El organismo advierte que la inflación global interrumpiría su trayectoria descendente y alcanzaría el 4,7% en 2026, antes de moderarse al 4,1% en 2027.
Para la Argentina, proyecta un crecimiento económico del 2,1% en 2026 y del 3,5% en 2027. Si se cumplen esas previsiones, el país completaría tres años consecutivos de expansión económica por primera vez desde 2008.
En definitiva, las perspectivas internacionales abren una ventana de oportunidades para el agro argentino, especialmente por las subas previstas para varios productos agrícolas. No obstante, el aprovechamiento de ese escenario estará condicionado por la evolución de los conflictos internacionales, los costos productivos y la capacidad de sostener la competitividad exportadora.

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